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La extrema derecha europea, legitimada y al alza

La extrema derecha europea se afianza como una opción viable en casi todos los países, logrando ser mayoritaria en varios

Los partidos de extrema derecha europea llevan siendo durante años una fuerza política capaz de marcar la agenda de los países de la UE. Cada vez que se producen unas nuevas elecciones en Europa, como en las últimas celebradas en Italia y Dinamarca, la amenaza de la extrema derecha está presente durante la campaña. En algunos casos, como en Italia, lograron una victoria histórica. En Dinamarca, acudieron fragmentados y fueron penalizados por ello. 

Obtén el resultado que obtengan en las elecciones, esta nueva derecha radical y populista es capaz de marcar la agenda y el debate público. Obligan a partidos nuevos y tradicionales a posicionarse sobre temas que en algunos países parecían superados, como el derecho al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo u otros derechos sociales.

¿Ha habido realmente un aumento de la extrema derecha europea? ¿Cómo es la situación de estos partidos en la Europa actual? Haremos una rápida radiografía de estos partidos a lo largo de toda la UE, pero primero echemos un vistazo al Parlamento Europeo.

Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo consta de 705 eurodiputados, de los cuales 64 pertenecen al Grupo Parlamentario euroescéptico Identidad y Democracia (ID) y 63 a los ultraconservadores de Europeos Conservadores y Reformistas (ECR).

Sesión del Parlamento Europeo

La unión de ambos grupos parlamentarios, que se encuentran divididos por disputas interpartidistas, hace que la realidad de la Eurocámara sea muy distinta. Formarían una fuerza de 127 europarlamentarios, haciendo que la ultraderecha sea la tercera fuerza política por detrás del Partido Popular Europeo y de los Socialdemócratas, adelantando a los Verdes y a Renovar Europa (liberales).

Los partidos líderes de Identidad y Democracia son los italianos de la Liga Norte, ahora renombrada como Liga por Salvini, la Agrupación Nacional de Le Pen, y la AfD, Alternativa por Alemania. También destacan el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), los Flamencos de Flandes (Bélgica) o el Partido del Pueblo Danés (DF). Todos ellos se caracterizan por su marcado carácter tradicionalista, nacionalista y xenófobo. 

Por otro lado, los integrantes del Grupo Parlamentario Europeos Conservadores y Reformistas están liderados por el partido Ley y Justicia Polaco, los Hermanos de Italia (FdI), los Demócratas Suecos (SD) y la modesta pero inestimable ayuda de la ultraderecha española de VOX, que aporta 4 europarlamentarios, entre ellos Jorge Buxadé o Hermann Tersch. 

Norte de Europa

En Suecia, las encuestas le dan al partido ultraderechista Demócratas de Suecia (Sverigedemokraterna, SD) alrededor del 20%. Actualmente, es la segunda fuerza política del país, e incluso llegó a ser el partido mayoritario en algunas encuestas que se realizaron en 2020. Por otro lado, en Finlandia el porcentaje es relativamente estable en torno al 17% a lo largo de los años. El Partido de los Finlandeses (Perussuomalaiset, PS) es la tercera fuerza del país, siguiendo de cerca al SDP y al KOK, e incluso posicionándose como segundo en algunas encuestas.

Jimmie Åkesson, líder del partido de extrema derecha Demócratas Suecos / EFE

En cuanto a Dinamarca, las recientes elecciones del país mostraron la desunión entre partidos ultraderechistas y cómo fueron castigados en los comicios por ello. El Partido Popular Danés (Dansk Folkeparti, DF) tenía el 21% de losvotos en 2015 y era la segunda fuerza. Sin embargo, la irrupción de los Demócratas de Dinamarca, (Danmarksdemokraterne, DD) ha hecho que el DF caiga al 3%, mientras los DD consiguieron el 8% de los votos. Por separado, son son el quinto y el duodécimo partido, juntos lograrían ser segundos.

Finalmente, en Noruega las cosas no son muy diferentes pese a no pertenecer a la UE. El Partido del Progreso de Noruega (Fremskrittspartiet, FrP) es la tercera fuerza política por detrás de laboristas y conservadores (13%). Si bien es un partido más moderado que el resto de derechas radicales populistas, su fuerte nacionalismo y conservadurismo, unidas a su discurso antiinmigración, suman suficientes méritos para aparecer en esta lista.

Sur de Europa

En España, llevamos ya varios años acostumbrados a una ultraderecha que irrumpió con fuerza en las dos elecciones generales del 2019, y que cosechó un 15% de los votos. VOX, que pese a haber amenazado incluso en algún momento la hegemonía en la derecha del Partido Popular, parece posicionarse hoy en día como la tercera fuerza política, aún lejos de los resultados de sus congéneres italianos.

En Italia llevan ya años con una derecha populista radical que marca el debate político. A la derecha personalista de Silvio Berlusconi le sucedió Lega Norte. Ahora, una nueva derecha ha desplazado a ambos partidos y son líderes de uno de los gobiernos más derechistas de Europa. Hermanos de Italia logró en las recientes elecciones un 26%, que sumado al 8,9% de Liga Norte y el 2% del Italexit hace que la ultraderecha italiana disponga de casi un 40% del voto total. En las anteriores elecciones de 2018, apenas sumaban el 22%.

Logo del partido Fratelli Italia / Wikimedia

En Portugal, el partido político Chega («Basta») ha logrado superar a partidos históricos como el Partido Comunista de Portugal, el Bloque de Izquierdas, o Iniciativa Liberal. Son la tercera fuerza política del país, aumentando su voto del 1,3% en 2019 al 7,3% en enero de 2022. Hoy, las encuestas le sitúan alrededor del 10%.

Finalmente, Grecia es el ejemplo a seguir si se quieren acabar con partidos de ultraderecha en el espacio político. Aunque Amanecer Dorado, de corte neonazi, iba más allá que la mayoría de estos partidos de derecha populista, su ilegalización y declaración por la justicia como banda criminal fue una decisión histórica. Sin embargo, hay dos nuevos partidos que han ocupado ese lugar, Solución Griega y Griegos por la Patria, y las encuestas les dan un 5% y un 2% respectivamente. El mismo porcentaje que obtuvo Amanecer Dorado (7%) en sus últimas elecciones.

Este de Europa

En el Este de Europa, países como Estonia, Letonia y Lituania no se libran de la presencia de la ultraderecha, aunque de formas muy diferentes. En Estonia, el Partido Popular Conservador (EKRE) pasó del 8,1% en 2015 al 17,8% en 2019. Fue incluido en el gobierno de coalición con cinco carteras ministeriales, y hoy en día las encuestas le sitúan en el 27% como segunda fuerza política.

En cuanto a Letonia, la división del NA (Alianza Nacional) , LRA/AS (Asociación Lituana de Regiones), LPV (Lituania Primero) y KuK (Por todos y cada uno) les hace ser terceros, cuartos, séptimos y residuales, respectivamente. La realidad es que la suma de los cuatro les haría primera fuerza del país, habiendo duplicado su porcentaje de voto desde el 2018 (15%) hasta ahora, cuya suma alcanza el 30% del voto total.

Sin embargo, la situación de Lituania es muy diferente. El LLRA es un partido a la baja, ya casi residual; ha pasado del 5% en las elecciones del 2020 a que las encuestas le sitúen en el 2%. Incluso es de los partidos más moderados del Parlamento Europeo, dentro del Grupo Parlamentario ECR.

En Rumanía, el partido AUR (Alianza para la Unión de los Rumanos) es una nueva formación que entró con fuerza (9,1%) en las elecciones de 2020, logrando ser el cuarto partido más votado. Hubo encuestas que le situaron como segunda fuerza a principios de este año, pero a día día de hoy parece ser el tercer partido con un porcentaje estimado del 12%. La situación en sus vecinos al sur es muy similar. En Bulgaria el partido Renacimiento es la cuarta fuerza con el 10% de los votos. Han doblado sus votos del 2021 al 2022, pero aún se encuentran lejos de los dos primeros partidos.

Logo del Prawo i Sprawiedliwość polaco (Ley y Justicia, PiS) / Wikimedia

Por último, Polonia es, junto a Hungría e Italia, un país donde la ultraderecha no sólo gobierna, sino que parece improbable que vaya a cambiar a corto plazo. El partido Ley y Justicia (PiS) tiene mayoría absoluta y un 43,6% de los votos en las últimas elecciones de 2019. Además, hay otros dos partidos ultraderechistas, Konf y Kukiz´15, que juntos suman alrededor del 8%. El PiS de Kaczyński junto al Fidesz de Orbán, son el faro de la derecha radical populista europea.

Centro de Europa oriental

De Hungría se puede decir, sin temor a equivocarse, que es el país más ultraderechista de la Unión Europea. El Fidesz de Viktor Orbán, que tantos quebraderos de cabeza ha dado a la UE, se mantiene por encima del 50-55%. Hungría, que desde septiembre ya no se le considera una democracia plena sino un autocracia electoral, tiene también otros dos partidos de extrema derecha.

De las cenizas del ultraderechista Jobbik, que logró en 2019 un 20% (sí, además del 49% de Fidesz en esas mismas elecciones), nació un grupo aún más a la derecha, el MH (Movimiento Nuestra Patria). En las elecciones de 2022, MH obtuvo un 6%, mientras que Jobbik entró en la coalición del resto de la oposición. Este fue el motivo de la escisión de Jobbik y la creación de MH. Hoy, las encuestas les dan un 4% y un 8%, respectivamente. Es decir, la ultraderecha en Hungría tiene un porcentaje de voto desde 2018 que ronda el 70%.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban. REUTERS/Laszlo Balogh

Aunque el resto de países no son comparables a Hungría, no por ello dejan de ser menos preocupantes. Por ejemplo, en la República Checa, el SPD (Libertado y Democracia Directa) está en máximos históricos, empatados en el tercer lugar y con un 13% del voto según las encuestas.

En Eslovaquia, la situación es incluso más preocupante. El SaS (Libertad y Solidaridad), el Sme Rodina y el L´SNS (abiertamente neonazis) sumaron el 6,2%, el 8,2% y el 8% en las elecciones del 2020. Esta fragmentación pasa factura a los tres partidos, que se convierten en uno más de la maraña que es la política eslovaca, pero unidos sumaron casi tanto como el primer partido, un 22,4%.

En Eslovenia, el SDS (Partido Demócrata Esloveno) suma el 23,5% de los votos en las elecciones. Cabría discutir si es realmente un partido de derecha populista radical, puesto que pertenece al Grupo Popular en el Parlamento Europeo. Sin embargo, sus ideas conservadoras y antiinmigración hace que los ultraderechistas resina.ca y el SNS tan sólo puedan sumar un 4% y un 1% respectivamente.

Finalmente, en Austria el FPÖ se ha recuperado después de las últimas elecciones y a costa de los casos de corrupción del partido conservador. Este partido, que llegó a ser primera fuerza en todas las encuestas desde 2015 hasta 2017 obtuvo un 26% en 2017, cayó hasta el 16,2% en 2019. Hoy, compite por ser de nuevo la primera fuerza (25%), aunque las variaciones entre conservadores, socialdemócratas y ultraderechistas es constante entre las tres primeras posiciones.

Centro de Europa occidental

En Alemania, y a pesar del continuo cordón sanitario que le hacen el resto de partidos, AfD (Alternativa por Alemania) está más viva que nunca. Las encuestas coinciden en que la guerra en Ucrania les ha propulsado del 10% hasta el 15%. Siguen siendo el cuarto partido, pero ya se encuentran muy cerca de socialdemócratas y verdes, y podrían incluso luchar por ser el segundo partido si las tendencias se acentúan.

Manifestación en contra de la ultraderecha alemana. Berlín / Montecruzfoto

La ultraderecha en los Países Bajos es otro ejemplo de que la desunión entre los partidos de este espectro político les pasa factura. Si sumamos al PVV, JA21, FvD y SGP, la tendencia es preocupante. La suma en 2017 era del 17%, se mantuvo en 2021 en torno al 21%, pero hoy, la suma en las encuestas es del 40%. ¿El motivo? El PPV ha duplicado sus votos, del 10% al 20% y JA21 ha pasado del 2,4% al 11%. Los otros dos partidos, El FvD y el SGP aportarían un 4% cada uno.

El multipartidismo belga está liderado por dos partidos que son considerados de derecha populista radical. Por un lado, Nueva Alianza Flamenca (N-VA) tuvo el 16% de los votos y fue el partido más votado. Por otro, Interés Flamenco (VB) fue, con el 12%, el segundo en porcentaje de voto. Pese a que en Valonia son inexistentes y en Bruselas casi residuales, el apoyo masivo en la región del Flandes hace que las encuestas actuales les sitúen como primer y segundo partido, con un 21% y 20% del voto para las generales.

En Luxemburgo, sin embargo, la situación es diferente. El ADR (Partido Alternativa de la Reforma Democrática), mejoró el resultado del 6,6% de 2013 hasta un 8,3% en 2018. Sin embargo, parece estancado y se mantiene en la lucha por ser la cuarta fuerza del país por debajo de verdes, liberales, socialdemócratas y conservadores.

Logo del partido Rassemblement National, anteriormente Frente Nacional

En Francia, la situación del antiguo Frente Nacional liderado por Le Pen, y ahora renombrado Agrupación Nacional (RN) difiere en las presidenciales de las legislativas. Tanto en 2017 como en 2022 Le Pen consiguió ser la segunda más votada y entrar en segunda vuelta, pero la victoria de Macron fue clara. En 2017 logró un 21,3% en primera vuelta y un 33,9%. En 2022 mejoró sus resultados y logró un 23,2% en primera vuelta y un 41,3% en segunda vuelta.

Para las legislativas de 2022, lograron mejorar el 8,8% de 2017 hasta un 17,3%. Además, habría que sumar el 1,3% de la formación ultraderechista Reconquista, liderada por Éric Zemmour. Es decir, el aumento de la ultraderecha es continuo en Francia, mejorando sus resultados en todos los aspectos comparando 2017 con 2022.

Otros países

En Irlanda, la extrema derecha es prácticamente inexistente. De hecho, no existe un partido político de extrema derecha como tal en el parlamento. Lo más cercano es el Partido Nacional, un partido fascista creado en 2016 con ninguna relevancia, apenas un 1,3% en 2020. EL sistema de Reino Unido tampoco favorece a nuevos partidos. El euroescéptico UKIP, con apenas un 2% de los votos, es el único partido que podría considerarse de derecha populista radical.

En cuanto a Chipre, los partidos ELAM (Frente Popular Nacional) y KA (Movimiento Solidario) compiten por el espacio de la derecha radical. En las últimas elecciones consiguieron el 6,8% y el 2,3%, respectivamente. La suma se mantenía en el 9% de las anteriores legislativas. Malta, como Irlanda, no tiene presencia de la ultraderecha. Su bipartidismo es perfecto; tan sólo los verdes logran apenas un 2% que tampoco les sirve para entrar en el parlamento. Por último, en Croacia el DPMS (Movimiento de la Patria) sí logró un 10,9% en las últimas legislativas, siendo el tercer partido en votos. Hoy en día, ha caído hasta la quinta posición y se mantiene estable en el 7%.

Conclusiones

Una vez visto la composición del Parlamento Europeo y la de cada uno de los 27 países miembro (además de Noruega y Reino Unido), podemos decir que la extrema derecha es ya un espacio político más en Europa.

Sin embargo, hay mucha diferencia entre países de la UE. En Hungría la suma de los diferentes partidos de extrema derecha es del 70%, mientras que en Irlanda es del 1,3%. Cada vez hay más partidos ultraderechistas que alcanzan el poder, como el PiS polaco, Hermanos de Italia o Liga Norte. También han logrado entrar en gobiernos de coalición como el EKRE en Estonia o VOX en algunas comunidades. O son líderes indiscutibles en algunas regiones como los derechistas flamencos en Bélgica.

En otros países, se encuentran muy cerca del poder, como Le Pen en Francia, el FPÖ en Austria, el SDS esloveno. También en el norte los partidos SD en Suecia y PS en Finlandia. Por otro lado, hay otros partidos que hoy parecen más alejados del poder pero que deberían tenerse en espacial consideración, como Alternativa por Alemania, el Chega portugués, el FrP noruego o los sucesores de Amanecer Dorado en Grecia. Finalmente, hay países en los que la apariencias engañan. Acuden fragmentados en varios partidos, pero la suma de todos en Países Bajos, Dinamarca, Letonia o Eslovaquia les hace ser en muchas ocasiones primera fuerza.

En definitiva, la extrema derecha europea es una opción legitimada que hace años sólo podíamos imaginar en determinados países. Ahora, hay muy pocos donde no sean una amenaza real, y en el conjunto de la UE la realidad es que son la tercera fuerza, sólo por detrás de los conservadores y socialdemócratas. La tendencia de la ultraderecha es alcista en casi todos los países. Y la capacidad de crear políticas excluyentes o agitar el debate público es mayor que la de cualquier otra familia política. Las elecciones en mayo del 2024 son claves para el futuro de la UE, donde la extrema derecha europea puede alcanzar un máximo histórico.

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