17.1 C
Madrid
martes, 5 mayo, 2026
17.1 C
Madrid
martes, 5 mayo, 2026

El mejor regalo ni se envuelve ni cabe en una caja

Para acertar en los regalos de Navidad, a veces es mejor buscar aquello que más vale, que no se da, pero se comparte

La Navidad llega cada año con anuncios navideños, compras, listas interminables de regalos y luces llamativas, como si esta época del año se midiese en envoltorios y lazos decorativos. En medio de este caos y este ruido me paro a pensar qué es lo que puedo regalar estas navidades que tenga un valor emocional más allá de la utilidad y de la materialidad.  

Este año, como todos, mi familia organiza un amigo invisible. Antes nos separábamos en adultos y niños, pero por primera vez hemos decidido fusionarlo en uno. Y para mi sorpresa, he tenido la suerte de regalar a mi abuela. Pero ningún regalo me parece suficiente. He pensado en todo eso que se le regala a las abuelas año tras año, ¿una manta? ¿Bisutería? ¿Bombones? Pero termino concluyendo que ya tiene de todo y que, después de tanta vida, no sé si mi abuela realmente necesita todo esto. Aunque sé que haga lo que haga mi abuela va a estar emocionada de recibir un regalo de uno de sus nietos.

Pero después de darle vueltas y vueltas pensé: ¿hace cuánto que no paso una tarde entera con ella sin distracciones, sin prisas y sin móviles? Siempre que puedo voy a verla, pero nunca es tanto tiempo como el que ella merece por todo lo que ha hecho por mí a lo largo de mi vida. Quizá el mejor regalo no está en una tienda, sino en algo mucho más necesario hoy en día: el tiempo.

Hace no mucho me contaba cómo eran sus navidades cuando ella era joven y entonces comprendí por qué les queda tan grande nuestra forma de vivir actual. Vivimos tan acelerados, siempre ocupados y cansados. Con mil cosas que hacer y en mitad de este ritmo los abuelos se quedan muchas veces en segundo plano. Y no por falta de cariño, sino por falta de presencia. Les llamamos cuando podemos y les vamos a ver cuando tenemos un hueco. Mientras tanto, ellos nos esperan siempre con los brazos abiertos, a pesar de haber pasado días silenciosos y de tener muchas ganas de vernos.

Aunque terminaré regalándole algo material a mi abuela por el amigo invisible, llego a la conclusión de que como propósito de año nuevo más de uno tendríamos que compartir más tiempo con las personas que más lo necesitan y cuya presencia puede no estar tan asegurada como la del resto. Dar un paseo, oír una historia repetida como si fuese la primera vez, ir a comer con ellos, jugar a algo. Tal vez ahí esté el verdadero regalo, en estar, más que en dar.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Derrochando coraje y corazón

Cuando el fútbol te da motivos suficientes para dejar de verlo, hay algunos que prefieren seguir creyendo hasta el final Hace ya una semana desde que la Real Sociedad se proclamó campeona de la Copa del Rey y, a lo...

Crecer es entender que nadie sabe exactamente lo que hace

Nos han hecho creer que crecer era tenerlo todo claro, pero la realidad es que se vive improvisando y sin tener la vida resuelta Cuando era pequeña pensaba que los adultos siempre sabían qué hacer, qué decir y cómo vivir...

Ralphie Choo convierte el Movistar Arena en una ‘Supernova’ 

El cantante madrileño visita por primera vez el gran escenario en Madrid con un concierto reflejo de su personalidad y estilo únicos La pasada noche del viernes 20, Ralphie Choo dio un paso muy importante en su carrera en uno...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo