Hasta el 16 de abril está disponible la exposición Altares Domésticos en la Galería Zunino
Hay lugares que habitamos a diario sin llegar nunca a verlos del todo. Rincones donde se acumulan jarrones de barro, flores secas, mantelería hecha a mano o bandejas de cobre. Piezas inmortales que muestran el peso de los recuerdos. Donde los objetos no son solo objetos, sino que han dejado una huella emocional en nuestra vida.
Para la artista sevillana Amalia Ortega, nada de esto es simple decoración o consumo. Son, en realidad, los cimientos de la intimidad. En su última exposición, Altares Domésticos, Ortega reivindica el papel del hogar como algo más que una casa con tareas repetitivas. La muestra como el escenario donde ocurren el afecto, la pérdida y el transcurso silencioso del tiempo, es decir, la vida.
La obra de la artista sevillana propone huir de la era digital y parar, reflexionar y contemplar. Este ejercicio de resistencia se refleja en sus pinturas, que actúan como espejos de una memoria colectiva. Elevando lo cotidiano y ordinario a lo más especial, Ortega desafía las jerarquías del arte, recordando que lo sagrado no siempre se encuentra en las catedrales. También hay un pedacito en cada mesa, en cada casa. Amalia nos invita a detenernos, mirar de cerca y a preguntarnos qué objetos de nuestra vida guardan en silencio nuestra propia historia.
La intimidad doméstica de Amalia Ortega
Pregunta: ¿Qué tipo de relación tienes con los objetos que aparecen en tu obra: son recuerdos, presencias, reliquias, historia?
Respuesta: Muchos de los objetos que aparecen en mi obra vienen de una memoria muy concreta, que forma parte de mi biografía. Sin embargo, otros son objetos encontrados, que de alguna manera activan en mí una sensación o una memoria difusa. Me interesa ese punto en el que dejan de ser cosas funcionales para convertirse en depositarios de tiempo, de afecto, de ausencia.
P:Altares domésticos es un título muy sugerente: mezcla lo íntimo con lo ritual. ¿Cuándo aparece esa idea de “altar” en tu imaginario y qué significa para ti en esta exposición?
R: La idea de altar aparece en el momento en que soy consciente de que hay objetos que se disponen de una determinada manera, de un modo ritual, para constituir una especie de ofrenda. Una ofrenda que se dispone sobre un espacio humilde, pero adornado, vestido para darle dignidad. El gesto de ordenar los objetos con cierta intención, aunque no sea consciente, de depositar algo sobre una mesa con amor.
P: En esta muestra, conviertes lo cotidiano en algo casi sagrado. ¿Crees que lo doméstico está infravalorado como territorio artístico?
R: Sí, creo que lo doméstico ha sido históricamente relegado, quizá por su asociación con lo femenino, con lo invisible, con lo que no forma parte del relato oficial. Sin embargo, es en lo doméstico donde ocurren todas las grandes cosas: el nacimiento, la muerte, el paso del tiempo, la pérdida, el afecto, el amor. Mi trabajo intenta eliminar las jerarquías entre lo oficialmente importante y lo que no lo es.
Cotidianidad e idealismo
P:¿Qué fue lo primero: el concepto de “altar doméstico” o la aparición de ciertos objetos y escenas que pedían ser pintados?
R: Diría que fueron primero los objetos, su memoria, y los espacios que ocupan. Con el tiempo, al verlos reunidos, entendí que había algo ritual en esa acumulación, en esa forma de disponerlos. El concepto de “altar doméstico” llegó después, como una manera de nombrar el hilo conductor entre mis obras.
P: ¿Qué esperas de esta exposición?
R: Espero dar a conocer mi peculiar manera de entender la pintura, mi mirada hacia lo cotidiano. Me gustaría ayudar al espectador a detenerse, a conectar con el tiempo contenido que es el de la pintura, con ese instante eterno, frente a las imágenes rápidas de los entornos digitales. Me gustaría que quien vea la exposición se detenga un poco más de lo habitual, que mire de cerca, que reconozca algo propio en esos objetos o en esas escenas.
P:¿Cuánto de memoria personal de Amalia y cuánto de memoria colectiva tiene la exposición?
R: Hay una base de memoria personal, inevitable, pero no me interesa que mi obra sea leída desde lo autobiográfico. Aspiro a que esas imágenes activen también una memoria compartida, algo que nos pertenece a todos.
Un altar desde dentro
P:¿Cómo ha sido el diálogo con el espacio expositivo? ¿Te interesa que la exposición funcione como un recorrido narrativo o como una suma de piezas autónomas?
R: La exposición no está concebida como un recorrido narrativo, sino más bien como una constelación: cada pieza tiene su autonomía, pero también establece relaciones con el resto, como escenas que dialogan en voz baja.
P: ¿Qué papel juega el tiempo en tus obras?
R: Juega un doble papel: como tiempo invertido en el proceso, ya que son obras muy elaboradas, muy minuciosas, cuyo propio desarrollo se asemeja a una oración, a un mantra, a una meditación.
Por otro lado, me interesa especialmente el tiempo detenido, ese momento en el que algo parece suspendido. La pintura, en ese sentido, tiene una capacidad muy particular para condensar el tiempo.
P:Mirando tu trayectoria, tu obra ha transitado por distintos medios (pintura, fotografía, vídeo, obra gráfica). ¿Qué te ha dado cada uno y por qué en esta exposición la pintura parece ocupar un lugar tan central?
R: Cada medio me ha permitido acercarme a las imágenes de maneras distintas. Habitualmente he elegido el medio que consideraba adecuado para cada proyecto, para contar lo que quería contar en cada momento. En la actualidad, la pintura me parece el medio más adecuado para expresar las ideas que me interesan.
P:¿Sientes que Altares Domésticos es una continuidad natural de tus trabajos anteriores o un punto de giro?
R: Creo que he llegado a este punto creativo de un modo muy fluido y acorde con mis creaciones anteriores. Quizá aquí hay una mayor depuración, una reducción de elementos, una atención más insistente en ciertos motivos. También es, de alguna manera, una vuelta al origen, ya que mis primeras exposiciones fueron de pintura.
De lo profesional a lo personal
P:En tu carrera has mantenido un interés por lo íntimo y lo simbólico. ¿Qué obsesiones se repiten en tu obra y por qué crees que vuelves a ellas?
R: Vuelvo una y otra vez a lo íntimo, a lo doméstico, a lo femenino, a lo que de algún modo conecta con mi infancia y mis recuerdos, al pequeño relato. Supongo que son temas que no se agotan, que siempre se renuevan y que me interesa seguir habitando desde distintos lugares.
P:Además de tu producción artística, eres profesora. ¿Qué te aporta la docencia a tu práctica creativa y qué te exige en términos de tiempo y energía?
R: La docencia me obliga a reflexionar y verbalizar cosas que a veces son intuitivas. Me obliga también a conocer la obra de otros artistas, a indagar en cuestiones y temas interesantes para mí. Eso es muy valioso, ya que me pone en contacto con otras miradas, con otras formas de entender la práctica artística. Pero, al mismo tiempo, exige mucho tiempo, por lo que es difícil mantener el equilibrio adecuado entre dar y preservar un espacio propio de trabajo.
P:Después de esta exposición, ¿hacia dónde sientes que se dirige tu trabajo? ¿Hay un nuevo tema o una nueva necesidad que esté apareciendo?
R: Siento que estos temas aún no están agotados, por lo que seguiré profundizando en ellos, con otras composiciones y otros planteamientos. Lo que sí va ganando terreno en mis altares son las plantas y las flores en diálogo con la cerámica. Tengo mucho que hacer aún en ese campo.
P:Y para terminar: si el espectador saliera de la galería con una sola pregunta, una enseñanza o un pensamiento en la cabeza, ¿cuál te gustaría que fuera?
R: Me gustaría que el espectador saliera con unas preguntas muy simples: ¿qué objetos de mi vida están cargados de sentido para mí?, ¿qué recuerdos y sensaciones despiertan en mí?, ¿cuánta atención dedico realmente a los pequeños detalles del día a día y cuánta felicidad me aporta el simple hecho de observarlos?
Entre la seducción cultural y el vacío estratégico: el ascenso del gigante asiático como alternativa de estabilidad frente al cuestionado liderazgo de Occidente
Durante los últimos años, China ha demostrado un aumento de poder e influencia a lo largo del globo, y no solo lo ha desarrollado a niveles tradicionales —como el poder militar o económico—, también ha venido implementando lo que se conoce como poder blando, una tendencia que se viene estudiando desde hace décadas, con el objetivo de comprender transversalmente el desarrollo del gigante asiático.
Este concepto de poder blando —o soft power—, acuñado por Joseph Nye, define la capacidad de los estados de ejercer influencia con medios no directamente coercitivos, es decir, atrayendo «semiinconscientemente» al resto. Se basa principalmente en tres pilares: la cultura, los valores y políticas nacionales, y las políticas exteriores. De este modo, el país que lo desarrolle resultará más atractivo al resto de naciones, y, al menos a un nivel de consciencia superficial, legitimará las políticas que implemente.
Como ya adelantaba, China no es ajena a este tipo de poder. Paralelamente al avance de su «poder duro», ha desarrollado interés por fomentar su poder blando a lo largo del terreno internacional. Ya en 2023, Xi Jinping expuso durante el Vigésimo Congreso del Partido Comunista Chino el objetivo de incrementar el poder blando del país de cara al año 2035.
Se trataría entonces de un acercamiento por parte de un estado a través de elementos que integramos sin mayor esfuerzo en nuestra propia realidad, algo que acerca las culturas y suaviza las relaciones internacionales. Una «diplomacia inconsciente», si se quiere. Y qué acercamiento cultural hay más agradable que la gastronomía. La integración de elementos de tipo gastronómico —como los dumplings— es también muestra de una expansión de elementos culturales.
Cuestión más controvertida es la integración de los valores y políticas internas Chinas. En este sentido, existe una contraposición frontal a todo modelo seguido por los países de la Unión Europea.
Consagrando un sistema autoritario, China rechaza abiertamente los valores democráticos característicos, precisamente, del soft power europeo. Esto no deja de generar importantes contradicciones a los países europeos, contradicciones que se absorben sin mayor problema en China.
Personas que se reúnen en la calle durante la noche | Fuente: Unsplash
Por otro lado, este «ascenso pacífico» del gigante asiático se topa en el plano de políticas exteriores con lo que considero un posible elemento de refuerzo de su papel geoestratégico: la guerra de Irán.
El temor por la escalada del conflicto, junto con los innegables intereses económicos globales en el Estrecho de Ormuz, afectados por el conflicto actual, han puesto una vez más el foco en la potencial respuesta de China, aliado estratégico de Irán. Sin embargo, sus declaraciones respecto de la Guerra de Irán se han limitado a pedir el alto al fuego, o a intentar mediar entre las partes en conflicto.
Si bien es cierto que desde una lógica realista clásica la falta de una respuesta «contundente» por parte de China podría verse como una debilidad, el terreno geopolítico y sus dinámicas están evolucionando hacia un punto incierto, por lo que, quizás, en el momento actual este tipo de respuesta funcione como catalizador del soft power chino, asentándola como una figura mediadora, que únicamente trata de expandir su narrativa pacifista que —asegura— solo abandonará como último recurso. Una narrativa de paz y estabilidad que desde Europa se venía ligando tradicionalmente a Estados Unidos, y que, hoy, se tambalea.
Las comparaciones siempre son odiosas, pero una cosa es clara: el tradicional aliado estratégico de Europa está haciendo que nos cuestionemos con cada titular cuánto tiempo más seguirá «de nuestro lado«, si es que aún lo está.
Mientras tanto, su principal rival en el terreno geopolítico se presenta como una figura pacífica, cuya narrativa aparenta no pretender un dominio militar.
Sin ánimo de obviar en ningún caso las patentes y muy relevantes contradicciones que surgen de la aceptación íntegra del poder blando chino desde Europa, resulta interesante plantear cómo evolucionará la situación para las naciones europeas y si, al menos parcialmente, «girarán la cabeza» hacia el Este, buscando un «nuevo gigante», con una nueva —y vieja— narrativa.
Martina y la isla, el nuevo cómic de Salamandra Graphic
El nuevo cómic de Jaume Pallardó, Martina y la isla, una metanarración con historias dentro de otras historias que hace reflexionar sobre el proceso creativo, el ser creador y el éxito.
Martina y la isla
Un cómic dentro de un cómic dentro de un cómic. En Martina y la isla se cuenta la historia de una chica que quiere escribir. Lucha con su propio proceso creativo y su alrededor que, a veces beneficia y es inspiración, y a veces complica más la situación.
Dentro de su historia, también se cuenta la trama que está creando, la historia de Eric y Chispas. Estos, a su vez, están creando la historia de María. Un conjunto de alter ego en donde unos se ven reflejados en otros. Una reflexión muy entretenida sobre el proceso creativo y el crear.
Un proyecto Frankenstein
Pregunta: ¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear Martina y la isla?
Respuesta: Esta historia empecé a escribirla hace tres años y es un proyecto Frankenstein. Surge de varias cosas que tenía escritas a raíz de otro proyecto que estaba haciendo y que, por circunstancias, tuve la oportunidad de presentar a Astiberri y me rechazaron.
Me bloqueé con ese proyecto, empecé a pensar que no tenía ningún sentido continuar con ello. Entonces partí de cero y cogí trozos de cosas que tenía. Tenía esta idea de una historia dentro de una historia, tenía unos apuntes tomados por ahí de ciertos elementos que aparecen en la historia y fui montando el Frankenstein hasta que empezó a funcionar. Y ya me metí y continué hasta el final.
R: Martina es esta chica. Ella está creando un cómic, quiere escribir un cómic. Aspira a ser ilustradora, a vivir de la ilustración, del cómic. Es una artista en potencia, pero no vive de esto, ella tiene otro trabajo. Vive con esa dualidad de no saber si ha hecho lo correcto, si lo ha hecho bien, o no.
Nada en esas aguas de querer y no poder.
Nosotros vamos a ver ese cómic que ella está haciendo y lo que le va pasando. Una serie de cosas, que muchas giran alrededor de este mundo de la creación. Nosotros veremos cómo estos elementos que van pasando, van afectando a su obra.
Yo quería hablar de este proceso creativo y de las dificultades, por un lado, internas, en su cabeza, sus rayadas, y luego externas. Porque luego hay acontecimientos externos que le impiden que ella avance como le gustaría. Ahí he trasladado cosas que yo he vivido, conversaciones que yo he tenido, que en la novela gráfica queda más magnificado.
He tenido momentos de más dudas, pero también he vivido momentos más bonitos, representados por los artistas que hay en el cómic a los que sí que les va bien. Todo esto lo plasmo, lo voy colocando con diferentes personajes y ahí sale la historia.
Quería hacer una historia en la que el lector se metiese en la cabeza de los personajes, que pudiésemos seguir su devenir un poco loco, su razonar un poco loco, de las cosas que le van pasando, sus reflexiones. Estas reflexiones a veces son profundas y muy trascendentales, y otras veces son absolutamente ridículas y absurdas, pero a veces nosotros somo así, pensamos así.
Tenía esas ganas de hacer un cómic así, tenía ganas de meter una voz en off con peso, no una voz en off circunstancial. Tantas ganas tenía, que en el anterior cómic me lo prohibí a mí mismo. En La muerte rosa no hay nada de voz en off porque quería hacer ese ejercicio. Y aquí hago el ejercicio contrario y me desato completamente y voy a saco con la voz en off. Es un cómic que es bastante literario por esa voz.
La metanarración
P: Es un cómic que está dentro de un cómic que está dentro de un cómic. ¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer un cómic metanarrativo? ¿Fue difícil montar todas estas historias?
R: Me gustaba mucho esa estructura de historia dentro de una historia. Tenía escrito algo de una artista y encima quería hacer un poco la vacilada de a ver en cuantos niveles nos podemos meter. Porque ella está contando la historia de un escritor, este escritor está escribiendo otra historia y en esta historia incluso se habla de otra historia. Es simplemente el artificio, la herramienta narrativa, me parecía muy atractiva. Martina tuvo tres borradores, el cómic que estamos leyendo es la tercera versión. Las tres versiones ya tenían cuatro patas y andaban.
En la primera, el cómic era muchísimo más loco. Era mucho más largo, al final incluso había una dictadura dentro de la isla, pero eran historias que no tenían nada que ver con todo lo que sucede. Cuando termino esta primera versión, se la doy a leer a tres o cuatro personas de confianza y me encuentro que la mitad me dijeron “igual te has pasado”. Dije “igual tienen razón”. Entonces, tiré carrete y dije «¿de qué estoy hablando?».
Empecé a plegarlo todo desde el tema de la creación. En esta segunda versión, ella ya empieza a hablar, donde creé este alter ego de ella misma. Se proyecta en María y ahí lo plegué todo sobre el tema de la escritura y la creación. Surgió de manera bastante natural. Una vez dije “voy a hablar de esto de ella misma”, ya empecé con ese juego de Sofía.
En la última versión, que era una versión más cortada, me di cuenta que le faltaba algo al personaje. Ahí es cuando añadí la dimensión personal de Martina, que es un elemento que también atraviesa a lo largo de la historia de la familia, del padre, la madre.
Además, lo utilicé para resolver una de las narraciones, para justificar y plegar la obra sobre si misma. Que no fuese tan desparrame de locuras una tras otra, que también lo tiene y que yo quería meter. Ese elemento sorpresa o giro de marear un poco al lector era algo que yo buscaba.
P: ¿Por qué decidiste ambientarlo en una isla?
R: Cuando meto elementos reales, si hablo de Castellón o hablo de Alicante, hay una serie de realidades que me impiden desatarme creativamente. Que fuese un lugar fantástico, imaginado, me daba pie a poder meter lo que quisiese, como efectivamente hago. Porque aparecen unos nativos y unas cosas que sino no hubiese podido imaginarme. Me daba esa libertad.
También me gustaba esa idea porque, a lo largo de toda la historia, se mezcla el tema de la fábula y la fantasía total, con elementos muy cercanos y cotidianos, muy de sensaciones contemporáneas, del día a día, actuales, pero es un mundo fantástico. Esa idea de que la ficción se mezclase con la realidad de la isla también contribuía a ello.
La isla es una metáfora de esa imagen idílica que ella tiene de ese lugar al que va a llegar cuando sea artista, cuando sea ilustradora.
Ese ideal que todos tenemos fantástico, pero que luego no lo es. Al final, ella llega a sitios que quieren llegar y se da cuenta de que tampoco nada ha acabado de cambiar. Todos esos elementos me ayudaban a trabajar con el elemento de la isla. Estuvo desde el principio y me sentí cómodo trabajando con él.
Luego, también hay otro último elemento o motivo por el cual conozco la isla, que es que uno de los Frankenstein, de las piezas del inicio con las que trabajo, era un ejercicio que a veces hago. Cuando veo una película o un cómic que me gusta mucho, a veces apunto la estructura para ver cómo está hecho, para entenderlo. Y, a veces, un ejercicio puede ser coger ese ejercicio que se tiene y transformarlo.
Hay una artista que para mí es un referente que se llama Daniel Clowes. Para mí es un artista fundacional. Tiene un cómic que se llama David Boring, que para mí está a mitad de camino entre lo más loco que hace y lo que menos. En su cómic, tenemos a un chico que es muy amigo de una chica. Yo lo cambio, entonces es una chica con un amigo que es un chico. Al final de ese cómic, aparece también una isla misteriosa, que no está muy bien ubicada, y ese elemento también lo cojo un poco de ahí.
P: ¿Cómo creaste estos personajes, tanto el de Jon como el de Sofía, que también son muy importantes en la historia? ¿Cómo fue ese proceso de creación de estos personajes?
R: Fue bastante natural. Martina sí que es muy yo en muchas cosas, pero al darle la vuelta y convertirla en una chica, una vez empieza a moverse ella, ella misma va generando su forma de ser.
Jon era el contrapunto un poco humorístico. Ella es una chica con sus inseguridades y él es un poco un tío sobrado, que no tiene ningún problema. Salió de forma natural, como contrapunto a ella, más divertido y más seguro de sí mismo.
Interior de ‘Martina y la isla’ | Fuente: Instagram (@jaupallardo)
Sofía es perfecta porque es la antítesis completa de ella. Esa es su mayor pesadilla, encontrase con lo que ella aspira en la puerta de su casa. Al principio es un poco molesta, un poco pesada, pero luego da la vuelta y se hacen amigas.
Todos estos personajes, su forma de ser, iban cubriendo las necesidades del relato alrededor de Martina. De hecho, por eso Martina acaba quedándose en el título, porque todo gira alrededor de ella, incluso toda la historia se va formando alrededor de ella. Sofía me venía muy bien para hablar de este tema de la creación: los problemas, las dificultades, las fobias de un creador, las envidias.
El alter ego
P: Hablas también mucho del alter ego. Martina crea un personaje que crea a otro personaje que es su alter ego, María. ¿Qué te interesaba contar sobre este tema?
R: Ella ahí proyecta sus miedos. Otro tipo de miedos para no volcarlo todo en Martina. Utilizo a María para seguir hablando de otros miedos posibles que pueda tener un artista. Un artista, uno de los terrores que puede tener, es que lo que está escribiendo ya se haya escrito. Que a veces eso puede ser hasta bueno, pero de entrada da mucho pánico.
Tenía una vieja historia escrita sobre esa idea de que alguien estaba trabajando muchísimo en una obra y, cuando la está terminando, resulta que acaban de publicar una que es exactamente lo mismo. Para un artista eso es criminal porque tú te crees la repera inventándote tu mundo y siendo supercreativo, y de repente no lo eres tanto.
Utilizo a María en un primer momento para esto. También ella te cuenta su propia historia, que es una historia también de sirenas, que es más fantástica. Ahí la fabulación continúa y va más hacia lo profundo, utilizando elementos de la isla y dando la vuelta a muchas cosas. Está ese blanco y negro, ese yin y yan de cosas que se ven y se van transformando en las diferentes capas.
El proceso creativo
P: Hablas mucho del proceso creativo de los personajes que has creado en Martina y la isla, pero ¿cuál es tu proceso creativo? ¿Es parecido al de Martina? ¿Primero va el texto y luego la ilustración o cómo lo haces?
R: Lo hago mucho como cuenta Martina. Suelo escribir la sinopsis en general, lo que va pasando, tipo escaleta, y luego, cuando ya la hago, voy al detalle. Escribo los diálogos y a la vez voy, en una libreta, haciéndonos bocetos. Tengo cuatro libretas y en ellas están todos los bocetos.
Hago un esquema de dibujos en el que yo me aclaro. Luego, lo escaneo. El texto lo paso al programa y ya se puede leer el cómic. Mientras hago esto, voy dibujando algunas viñetas. En el proceso me gusta alternar para poder avanzar. Voy buscando cosas que a lo mejor son viñetas que no voy a utilizar, pero me sirven para encontrar la cara de los personajes, elementos… Aunque no sean viñetas finales, ya voy dibujando con el boceto que diseñé.
La escritura sí que, al principio, cuando hago la escaleta, el final más o menos lo tengo bastante claro. Estoy abierto a que, cuando estoy haciendo todo esto, de repente pasen cosas y moverlo para un lado y para otro, pero más o menos la estructura general la suelo tener bastante clara.
También me hago esquemitas, sobre todo al principio, cuando estoy muy inseguro. Pero una vez los personajes se empiezan a mover, ya te sientes arrastrado por la historia y ella misma te va pidiendo. Los personajes se ponen a hablar y tú estás viendo el cómic delante de tus ojos. Es un proceso muy divertido.
Traslado esta idea al proceder de Martina. Lo expresa en palabras de si consigues encontrar la paz mental, los personajes empiezan a moverse en tu cabeza y tu solo tienes que tomar nota.
las condiciones en las que trabajas favorecen esa paz mental para poder sentarte y crear
Si tienes interrupciones continuamente o te pasan cosas en la vida, a lo mejor esa paz mental se va.
Escribir me encanta, pero me consume mucha energía. Puedo estar una hora o dos horas seguidas escribiendo, pero no puedo más. En cambio, dibujar puedes hacerlo estando cansado, por la tarde, por la noche, da igual. Pasar a limpio todo esto para mi es más divertido. Me pongo música, me pongo la radio. Puedo estar avanzando. Pero la escritura es lo más importante, es muy delicado, y necesitas mucha paz mental para poder hacerlo.
P: ¿Por qué elegiste este título, Martina y la isla? ¿Y este diseño para que fuera la portada?
R: Desde un principio fue Martina y la isla. De hecho, en la libreta, como al principio tome muchas notas, tengo escrito varios nombres: «Eva, Gema, Clara, Carla, María, Marta, Marina…». Me gustaba la idea de Marina por el mar, pero al final se quedó Martina. Luego le llamas Martina y ya no puedes cambiar el nombre.
De hecho, el cómic saldrá en Francia, he hablado con mi editor francés y el quería cambiarle de nombre porque en Francia hay una colección de libros infantiles tipo Teo que es Martina. Para Francia, que no sé qué nombre le pondremos al final, yo tenía La isla de los abismosporque en Francia mise en abîme es también una metahistoria. Ese era el título alternativo que también manejé, pero en español queda demasiado catastrófico.
La portada del proyecto inicial que yo enseñé a la editorial era Martina de espaldas tirándose al mar, en el agua, con burbujas como formando una estela en dirección hacia abajo. Hablando con la editorial, mandé siete u ocho propuestas de muchos tipos. Uno de estos dibujos llevaba esta idea del reflejo. Empezamos a trabajar con los colores y con diferentes variantes hasta quedar así. Es bastante potente. Estoy muy contento con el resultado.
P: ¿Cómo fue la elección de colores para ilustrar los dibujos? ¿Y el estilo de cada una de las historias?
R: Soy muy dibujante, entonces puedo trabajar en alguna ilustración el color, pero para mi supone diez veces más trabajo pensar en los colores. Había mucha movida con el texto y los dibujos. Lo que suelo hacer es un bitono. Tanto La muerte rosa como este los hice con un tono con la idea de que, sino me publicaba nadie, yo lo pudiera autoeditar y no me saliese muy caro. Siempre trabajé así.
También, La muerte rosa, en Francia está publicada en bitonos rosas y me gustó mucho. En este he utilizado tonos azules. En algunas ocasiones, me planteé cambiar de color en las diferentes historias.
El color es un elemento para diferenciar los diferentes niveles de narratividad.
Pero no hacía falta, con el azul ya hay variaciones: un azul más oscuro para la historia de María; la línea negra, gris y los azules para la de Martina; la acuarela con ese tono más claro para Eric y Chispas; y la historia dentro de la historia tiene también ese tono grisáceo. Con eso a se entendía porque si no daba un puñetazo en el ojo. No casaba cambiar los colores. Con un tono me vale porque puedo crear sombras y darle profundidad. Es fácil de resolver y de avanzar.
Referentes
P: ¿En qué ilustradores te has inspirado? ¿Quiénes han sido siempre tus referentes?
R:Daniel Clowes es para mí fundamental. El día que leí Como un guante de seda forjado en hierro, me explotó la cabeza. Pensé «si esto se puede hacer en cómic, se puede hacer cualquier cosa». Ese cómic me flipó, pero todos los suyos me han gustado muchísimo. Él también juega a veces con la voz en off, con los personajes, con esa manera de narrar.
‘Martina y la isla’ | Fuente: Instagram (@jaupallardo)
También tenía muy presente cuando tenía mucho miedo, terrores, bajonas e inseguridades con lo que estaba haciendo, Posy Simmonds. Ella mete mucho texto en el cómic, como si fuese un libro ilustrado a veces. Y queda muy bien como cómic. Cuando tenía miedo de estar metiendo mucho texto, decía «Posy me apoyaría en esto». Por eso, Posy fue fundamental.
También me gusta mucho el trabajo de Gabrielle Bell, que es del indie americano. Ella es más directa, no es autoficción, es su vida contada con muchas metáforas, con humor, con reflexiones profundas… Siempre me ha gustado mucho su trabajo. También todo el tema del undergroundamericano, ese tipo de cómic, siempre me ha gustado mucho. Han estado presentes en esta obra.
P: ¿Con qué quieres que se queden los lectores cuando lean Martina y la isla?
R: Mi propuesta trata de ser algo complejo y denso, porque lo es, pero hecho de una manera accesible. Que sea fácil entrar en el mundo, pero a la vez que tengas la sensación de que te están contando muchas cosas.
La sensación que quiero que el lector se lleve es esa. Que está experimentando muchas capas, muchas cosas a la vez, pero que no le esté costando atravesar todo ese proceso. A veces, los cómics, por una cuestión de espacio, tienden a la simplificación, pero yo quería meter muchas cosas. Que la gente sintiese dulce, salado, todo a la vez.
Que acabase con la sensación de haber tenido una experiencia en la que le han pasado muchas cosas.
Que tuviese esas ganas de seguir leyendo porque hay muchas anécdotas, hay muchos acontecimientos y tienes la duda de qué es lo que va a pasar, pero a la vez hay reflexión sobre lo que es ser una persona, lo que es ser un creador, lo que es vivir en un mundo como el nuestro y todas esas cuestiones existenciales de la condición humana.
Un análisis de la modernidad líquida digital y el paradójico cansancio estructural
Dos de la mañana, la noche atrapa las ciudades pero las luces de miles de pisos de estudiantes y residencias iluminan las calles. Vidas muy diferentes en las que se dibuja un paisaje común: jóvenes viendo el pasar de las horas a través de una pantalla, un scroll que parece casi infinito. Nos encontramos ante personas vigilando que hacen los demás, pensando que sus vidas son más interesantes que las propias, sintiendo que se pierden algo crucial.
Este fenómeno tiene nombres y apellidos: el FOMO (Fear Of Measing Out). Desde un punto de vista sociológico, no se trata solamente de una tendencia propia de la generación Z, sino que va más allá. Este fenómeno atraviesa todos los tejidos sociales, resultando en ser un mecanismo de control social que nos conduce a un cansancio estructural y a una soledad paradójica.
Como ya bien avanzaba Zygmunt Bauman, nuestra sociedad cada vez está más conformada por lazos flexibles, efímeros e inestables; la modernidad líquida que describía el autor es ahora digital. Hoy en día se ha implantado en el seno de cada uno de nosotros una necesidad por competir con el resto por un capital social tan amplio como falso. Parece que ya no es tan importante vivir nuestras vidas, sino disfrutar de las vidas del resto, intentando acaparar el mayor número posible de vivencias. Invertimos nuestra energía en mantener una red de contactos superficiales por el miedo a quedar fuera de la conversación, a ser inexistentes digitalmente.
El insomnio tecnológico | Fuente: Pixabay
Es en este momento en el que aparece el agotamiento o burnout. Tal y como defiende Byung-Chul Han, hemos pasado de una sociedad marcada por la coacción externa a una en la que eso ya no es necesario, la coacción es ahora interna; una sociedad del rendimiento donde los individuos se auto explotan voluntariamente creyendo estar alcanzando la ansiada libertad. Eso es el FOMO: un látigo con el que nos golpeamos cuando descansamos porque el descanso parece ser lo único que no produce contenido, aquello que nos excluye del flujo social. Ello se manifiesta en un sentimiento de cansancio que aparenta nunca irse, y que irónicamente provoca que nos sintamos solos pese a estar más juntos que nunca.
Realmente esto no es algo nuevo, cambia la forma pero no su contenido, sigue siendo
sustancialmente lo mismo: las consecuencias inevitables de un sistema como el
capitalista, que nos empuja a producir para satisfacer a una minoría, aunque esta vez
somos paradójicamente nuestros propios jefes. Ante ello, debemos dejar de tratar el
FOMO como un problema individual de salud mental que se soluciona con un libro de
autoayuda o una clase de yoga, se trata de un problema estructural fruto de un sistema
que prioriza el consumo de experiencias sobre la creación de comunidades reales.
Vuelve El otro lado de la cama, ahora en teatro, demostrando que las relaciones siguen, igual que 20 años, siendo caóticamente divertidas
Sin duda, hay historias que envejecen, pero de la mano de Borja Rabanal, parece que El otro lado de la cama no es una de ellas. Esta obra es actual, sin duda, comedia que marcó a toda una generación a comienzos de los 2000, vuelve a marcar a nuevas generaciones.
Desde el pasado 26 de marzo, y con estreno oficial el 9 de abril, la obra se presenta en la Sala 2 del Teatro Alcalá, en Madrid. De miércoles a viernes a las 20.30, sábados a las 17.30 y 20.30 y domingos a las 18.00. Con Borja Rabanal, encargado de la versión y codirección junto a Joan Olivé, apuesta por un homenaje fiel al material original sin perder la frescura.
Musical de comedia y amor libre
Espléndidos es quedarse corto. Desternillantes, luminosos. Cada uno de los actores brilla con su luz y alumbra al resto del elenco. Musical, comedia y amor libre. Esta combinación, pudiendo ser arriesgada, consigue encajar para que todo el público disfrute de la función y que quiera más.
Ya lo dijo el autor de la película «A punto de terminar una secuencia, uno de los personajes, sin pedirme permiso y sin previo aviso, se puso a cantar. En ese momento pensé: mierda, esto se me acaba de convertir en un musical, no me lo va a producir ni Dios».
Y de repente, llegas al Nuevo Teatro Alcalá, y a coro están todos los espectadores cantando, haciéndoles coro a los personajes. Porque es difícil resistirse cuando tu compañero de butaca canta, entonces ¡todos a cantar!
El otro lado de la vida, siendo libres
No moraliza, no juzga. Solo plantea, con humor, cómo los humanos nos volvemos más humanos todavía cuando hablamos de amor. Patosos, mentirosos, ¿inocentes? sin duda, humanos.
Sobre el escenario, tres parejas se entrecruzan en un juego de deseos, mentiras y alguna contradicción que resulta, aún pudiendo parecer lejano, inquietantemente familiar. De ahí porqué la obra funciona.
‘El otro lado de la cama’ | Fuente: Producción ‘Articulos de conya’
El reparto, encabezado por Ariana Bruguera, Ana Villar, Nuria Herrero, María Petri, Mónica Macfer, Adrià Olay, Agustín Otón y Ricky Mata, asume el reto de dar vida a personajes imperfectos que viven, aman y se equivocan.
Todos ellos con una fuerza impecable. Unido a una escenografía de David Pizarro y Rober de Arte, que los acompaña a la perfección, un movimiento escénico y musical con las versiones, arreglos y dirección musical de Ernest Fuster que envuelve toda la sala para que los espectadores se sientan parte de la propia atmósfera, y el vestuario de Anna Coma y la iluminación y sonido de Néstor González que hacen que todo encaje. Todo junto es magia. Sin duda es uno de los espectáculos necesarios ahora mismo en Madrid.
Tecnología, ocio y simracing en el corazón de la Castellana
Madrid suma desde este 15 de abril un nuevo espacio llamado a convertirse en punto de encuentro para los amantes del motor y del ocio inmersivo. F1 Arcade ha abierto sus puertas en el Paseo de la Castellana 103, frente al estadio Santiago Bernabéu, con una propuesta que une simulación, gastronomía y experiencia social en torno al universo de la Fórmula 1.
Un acto que sirvió como carta de presentación de uno de los proyectos de ocio deportivo más llamativos del año en Madrid. El evento estuvo conducido por Antonio Lobato, voz de referencia de la Fórmula 1 en España, quien dio paso a los distintos representantes institucionales y empresariales vinculados a la llegada del proyecto a la capital.
Una presentación con nombres propios
Durante la presentación intervinieron el concejal delegado de Innovación y Emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid, Angel Niño, el presidente de Top Entertainment Iberia, Pablo Juantegui y elCEO de F1 Arcade, Jonathan Peters. Una puesta en escena que buscó subrayar la importancia estratégica de la apertura para la ciudad y para la expansión internacional de la marca. La sensación general fue la de estar ante una inauguración que trasciende la simple apertura de un local: Madrid sigue consolidando la Castellana y el entorno Bernabéu como un nuevo eje de ocio y experiencias deportivas premium.
Pablo Juantegui, Antonio Lobato, Angel Niño y Jonathan Peters | Fuente: El Generacional (Alejandro Giménez)
El espacio cuenta con 1.500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, con una ambientación claramente inspirada en el mundo de la Fórmula 1. El lugar cuenta con luces de neón que recuerdan a la parrilla de salida, detalles visuales que evocan los circuitos y una puesta en escena diseñada para trasladar al visitante al ambiente de un fin de semana de Gran Premio.
¿Qué es F1 Arcade?
F1 Arcade se trata de una experiencia de social gaming y simracing pensada tanto para aficionados habituales al motor como para público general. El recinto dispone de más de 65 simuladores, preparados para ofrecer distintos modos de juego y niveles de dificultad.
La experiencia está diseñada para todos los perfiles. Desde usuarios que simplemente quieren vivir unas carreras rápidas con amigos hasta aficionados al simracing más experimentados. Hay modalidades cara a cara (Head to head), carreras por equipos y diferentes niveles, desde principiantes hasta pilotos más avanzados. Además, el local está preparado para eventos corporativos, celebraciones privadas y reuniones sociales. Esto hace que pueda ampliar aún más su público más allá del fan puro de la Fórmula 1.
Cascos de Lauda, Senna, Alonso, Hamilton y Sainz | Fuente: El Generacional (Alejandro Giménez)
Uno de los aspectos diferenciales del proyecto es que no se limita a la simulación. F1 Arcade busca convertirse en un espacio de ocio integral. El público podrá comer, cenar o tomar algo, además de disfrutar de retransmisiones en directo durante los fines de semana de Gran Premio.
En ese sentido, el modelo se acerca más a una experiencia híbrida entre hospitality deportivo, restauración y entretenimiento tecnológico. De esta manera se distancia de un simple centro de videojuegos.
Precios y modalidades de acceso
En cuanto a los precios, la reserva oficial confirma que la experiencia parte desde 19,95 euros por conductor en el modo Head To Head. Para grupos de cuatro o más personas, el modo Team Racing arranca desde 24,95 euros por persona.
Esta estructura de precios busca ofrecer diferentes niveles de acceso en función del número de participantes y del tipo de experiencia elegida. Para el público general, esto convierte a F1 Arcade en una opción competitiva dentro del ocio premium de la ciudad de Madrid. Sobre todo en una zona donde la oferta experiencial no deja de crecer.
El auge del simracing
Más allá del negocio y del atractivo inicial, la apertura de F1 Arcade también refleja una realidad cada vez más presente. La relación entre deporte y tecnología es una realidad y el crecimiento del simracing como forma de ocio social.
La simulación ha dejado de ser un nicho reservado a gamers especializados. Ahora es una puerta de entrada al automovilismo para miles de personas. La posibilidad de competir, comparar tiempos y compartir la experiencia con amigos convierte al simracing en una extensión moderna de la pasión por el deporte.
Simuladores de F1 | Fuente: El Generacional (Alejandro Giménez)
Además, Madrid empieza a respirar ambiente de Fórmula 1 debido al futuro Gran Premio de Madrid. Es por eso que F1 Arcade llega en el momento perfecto. No solo como una novedad de ocio, sino como un espacio que conecta tecnología, espectáculo y comunidad en torno a la velocidad.
La pregunta ya no es si funcionará, sino hasta qué punto se transformará en uno de los nuevos puntos de referencia del entretenimiento deportivo en la capital.
Lookman y Musso frenan la remontada de un Barcelona que volvió a terminar el partido con diez
El Atlético de Madrid se ha clasificado a unas semifinalesde Champions nueve años después tras una pelea agónica de principio a fin frente al Barcelona. Los azulgranas empataron la eliminatoria en 20 minutos gracias a los tantos de Lamine y Ferrán. Cuando mejor estaban los culés, Lookman apareció para colocar el definitivo 1-2 en el marcador tras una galopada de Llorente. Musso, una vez más, fue el salvador de un Atlético que sufrió el dominio del Barcelona durante más de 65 minutos.
El Atlético de Madrid y el F.C. Barcelona disputaban la vuelta de los cuartos de final de la UEFA Champions League. El tercer encuentro entre ambos conjuntos en los últimos 10 días y, sin ninguna duda, el más importante de todos. Una eliminatoria que llegaba al Estadio Metropolitano con un resultado favorable a los colchoneros de 0-2. La roja de Pau Cubarsí y el acierto rojiblanco de cara a portería marcaron un encuentro de ida muy positivo para el Atlético de Madrid.
Flick revoluciona el once y el Cholo sale con lo esperado
El once de Hansi Flick demuestra la obligación del Barcelona: remontar el partido. El alemán da confianza a Gavi, que repite titularidad tras el derbi ante el Espanyol; y a Fermín, para reforzar y ‘moder’ más en el centro del campo. Eric suplirá al sancionado Cubarsí y Ferrán hará de ‘9‘ tras su doblete en liga.
Simeone, en cambio, sale con lo esperado. Repite el once que ganó en Barcelona, salvo por el cambio del lesionado Hancko. El eslovaco se lesionó en el encuentro de ida y Clement Lenglet suplirá su lugar. Griezmann y Julián vuelven a repetir en la punta del ataque.
Lamine y Ferran se visten de superhéroes… y Musso de ángel
El partido comenzó como se suponía: el Barcelona apretando y presionando desde el inicio. Le bastaron tan solo 30 segundos a Lamine para generar la primera ocasión clara de peligro que desvió Musso a córner tras una buena estirada. Sin embargo, no tardaría en abrir la lata del mercador. En el minuto cuatro, Lenglet cometía un error infantil en defensa que permitió a Fermín dejar solo con un pase al hueco al ’10’ azulgrana para definir por debajo de las piernas de Musso y poner el 0-1 nada más comenzar.
La iniciativa blaugrana no terminó ahí. Tan solo cinco minutos después, Dani Olmo tuvo el segundo. Lamine filtraba un pase entre los centrales y un resbalón del guardameta argentino permitía a Olmo llegar al balón y rematar ante un Musso que se repuso y sacó una mano salvadora. Salvador, una vez más el argentino. Sin embargo, Ferrán no tardaría en empatar la eliminatoria. Llegado el minuto 24, el tiburón conseguía sacar un disparo cruzado con su pierna menos hábil para clavar un golazo en la escuadra y colocar al Barça más vivo que nunca, en una nueva acción en la que Lenglet fue señalado. Lamine y Ferrán se vistieron de superhéroes para igualar la eliminatoria en 20 minutos.
El Atlético de Madrid, tras un pésimo inicio, había perdido toda la ventaja de la ida en un abrir y cerrar de ojos. Y justo cuando más muertos parecían que estaban, apareció la magia del principito para demostrar lo contrario. Griezmann sacaba la varita y permitía a Llorente correr la banda para dejar, tras un pase medido, a Lookman solo contra el portero y marcar el primero de los colchoneros (1-2). El Atlético rebajaba la tendencia blaugrana y volvía a ponerse por delante en la eliminatoria. El partido se iba al descanso con una tendencia clara de dominio y superioridad azulgrana, contra un dormido Atlético que seguía vivo gracias a su ángel en la portería.
Sorloth resucita al Atlético
La segunda mitad comenzó siendo un calco de la primera: asedio continuo del Barcelona. Los azulgranas no dejaron respirar a los colchoneros en los primeros 15 minutos posteriores al descanso. Tanto fue el dominio que Ferran consiguió marcar un nuevo gol, para colocar el 1-3 y empatar de nuevo la eliminatoria, pero el tanto fue anulado por un claro fuera de juego. Tras aguantar las embestidas blaugranas, los locales se fueron reponiendo hasta que entró el jugador que resucitó por completo al Atlético de Madrid: Alexander Sørloth.
Al noruego no le hizo falta ni un minuto desde su entrada para dar aire fresco a su equipo. En un flashback de la acción que terminó con la expulsión de Cubarsí en la ida, Sørloth forzó una jugada prácticamente idéntica para provocar la roja directa a Eric García tras la revisión del VAR. A partir de la expulsión, los colchoneros respiraron y gozaron de un mayor control del encuentro. Le Normand, Nico y Molina pudieron finiquitar la eliminatoria, pero Joan García repelió cualquier acción de peligro. En los últimos minutos, el Barcelona apretó más que nunca en busca de un empate que no llegó a conseguir. El Atlético de Madrid perdió por primera vez un partido de eliminatoria de Champions en el Metropolitano (1-2), pero volvió a unas semifinales de Champions nueve años después.
Una velada que quedará en el corazón de sus seguidores
El cantante británico Louis Tomlinson volvió a demostrar anoche por qué sigue siendo una de las figuras más queridas del pop internacional. En su esperado concierto en Madrid, el exintegrante de One Direction reunió a miles de fans que llenaron el Movistar Arena con camisetas amarillas y girasoles.
Desde las primeras horas de la mañana, los alrededores del recinto se llenaron de seguidores llegados de distintos puntos de España, e incluso, de otros países. Banderas, pancartas y camisetas personalizadas daban color a una previa que, pese a la ausencia de acampadas, mantuvo intacta la esencia del fenómeno fan.
Un sistema para cambiar las reglas del juego
Uno de los aspectos más comentados del concierto fue la implementación de un sistema de numeración aleatoria diseñado para evitar las tradicionales acampadas. Durante años, muchos seguidores solían pasar noches enteras a las puertas de los recintos para asegurarse un buen lugar en la pista. En esta ocasión, el equipo del artista apostó por una alternativa más equitativa.
Los fans debían acudir por la mañana para recoger una pulsera con un número asignado de forma aleatoria. Posteriormente, podían abandonar la zona con la tranquilidad de no perder su posición. Poco antes de la apertura de puertas, debían regresar para colocarse según el orden establecido.
Un directo entre la nostalgia y la evolución
Tras las actuaciones de ADMT y Pale Waves, el concierto arrancó con Lemonade, primer single de su disco más reciente, How Did I Get Here. Una explosión de confeti amarillo acompañada de colores y la emoción de las fans dio inicio al último concierto en España de la gira How Did We Get Here?.
El escenario presentaba una pasarela que llegaba al centro del recinto, con la interrogación en forma de espiral que caracteriza el nuevo disco de Louis pintada en el final. Un juego de luces con los colores representantes de esta nueva era, tonos amarillos, anaranjados y verdes, acompañó el espectáculo durante toda la noche.
Tras cantar On Fire, el británico se colocó encima de la espiral para cantar Bigger Than Me, con luces que caían directamente sobre él. El público encendió sus linternas iluminando el Movistar Arena por completo.
Después de cantar los primeros temas, Tomlinson agradeció a Madrid por su cálida acogida una vez más. Confesó que cantar ante tanta gente sus canciones era su cosa favorita, y presentó Saturdays.
Un homenaje en el Movistar Arena
Después de Saturdays, Louis llenó los siguientes minutos del concierto de lágrimas y abrazos entre el público. Así cantó una versión acústica de Defenceless, acompañado únicamente por su guitarrista y el púbico.
Posteriormente, Louis cantó Dark to Light, un tema dedicado a su excompañero de One Direction y amigo Liam Payne, que falleció el pasado 2024. Con los sollozos de la multitud y círculos de gente cantando abrazadas, el Movistar Arena se llenó de nostalgia.
Tras estos momentos tan íntimos, el cantante volvió al final de la pasarela para cantar Lazy y Sunflowers, donde la pista se vio llena de girasoles que los asistentes habían llevado para esta canción.
Lucid retomó la cercanía que caracteriza los conciertos de Louis Tomlinson. El Movistar Arena se iluminó con las linternas del público y la pista se llenó de pancartas que decían «How Did We Get Here?».
Una conexión que va más allá del escenario
Con Jump the Gun e Imposter, el público enloqueció cantando y bailando, creando una euforia que era imposible no sentir en el momento.
Louis Tomlinson en el Movistar Arena | Fuente: Adrián Touriño, El Generacional
Tras ellas, el público pedía No Control,de su época de One Direction, que ya había cantado en una fecha de la gira. Los gritos no funcionaron y Louis cantó por sorpresa Lucky Again, que se saltó en el concierto en Madrid de la gira Faith In The Future en 2023, y continuó con Sanity.
Kill My Mind aumentó esta euforia con todo el Movistar Arena subiendo y bajando las luces de sus móviles al ritmo de la canción. A este momento de unión entre el público le siguió Face The Music, Silver Tongues y The Observer.
Louis Tomlinson y España
El cantante británico agradeció en varias ocasiones al público español, que siempre le recibe con gritos y emoción.
Al regresar al escenario, cogió una bandera de España y la colocó sobre el escenario. Poco después, cantó Miss Youenvuelto en la bandera, canción que todos los fans esperaban con ganas al ser de las más antiguas.
El final del concierto llegó con Palaces, single de su último disco. En un momento de emoción, Louis bajó del escenario para lanzarse sobre los fans en las primeras filas.
Al volver al escenario, volvió a coger la bandera española, y se fue con ésta en su espalda, dando fin al esperado concierto.
Los últimos recuentos indican mayoría de votos para las candidaturas de Fuerza Popular y Renovación Popular
La duda ya es certeza. De los 35 candidatos a optar para la Presidencia de la República del Perú, ya se conocen los dos finalistas. Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael López-Aliaga (Renovación Popular) se disputarán el cargo en la segunda vuelta de estos comicios, fijados para el próximo 7 de junio. A falta de cerrar el escrutinio (75%), ambas candidaturas, han sumado un número de votos mayor al de sus oponentes en las elecciones de este pasado domingo. En ellas también han quedado distribuidos los 190 congresistas y senadores del nuevo Parlamento del país, aunque el recuento todavía no ha acabado.
Dispersión de voto
Poco antes de las siete de la mañana, los peruanos comenzaron a prepararse para ir a votar. Hace alrededor de un mes, un 40% de las 27 millones de personas llamadas a las urnas no tenía decidido su voto. Gran parte de ellos se levantaron el domingo sabiendo que tendrían que acudir a las urnas en segunda vuelta, para elegir a su próximo Presidente. Ninguno de los postulantes sería capaz de reunir, al menos, el 50% de los votos para evadir unos nuevos comicios. Y así ha sido. Fujimori y López-Aliaga, en conjunto, apenas han sumado un 30% de los votos.
Captura de la web de la ONPE (13 horas) acerca del recuento electoral, con Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Rafael López-Aliaga (Renovación Popular) y Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) en los tres primeros puestos. | Fuente: @ONPE_oficial (X)
Unos datos que han confirmado la complejidad que suponían dichas elecciones. El ganador de las votaciones de junio será el noveno Presidente del país en ocho años. La cantidad inédita de opciones en la papeleta electoral ha complicado también la comunicación de las propuestas, por ejemplo, en los seis debatespresidenciales. No obstante, los temas eran claros: seguridad ciudadana y reflote de la economía.
Sin mesas de votación
La jornada también reflejó la magnitud del proceso. Conforme se fue desarrollando, comenzaron a saltar avisossobre mesas electorales no constituidas en Lima, la ciudad más grande del país y donde votan más personas. Más de 200 quedaron afectadas por problemas de suministro, según declaró Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales. El órgano de organización de los comicios admitió que más de 63 mil personas no pudieron votar.
Por ahora, se sabe que el principal problema fue la falta de material: no había urnas en las que depositar los votos. En menor medida, la falta del personal citado para presidir las mesas también ralentizó su constitución. Las largas colas en los colegios provocaron la prolongación de la jornada electoral durante el día de ayer (sólo en Lima), hasta las seis de la tarde.
Unos retrasos que también han repercutido en el conteo de los resultados. Un día después del cierre de urnas, apenas un 60% de los votos estaba escrutado. Eso en la votación presidencial, porque los otros cuatro conteos para el Congreso, Senado (por distritos y a nivel nacional) y Parlamento Andino apenas superaban el 5%.
Sondeos a pie de urna
A eso de las siete de la tarde, con las urnas ya cerradas, comenzaron a publicarse los flash a pie de urna. Se trata de una especie de encuestas rápidas realizadas en los centros de votación y que ofrece una panorámica de los resultados antes de su recuento oficial.
Un ciudadano peruano del departamento del Amazonas vota en las elecciones del pasado domingo | Fuente: @ONPE_oficial (X)
Tanto Ipsos como Datum, las encuestadoras de referencia en el país, colocaron a Keiko Fujimori en primer lugar, con el 16,5% de los sufragios. El resto de candidatos con mayor preferencia de voto fueron Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), Ricardo Belmont (Cívico Obras), Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y Jorge Nieto (Buen Gobierno). Todos con un porcentaje alrededor del 11%.
Evolución del escrutinio
El liderazgo de Fujimori predominó durante el resto del escrutinio. “Esperamos con prudencia los resultados finales”, salió a decir la candidata. A pesar de que las encuestas la marcaron como favorita en las últimas semanas previas a la cita, en Fuerza Popular no quisieron dar nada por hecho. Esta es la cuarta ocasión que Fujimori llega a la segunda vuelta presidencial y en la que veces pasadas perdió por un margen estrecho de votos.
Ciudadano peruano del departamento de Cusco acude al centro de votación para emitir su voto en las pasadas elecciones de este domingo | Fuente: @ONPE_oficial (X)
Sin embargo, el segundo puesto de esta primera elección se hizo de esperar. No fue hasta pasar el 45% del voto escrutado cuando Rafael López-Aliaga escaló al segundo escalón. Desde ahí y hasta el final del recuento, la carrera de ambas candidaturas por ganar decimales. Porcentajes que crecían de forma paralela, pero sin que el segundo rebasase al primero.
Elección entre derechas
Los resultados electorales todavía no están concluidos. En este momento, rondan alrededor del 75% del escrutinio. Sin embargo, la evolución del recuento apunta que no habrá muchos movimientos en las posiciones actuales.
La candidata presidencial por Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en un acto de campaña en el departamento de San Martín | Fuente: @FuerzaPopular__ (X)
Las derechas peruanas se enfrentarán por el poder de la presidencia del país. Fuerza Popular y Renovación Popular son partidos de la misma órbita. El primero es el más antiguo y fue a través de él por el que Alberto Fujimori (padre de la actual candidata) alcanzó el cargo de forma inesperada en 1990. La segunda organización es más reciente y toma sus referencias del movimiento MAGA.
Jorge Nieto, candidato de la órbita del centroizquierda, ha estado cerca de alcanzar a López-Aliaga durante el recuento, sin que finalmente haya logrado el segundo puesto. En cuarta opción ha prevalecido Ricardo Bellmont (Obras), hasta que Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) lo ha alcanzado por un leve margen progresivo.
Perfiles diferenciados
Fujimori, a pesar de proceder de una tradición más extrema y outsider, ha moderado su discurso durante esta campaña. Las propuestas de la candidata tienden a una postura conservadora de derechas. Sin embargo, López-Aliaga es un símil de Trump en el país. Sus políticas se alinean con el resto de formaciones de la ultraderecha global y se ofrece como un personaje atípico en un panorama de cansancio hacia los partidos tradicionales.
El candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López-Aliaga, durante un mitin electoral en el departamento del Tumbe | Fuente: @Renovacion_Peru (X)
Ambos cuentan con experiencia política. Fujimori fue Primera Dama con su padre en el Gobierno y ha sido la encargada de continuar su legado en el Parlamento mientras él permanecía en la cárcel. López-Aliaga alcanzó la Alcaldía de Lima y renunció a ella para optar al cargo presidencial. El recorrido institucional de los candidatos les ha pasado factura en campaña ante sus decisiones, con desgaste por no resolver las principales preocupaciones de sus votantes.
Un sistema fraccionado
La crisis institucional que vive el Perú desde hace años provoca que no es sólo importante quién ocupe la presidencia, sino también qué partido tenga mayoría en el Parlamento. Todavía no está claro la distribución final de escaños, pero un Congreso y Senado muy segregados no ayuda a la estabilidad institucional, como ha quedado demostrado en los últimos cinco años.
Manifestante en las protestas contra la Presidenta Dina Boluarte, en julio de 2024 | Fuente: Flickr (Frank Ramírez Moreno)
La capacidad del Congreso para ‘vetar’ a Presidentes ha acabado con los tres últimos que pasaron por el puesto. Entre ellos, Pedro Castillo fue el único suscrito por el voto popular. Dina Boluarte y José Jerí, los que le siguieron, fueron depuestos a través de un sistema de vacancia por ‘incapacidad’ para el cargo. Desde 2016, ningún presidente ha terminado su mandato.
El resultado de las elecciones en Hungría inhibe una posible impugnación por parte de Orbán: su derrota aplastante no da lugar a la deslegitimación electoral
Una masiva celebración ciudadana a la orilla del Danubio puso el broche a una intensa jornada electoral seguida de cerca por Bruselas, Washington y Moscú. La ciudadanía húngara pone un punto y final a la era Orbán tras 16 años de mandato ininterrumpido. Con 55 escaños para su partido, Fidesz, Orbán se ve apartado del poder por un apabullante apoyo del electorado hacia el conservador Péter Magyar. El candidato, con 138 escaños a su favor, había aglutinado la oposición húngara en un partido transversal cuyo principal objetivo era la derrota del ultraderechista.
Este partido de nueva creación, Tisza, concentraba el voto de un amplio abanico ideológico cuyo vértice es el europeísmo y el desmantelamiento del orbanismo. Su neutralidad política y la falta de un programa electoral definido han contribuido a la concentración de un número de votantes tan amplio.
El autoritarismo competitivo de Viktor Orbán
Viktor Orbán accedió por primera vez a la cúpula del gobierno húngaro en 1998, patrocinado por su recién fundado partido, Fidesz. En 2002, una inesperada victoria de los socialistas húngaros relegó a Orbán a la oposición durante ocho años, hasta que en 2010 retomó el poder.
Desde entonces, el partido ha conseguido ocupar el mando durante cuatro legislaturas seguidas, marcadas por el autoritarismo, las tensiones con Europa y continuos escándalos de corrupción e influencias.
El sistema político que Viktor Orbán ha construido a su medida se ha caracterizado por un marcado autoritarismo competitivo. Oleadas de tsunamis legislativos, un Parlamento y un Tribunal Constitucional subordinados al Gobierno, y unas elecciones trampeadas imponían trabas a los partidos opositores para impedir su entrada en el poder.
Además, el control exclusivo de la política económica y social por parte del ejecutivo ha convertido a Hungría en uno de los países más hostiles para inmigrantes, grupos y movimientos discriminados como el feminista, el colectivo LGTBI+ y la minoría romaní.
Un extendido descontento social provocado por agresivas políticas contra estos grupos, la percepción de una pérdida del poder adquisitivo entre la sociedad húngara y un crecimiento económico débil e inestable es lo que ha llevado a la población a elegir una alternativa más liberal y alineada con sus vecinos europeos.
Viktor Orbán | Fuente: Flickr
El tripartito Trump-Orbán-Putin
Las visitas de Marco Rubio y J. D. Vance a Budapest durante la campaña electoral húngara evidenciaron públicamente el apoyo de la Administración Trump al candidato de Fidesz. Viktor Orbán es uno de los grandes aliados de Trump en Europa por su carácter iliberal, populista y ultraconservador. Esto abre una vía directa de influencia entre los intereses de la Casa Blanca y la mesa de negociación europea.
Por otro lado, se conoce al ex primer ministro húngaro como el “Caballo de Troya” de Putin. Orbán ha mostrado su abierto apoyo al Kremlin a través del constante bloqueo de sanciones europeas a Rusia por la invasión de Ucrania. Además, estas últimas semanas se dieron a conocer grabaciones en las que se demostraba que el Ministro de Asuntos Exteriores húngaro compartía información confidencial sobre negociaciones europeas con su homólogo en Rusia. Esta información dio lugar a un escándalo mediático que nada le ha favorecido en los comicios.
La relación entre Putin y Orbán suponía uno de los principales puntos de conflicto entre la UE y Hungría, puesto que este último utilizaba su capacidad de veto como moneda de cambio para negociar con Europa. Como respuesta, la Unión Europea ha congelado los fondos destinados a Hungría, cuestionando su posición dentro de esta.
De izquierda a derecha: Orbán y Trump en una conferencia | Fuente: Veci Verejné
¿Quién es Péter Magyar?
Péter Magyar es un crítico ex miembro del aparato político de Orbán. Dimitió de todos sus cargos en 2024 alegando escándalos de corrupción y el clientelismo que caracterizaba la política de su predecesor.
Esta cercanía con el sistema moldeado por Orbán ha supuesto una ventaja para su proyecto electoral que ha complementado con cierta ambigüedad de cara a sus próximos pasos. Magyar ha hecho de su oposición a Orbán y a su modelo político su principal estrategia para alcanzar el poder, lo cual ha surtido un gran efecto entre la población. No obstante, esa misma ambigüedad que le ha permitido unir a espectros ideológicos divergentes supone una verdadera incógnita con respecto a su proyecto de gobierno.
Magyar se ha presentado como un candidato abiertamente proeuropeo, crítico con la corrupción y dispuesto a desmantelar el sistema político de su predecesor. Sin embargo, cabe recordar que procede de su misma ala ideológica, por lo que se espera que mantenga el mismo carácter restrictivo contra la inmigración, una base conservadora en política fiscal y económica, y existe cierto escepticismo con respecto a la ruptura de sus relaciones con Rusia.
Péter Magyar | Fuente: Wikimedia Commons
“Hungría ha elegido a Europa”
Así expresaba Ursula von der Leyen su apoyo al nuevo dirigente del gobierno húngaro. Y no es de extrañar. Durante sus 16 años de mandato, Viktor Orbán ha encarnado una de las voces más discordantes con el proyecto europeo, frenando iniciativas de progreso social y económico, vetando las sanciones a Rusia y actuando como exportador de los intereses de Putin dentro de la Unión.
El ascenso de Magyar al poder supone para Europa la entrada de un ex eurodiputado comprometido con Bruselas y con la cooperación entre estados miembros. Al mismo tiempo, la Unión Europea deshace el nudo de tensiones tejidas con Hungría para dar paso a unas negociaciones que se espera sean más fluidas y unánimes.
Además de un gran triunfo para el proyecto europeo, el fin de la era Orbán supone un “no” a Donald Trump y a sus aspiraciones para Europa. Sumado al reciente distanciamiento con Meloni, su otra gran aliada europea, parece que Estados Unidos empieza a perder parte de su influencia en el Viejo Continente. Europa hoy se cuelga la primera medalla tras una racha complicada: los húngaros apuestan por ella y vuelve a ganar relevancia.