Los partidos políticos afrontan la campaña de las elecciones europeas del 9 de junio en un clima de fuerte polarización en España
La campaña electoral de las elecciones europeas comienza en España en la medianoche del 23 al 24 de mayo. Se trata de la cuarta cita con las urnas del año en España, la última etapa del rally electoral en 2024. Las instituciones se vuelcan en remarcar el carácter europeo de estas elecciones, pero está por ver si los electores votan especialmente en clave nacional.
El 9 de junio los ciudadanos de la Unión Europea, como cada cinco años, eligen a sus representantes en el Parlamento Europeo. España, en concreto, elegirá a 61 de los 720 eurodiputados a través del sufragio de sus 38.087.170 electores, siendo el cuarto país con mayor representación en la cámara.
Los comicios llegan como la etapa final de un rally electoral que inició en febrero con las elecciones gallegas, en las que el Partido Popular retuvo su mayoría absoluta. Los populares, de hecho, parten como favoritos a la victoria también para esta cita. En todo caso, las lecturas de estas elecciones trascienden el ámbito nacional.
Los temas de la campaña
La Unión Europea ha afrontado en el último quinquenio uno de los momentos más críticos desde su fundación. La pandemia de la covid y la guerra en Ucrania han puesto a prueba la capacidad de la UE para responder de forma coordinada a las emergencias, ya sean sanitarias o geopolíticas.
Si bien los integrantes de la UE contestaron de manera compacta a la pandemia (salvo contadas excepciones), la respuesta a la guerra ha generado desgaste en el seno de la unión. La ayuda militar a Ucrania ha originado un debate que ha implicado en especial a los países más cercanos a Rusia, como Hungría. En ciertos momentos, de hecho, se ha tambaleado la unidad de la UE respecto a la invasión.

La política exterior jugará un papel clave en la campaña, con la guerra en Gaza en el punto de mira. Justo esta semana, dos miembros de la UE (España e Irlanda) han anunciado que reconocerán el estado palestino. Se trata de un movimiento que puede generar movilización en el electorado, a solo dos semanas de las elecciones y en un momento en la que la sociedad ha comenzado a levantar la voz contra los ataques israelíes.
Pero tampoco se puede perder de vista el tema del campo. Las manifestaciones agrarias que se expandieron a nivel europeo en febrero han puesto en duda las políticas agrícolas comunitarias. La Unión Europea como institución afronta el reto de renovar la credibilidad de su Política Agraria Común (PAC), después de que países como España ya hayan anunciado una flexibilización.
¿Cómo llegan los partidos?
El PSOE, integrado en los socialdemócratas europeos, parte con desventaja en las encuestas. Aun así, tratará de aprovechar el impulso de la victoria electoral en Cataluña y la reafirmación de Sánchez en la presidencia tras su no dimisión. El PSOE repite un movimiento que ya ha realizado con anterioridad: apostar por un miembro del gobierno como cabeza de lista. En este caso será la vicepresidenta tercera Teresa Ribera.
El PP, en cambio, llega como favorito tanto a nivel nacional como europeo, como parte de los populares europeos. La formación de Feijóo ha elegido como cabeza de lista a Dolors Montserrat, como ya hiciese en 2019. El PP tratará de aprovechar el tirón de los últimos meses, en los que ha logrado movilizar a gran parte de la sociedad a cuenta de la aprobación de la ley de amnistía.
Vox encara un doble escenario electoral. Si bien la familia europea ultraderechista podría repuntar en el Parlamento Europeo, Vox podría perder su representación. El partido liderado por Abascal tampoco ha cambiado su elección como cabeza de lista: será de nuevo Jorge Buxadé, uno de los pesos pesados de la rama más radical de la formación.
Sumar, por su parte, afronta las elecciones desde una división natural. Los parlamentarios elegidos en su lista se repartirán a posteriori entre el grupo izquierdista y los verdes. Estrella Galán, que se estrena como cabeza de lista a las elecciones europeas, buscará un buen resultado para Sumar en un momento en el que la cohesión interna de la formación ha comenzado a flaquear.

