«El verdadero valor del voluntariado es dar un trato digno y humano a las personas en tránsito. No somos esenciales, pero damos un pequeño alivio»
En la Europa del Mediterráneo nos hemos acostumbrado a leer con relativa asiduidad noticias acerca de tragedias sucedidas en nuestras costas. Ya nos resulta cotidiano despertarnos un día por la mañana y comprobar que una treintena de inmigrantes han muerto ahogados o que esta la vez la cifra alcanza los 64 muertos, estas tragedias llevan ya muchos años sin ser una novedad. Mientras que la política migratoria europea es a todas luces deficiente y los estados miembro aplican medidas vergonzosas, las ONGs se ven en muchas ocasiones desbordadas por la situación.
Es por eso que cada vez hacen falta más proyectos como No Name Kitchen, organizaciones capaces de apoyar y ofrecer un trato humano a aquellas personas sumergidas en un proceso migratorio. En El Generacional hemos podido hablar con Ana Moreno, una madrileña recién graduada en Psicología y voluntaria en Sid, Serbia.
En una entrevista realizada para este medio, nos cuenta cómo acostumbra a ser el proceso para aquellas personas migrantes que llegan a Serbia. «A la UE le interesa que los migrantes estén en el sur de Serbia para que no puedan cruzar la frontera con Hungría o Croacia. Pagan por ello». Y es que la presión de la UE hacia estos países fronterizos, como ya vimos en el caso de Turquía, es constante.
Los «campos de tránsito»
En el caso de los «campos de tránsito» -como los llaman de forma coloquial- las personas que allí se encuentran son en su mayoría hombres jóvenes de 15 a 30 años, principalmente afganos, aunque también hay somalíes, pakistaníes e incluso marroquíes. «El tiempo que pasan en estos campos es muy variable. Pueden estar dos días y no sabemos más de ellos, o varios meses».
Si bien es cierto que la información que les llega a estas ONGs desde dentro del campo es muy opaca, las ONGs son conscientes de que «tienen lo básico para sobrevivir«. De hecho, y aunque es algo que debería estar garantizado por el propio campo, No Name Kitchen se encarga de dar cobertura médica básica a las personas que duermen en esos campos.

«Nuestro trabajo al llegar a estos «campos de tránsito» es preguntar por sus necesidades. Lo que más necesitan es ropa y calzado.» Más allá de las necedades más básicas y materiales, una de las causas fundamentales por las que los voluntarios son tan necesarios en las fronteras es para «ofrecer un trato humano y digno«.
Desahucios y deshumanización
Ana nos cuenta que los desahucios de los campos es algo muy recurrente en Subótica, al norte del Serbia. Sin embargo, y pese a que estas acciones policiales son legales, las situaciones de violencia extrema que se viven durante los desahucios van en contra de los Derechos Humanos. ¿El objetivo? Evitar que crucen la frontera norte del país y trasladarlos a cualquiera de los campos al sur de Serbia.
*Trigger warning: police violence*.
A few weeks ago we told you about the state camp in Sombor. The circumstances in which the people are accommodated there do not meet the requirements and even less the human rights.The reason to report again about the camp is an eviction. pic.twitter.com/Soflk9zmef
— NoNameKitchen (@NoNameKitchen1) April 26, 2023
Este trato inhumano que se produce durante los desahucios es tan sólo una pequeña parte de una enorme maquinaria destinada a deshumanizar personas. El infierno burocrático, las trabas por el idioma, las deportaciones o devoluciones en caliente son también parte de este entramado. Estas últimas no son una excepción, sino que se vienen practicando de forma habitual en todos los países, a pesar de las advertencias y peticiones de la ONU.
Al ser preguntada por las expectativas y sueños de las personas migrantes, Ana lo tiene claro. «Todo el mundo sabe que el camino es duro. La gente muere en las fronteras. Pero sí es cierto que hay migrantes que se dan de bruces con una realidad más dura de lo que esperaban. Piensa que hay muchos niños de 13 o 15 años».
¿Existe la inmigración legal?
El mantra de la ultraderecha europea al ser acusados de insolidarios y racistas es posicionarse a favor de la inmigración ilegal. Al no poder mostrarse abiertamente en contra del artículo 13 de la declaración de los DD.HH., que garantiza la libertad de movimiento, arremeten contra la inmigración ilegal. Pero en la práctica, ¿cómo de viable es para una persona migrante acceder a Europa de forma completamente legal?
«Si ven que eres un inmigrante ilegal en Francia, te deportan al lugar donde primero te hayan tomado las huellas. Generalmente suelen ser los países alrededor de la UE, como Serbia». La realidad es que el proceso de la petición de asilo en la Unión Europea es lento, largo y tortuoso, por lo que muchos migrantes optan por entrar de forma ilegal, ya que no saben si su solicitud podría ser denegada y deportados a su país de origen.

En la página web de la policía nacional española podemos encontrar cuáles son las condiciones para el reconocimiento de la protección internacional. Entre ellas se recogen como motivos «la persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual». Además de ser amenazas graves o una recopilación de amenazas, no se recoge entre ellas una motivación económica. Ese miedo al «efecto llamada» hace que no haya cabida para aquellas personas que no estén amenazadas por los anteriores motivos, sino que se encuentren buscando una vida mejor.
Otras formas de voluntariado. La labor de No Name Kitchen
En ocasiones nos imaginamos que hablar de voluntariado es Dulceida repartiendo gafas a niños en Sudáfrica. Nada más lejos de la realidad. Desde No Name Kitchen proporcionan ayuda sanitaria básica sobre el terreno, paquetes de alimentos y ropa de abrigo, además de ofrecer protección legal y monitorización de la violencia fronteriza.
«Nosotras nos organizamos en 5 áreas principalmente: salud, comunicaciones, logística, protección y tracking. Además, No Name Kitchen está presente en varios países y ciudades, como Bihac en Bosnia, Subótica y Sid en Serbia, Ventimiglia en Italia o Ceuta».
Desde España también se puede ayudar. Las donaciones monetarias ayudan a los voluntarios sobre el terreno, ya que saben exactamente qué necesitan aquellas personas en tránsito. Sin embargo, «entendemos que hay gente que no se fía de a dónde puede ir su dinero, por lo que donaciones de ropa, calzado o alimentos es también útil y necesaria. También la visibilidad del problema en redes sociales o medios de comunicación ayuda».

Además, advierte sobre el problema que supone el complejo del «salvador blanco». «Tenemos que tener en mente que esta gente ha logrado cruzar Bulgaria entera caminando. No somos imprescindibles. Estamos aquí para dar apoyo a aquellas personas realizando un tránsito migratorio que ni empieza ni termina en Serbia».
Aun así, el trato humano y la dignidad que aportan los voluntarios es algo preciado en las fronteras. «Sí animo a la gente a apuntarse y realizar este tipo de voluntariados. Antes de hacerlo tienes que tener en cuenta diferentes factores. Tienes que saber adaptarte y convivir en diferentes situaciones. También hace falta mentalizarte con que será algo duro, si crees que vivir esta experiencia puede romperte te recomendaría apoyar desde España, ya que hay muchas maneras de aportar desde allí. Por último, piensa en el tiempo que puedes dedicarle, en No Name Kitchen los voluntariados son de mínimo un mes y máximo tres».


