La princesa heredera noruega rompe su silencio y lamenta no haber investigado mejor a Jeffrey Epstein
Mette-Marit de Noruega ha hablado por primera vez sobre su relación con Jeffrey Epstein. En una entrevista con la cadena pública NRK, la princesa heredera asegura que se sintió manipulada y engañada, admite que hoy se arrepiente de aquel vínculo y relata un episodio en Palm Beach que la hizo sentirse insegura.
Una explicación que llega tras siete semanas de presión
La princesa Mette-Marit ha dado un paso al frente tras semanas de silencio tras la publicación de correos electrónicos intercambiados con Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014 reabrió una polémica que golpeó de lleno a la Casa Real noruega.
En esta entrevista, grabada en su residencia de Skaugum, Mette-Marit dice que ojalá no hubiera conocido nunca a Epstein. También asume que no revisó su pasado con el cuidado que exigía una relación así. Sus palabras llegan en un momento delicado para la familia real, muy marcada por los problemas judiciales de Marius Borg y por el delicado estado de salud de la propia princesa.
Sobre su silencio, Mette-Marit explica que ha priorizado a su familia y su descanso. Recordemos que Mette-Marit sufre fibromialgia y que puede que tenga que someterse a un trasplante de pulmón. Insiste en que la culpa de los crímenes de Epstein recae solo en él y en quienes colaboraron con sus abusos, pero admite que le duele pensar que su trato con él pudiera haber contribuido a darle una imagen de respetabilidad.
Cómo conoció a Epstein
Mette-Marit cuenta que conoció a Jeffrey Epstein en 2011 a través de amistades comunes relacionadas con el ámbito de la salud global y el trabajo internacional. En aquella etapa, ella participaba de forma activa en diversos proyectos ligados a mujeres vulnerables y a organismos internacionales, por lo que viajaba con frecuencia a Estados Unidos.
Según su relato, confió en el criterio de personas cercanas que trataban con Epstein. Esa confianza, afirma, fue un error. La princesa sostiene que su relación con él tuvo un carácter amistoso, nunca sentimental, aunque reconoce que algunos correos publicados muestran un tono que hoy le resulta incómodo y embarazoso.
La heredera evita señalar a otras personas concretas. Prefiere asumir su responsabilidad y no repartir culpas. Su mensaje gira sobre una idea clara: debió investigar más y no lo hizo. En este punto, quizás conviene recordar las reticencias de la tía de Haakon de Noruega cuando Mette-Marit entró en la familia.
El viaje a Palm Beach y el momento que encendió las alarmas
El punto más llamativo de la entrevista llega cuando Mette-Marit relata su estancia en una casa de Epstein, en enero de 2013. Mette-Mait cuenta que viajó allí para estar con una amiga que estaba usando la vivienda. No pagó por su estancia en dicha propiedad y esos días usó un chófer vinculado al empresario. Aunque es de suponer que sí que estaba acompañada por miembros de su equipo de seguridad.
Cuenta que en el último día de esa estancia, Epstein la puso en una situación incómoda que la llevó a llamar a Haakon al sentirse insegura. Aunque no ha detallado qué sucedió, sí que explica que ese momento la llevó a decidir cortar cualquier vínculo con Jeffrey Epstein.
Manipulada y engañada
La frase más contundente de la entrevista resume el tono general de su intervención: “Me manipuló y me engañó”. Con esas palabras, Mette-Marit intenta explicar por qué mantuvo el contacto durante un tiempo incluso después de sentir desconfianza.
La princesa sostiene que la manipulación no siempre se detecta de inmediato. En su caso, primero percibió comportamientos que no le gustaban. Después escuchó rumores sobre el carácter de Epstein. En 2008, Epstein ya fue condenado, por lo que cabría esperar que aquello ya fuese suficiente para cortar contacto con él. Finalmente, entendió que estaba ante alguien peligroso, aunque asegura que entonces no conocía toda la dimensión de sus delitos.
También lamenta no haber advertido a más personas. Explica que sí habló con amistades cercanas, pero que hoy cree que debió hacer más para alertar sobre él. Ese arrepentimiento ocupa una parte central de su relato. Un relato que puede parecer estéril y frívolo si se analiza con todo lo que se sabe sobre Jeffrey Epstein y que Mette-Marit parece haber ignorado hasta 2014.
El impacto en la monarquía noruega
La polémica ha afectado a la imagen de la monarquía en Noruega y ha abierto un debate sobre la transparencia de la familia real. La propia princesa admite que en 2019, cuando ya se conocía su vínculo con Epstein, pudo haber contado más detalles. En especial, cree que debió mencionar antes la estancia en Palm Beach.
Aun así, defiende que aquella relación pertenecía a su esfera privada y que ni el Ministerio de Exteriores ni otras instituciones recibían información sobre sus amistades personales. El príncipe Haakon, por su parte, asegura que conocía la existencia de ese trato, que sabía que se habían visto en Estados Unidos y que también supo cuándo ella dejó de confiar en Epstein.
Ahora solo queda esperar para ver si estas explicaciones resultan suficientes para el pueblo noruego, entre los que el apoyo a la monarquía ha caído cerca de un 10% en el último año.


