Sobre el ruido que se hace tanto dentro como fuera
El 12 de enero de este año falleció Matt Kwasniewski-Kelvin, guitarrista y fundador de la banda inglesa Black Midi. Desgraciadamente, pilló a todos por sorpresa. La conmoción en la comunidad musical online fue enorme. Si esta columna existe no es sólo para dar a conocer esta gran banda que fue Black Midi, sino también conmemorar la labor que tuvo un joven con su pasión por la música.
Black Midise fundó en 2017, en una ola de música inglesa conocida como escena de Windmill, una escena que sigue trayendo nuevas voces a día de hoy y que, aparte de la banda protagonista de este artículo, también destacan Black Country, New Road o Maruja.
Sacaron algunos singles (sencillos) hasta que en 2019 estrenaron su álbum debut Schlagenheim. En este trabajo tanto Matt como Geordie como Morgan como Cameron (y ayuda adicional) mostraron al mundo una agresividad en las composiciones y letras, improvisación, ruptura de la estructura clásica en una canción, etc.
En 2021, Matt abandonó la agrupación por cuestiones de salud mental. Tuvo una breve aportación en el segundo álbum de estudio, Cavalcade, acreditado en las canciones John L y Chondromalacia Patella. En este segundo trabajo, la banda apostó más por una estructuración en sus canciones y dejó de lado ese estilo aleatorio en la forma de sus canciones. Sin embargo, esa agresividad sigue presente, así como la complejidad y virtuosismo en las composiciones.
Para Hellfire, tercer y último álbum de estudio, Matt ya no participó en ninguna canción. No obstante, su legado está latente. El trabajo conceptual está más presente que nunca, sin abandonar su estilo tan único. Desgraciadamente, hasta aquí hemos llegado. Black Midi se separó en 2024. Pero el ruido ya estaba hecho. No sólo en Hellfire se vio en su influencia. Tras su separación, Geordie Greep sacó su primer álbum en solitario, The New Sound, que sigue la estela de Black Midi,
Personas como Matt Kwasniewski-Kelvin necesitan existir. Bandas como Black Midi necesitan existir. Se necesita más caos, más ruido. Un caos organizado, sí, pero caos. Una ruptura de las normas convencionales sobre cómo se debe hacer «buena música». Una demostración de que lo diferente puede funcionar, de que la música es un arte y un lenguaje exquisito y, como tal, se pueden romper sus normas. Las vanguardias son importantes, más aún si cabe en estos tiempos que corren. Gracias, Matt. Gracias por todo.


