Una buena manera de representar el cine social
¿Cuánta necesidad tiene la ciudadanía española de ver películas de cine social? ¿Por qué ese tipo de cine no se va a ver a las salas? Esas son las preguntas que me llevo haciendo desde que vi la nueva película dirigida por Juan Diego Botto: En los márgenes.
http://https://www.youtube.com/watch?v=m6XiPzsMIJQ
Esta película coral cuenta la historia de tres personajes que están en situaciones muy difíciles de su vida. Una madre a la que van a desahuciar; otra madre a la que su hijo no le habla; y un abogado social que da todo por ayudar a los demás, pero se olvida de su familia. De esta primera sinopsis se pueden hablar de varios temas:
Los desahucios
Un tema del que muy poco se habla. Según el periódico La Vanguardia, en 2021 se realizaron más de 110 desahucios diarios en España. Una cifra bastante elevada teniendo en cuenta que estamos hablando de familias con niños, con abuelos… Y, no se si os pasará como a mí, que a veces no te das cuenta de que esas cosas ocurren hasta que lo ves en una pantalla de cine o hasta que le toca a una persona cercana a ti.
Vivimos en una sociedad llena de burbujas que comparten una lengua en común, muy poca gente se preocupa por lo que le pasa a la gente ajena y más ahora que la mayoría de interacciones sociales las hacemos por internet. La sociedad está perdiendo la empatía que caracteriza al ser humanos solo porque no se practica lo suficiente. Muy poca gente se enfrenta cara a cara a los problemas que tiene con alguien, ahora, se deja una relación por WhatsApp, se despide a alguien del trabajo por correo electrónico o por una llamada.

La mujer como voz cantante
Informándome de la película para hacer este artículo me topé con una entrevista que hizo el director, Juan Diego Botto, para El Periódico en la que el entrevistador le pregunta sobre la decisión de haber puesto a tantas mujeres como protagonistas, a lo que él contestó: “Nos dimos cuenta de que el 80% de las personas que asistían a las asambleas de vivienda eran mujeres. Y lo que vimos es que a los hombres les daba más vergüenza admitir la pobreza y reconocer su situación. Sin embargo, en ellas se daba un efecto de empoderamiento, se convertían en las que llevaban la iniciativa, y eso en muchas ocasiones terminaba en situaciones de maltrato, de violencia doméstica, porque la autoridad del hombre se veía cuestionada. […]”.
Esta declaración me pareció muy interesante sobre todo el hecho de que ese empoderamiento, como él decía, se convirtiera en violencia doméstica o maltrato. ¿Por qué hay hombres a los que les molesta que les defiendan lo que también es suyo? ¿Por qué no piden ayuda ellos también si lo necesitan? Que le quiten a una pareja la casa donde están viviendo es cosa de dos. ¿No deberían defenderlo los dos? Y, si al final es la mujer quién decide dar el paso de intentar parar el desahucio yendo a las asambleas, ¿por qué algunos hombres se sienten ofendidos?

La ignorancia de vivir en una sociedad deshumanizada
No tenemos consciencia de lo mal que lo pasa la gente que no está a nuestro alrededor. O tenemos consciencia, pero no hacemos nada, o no tenemos los recursos económicos necesarios para ayudar a esas personas. Pero no me refiero solo a ayudar económicamente, por ejemplo, lo que ha hecho Juan Diego Botto, con Penélope Cruz y Luis Tosar, es también colaborar en visibilizar a la gente desahuciada o con depresión. Lanzo una pregunta, ¿hacemos todo lo posible por ayudar a los demás?

La preocupación de una madre por su hijo
Ese es un sentimiento que nunca he experimentado, pero creo que debe ser un sentimiento muy fuerte hasta el punto de poder entrar en depresión. Una madre, normalmente, está dispuesta a hacer lo que sea por su hijo, da igual los errores que cometas, da igual que la ignores los mensajes, les da igual todo con tal de que ellos estén bien.
En fin, habría que hacer y ver muchas más películas como esta para hacer entender que vivir en sociedad significa algo más que tener una historia común o ser gobernados por las mismas personas. Que la RAE define al humano como: “Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos” y que hay algunas veces que se nos olvida.

