Un año para dejar que la creatividad se expanda
María Folguera publica La prisa y la espera: un año de creación, un ensayo de la mano de la Editorial Siruela en la que reflexiona sobre el acto creativo. A lo largo de sus páginas, revela las tensiones entre el proceso complejo interno intensificado por la era de la inmediatez.
Una escritora con un proyecto nuevo
Imagina a una escritora que acaba de dejar un trabajo de oficina, relativamente estable y cómodo, para dedicarse a tiempo completo a la literatura. Al principio contempla ese espléndido lienzo en blanco que se abre ante ella, pero pronto aparece la impaciencia. A esa sensación, se le suma la subordinación a tiempos externos y la lucha por ordenar sus propios pensamientos, que no paran de dar vueltas al pasado mientras lucha por calmar los nervios por el futuro incierto, completamente relacionado con el acto creativo.
No hace falta imaginar más: así comienza el ensayo de María Folguera (Madrid, 1984), creadora de obras teatrales y gestora durante más de catorce años el Teatro Circo Price de Madrid, seis de ellos como directora artística. En La prisa y la espera: un año de creación, Folguera narra el proceso creativo que vivió durante un año que aspiraba a convertir en el culmen de la inspiración.
Este libro nace, en parte, de otros proyectos que no pudieron finalmente materializarse, una constante en el mercado, donde múltiples diversos factores pueden acabar por dejar en un cajón durante muchos años un proyecto que aspirabas a dar a conocer mucho antes.

El acto de parar
En el ensayo, la autora, cuenta cómo decide tomarse un año para detenerlo todo, y apostar por su lado creativo para dedicar ese tiempo a diversos proyectos que llevan tiempo rumiando en su cabeza, sin que pudiera darles salida por diversas cuestiones. Se trata de un deseo casi urgente: frenar entre el ruido, apartarse y dejar a ese “animal creativo” libre, despojarle de los corsés que le atan para que pueda fluir. Este gesto se revela como un acto profundamente pensado, consciente de la fuerza que tiene en la velocidad del mundo actual.
Junto a esa necesidad de parar, también aparece el miedo, como una sombra que acecha a la protagonista y que le susurra al oído todas aquellas cosas que se escapan de su control. Folguera pone nombre a gran parte de esas incertidumbres, que nada tienen que ver con lo creativo, como son algunas cuestiones del mercado: los tiempos de espera, la burocracia, las tendencias del mercado (como el interés por textos en años que se cumpla una efeméride) y en definitiva, la dificultad de permanecer en un mercado inestable que depende de la rentabilidad, y no de la riqueza de dichos textos.
Un texto compuesto por numerosas referencias
A lo largo del ensayo, la autora hace uso de numerosas referencias culturales para enriquecer ese proceso creativo. Entre ellas, destaca Kairos, el dios griego de la oportunidad, que viene a ser ese símbolo del instante preciso que no se puede dejar escapar. A esta idea se suma el refranero español con «la ocasión la pintan calva», que refuerza que las oportunidades son volátiles. Este «encendido de bombilla», muchas veces llegan en un momento en el que no se las espera, o incluso en otros momentos llegan tras largos periodos de sequía.
Folguera aterriza esa idea, le da forma expresando esa necesidad por parte del artista para alcanzar a ese dios de la oportunidad escurridizo que marca de alguna manera, el éxito o el fracaso de ese año de prisa y de espera.
El dios de la oportunidad
A Kairos se le suman múltiples de referencias, entre las que destacan especialmente aquellas de índole artístico o literario. El pintor barroco Diego Velázquez está muy presente en el ensayo, siendo uno de los artistas favoritos de Folguera por cuadros como Las hilanderas, que representa el mito de Aracne. Este cuadro representa a una experta tejiendo, una mujer que había alcanzado una gran fama por su talento. Su destreza la llevó a participar en un concurso de tejido, donde desafió a Atenea. La diosa, que vestía disfrazada de anciana para ocultar su identidad, aceptó el reto. Aunque Aracne sorprendió a todos por su capacidad técnica y la gran elaboración de su trabajo, la diosa Atenea ofendida la castigó transformándola en una araña.
Además de Velázquez, se le suman diferentes referencias que enriquecen el ensayo. Entre ellas destaca la novela Misery de Stephen King que narra la historia de un escritor secuestrado por una fan obsesiva de sus libros, Peter Pan y Carmen Martín Gaite, entre otros. Esta última escritora salmantina, forma parte de todo el universo creativo que combina la tensión entre el talento, el reconocimiento, la ambición del artista y la fuerza del acto creativo.
La espera en la era de la inmediatez
En la era de la inmediatez, la espera se convierte en un acto casi revolucionario. En este ensayo, Folguera reconecta con la capacidad de sentir y vivir con conciencia, una sensibilidad que había quedado atenuada años atrás, tal y como se percibe en el texto. La prisa y la espera es una forma de valorar el presente, y de aprender a convivir con ambas partes, un verdadero equilibrio entre la calma y la aceleración.
La espera, en la era de la inmediatez, también convive con la prisa en la creación, un ideal de aceleración, producir y lograr que los proyectos se materialicen, aun cuando su destino dependa de factores externos. En este conflicto se percibe una reflexión completamente contemporánea y necesaria sobre la manera en la que vivimos en el mundo actual.
El ensayo acaba por ser una mirada sobre el difícil equilibrio en la era contemporánea, atrapados entre el deseo de avanzar y la necesidad de reconocer que en la espera también hay espacio para la creación.
















