En recuerdo de Alfredo

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A 2 de diciembre de 2020, ha fallecido Don Alfredo Gradus, el que fuese fundador de la hamburguesería Alfredo’s Barbacoa en octubre de 1981. Fue la primera hamburguesería de la capital con verdadero tono americano, en la que prima la decoración sureña del oeste, con cowboys, revólveres, y sombreros estrafalarios. Toda una revolución para el sector hostelero de la época, y una referencia a día de hoy.

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La visión de un norteamericano nacido en el Bronx, enamorado de la identidad sureña, que llegó a la base norteamericana de Torrejón de Ardoz, y volvió a enamorarse de una España en la que se asentó, formando dos familias: la que construyó con su mujer, española nacida en Marruecos (quien sigue sumergida en el proyecto de Alfredo’s, en el cual colabora desde su fundación), con hijos y nietos que hoy le recuerdan, y la familia Alfredo’s Barbacoa, que lleva 39 años sirviendo hamburguesas a ritmo de crucero.

Una familia que comenzó con un modesto local en la calle Lagasca, y que desde entonces no hizo más que crecer y mejorarse con la apertura de otros dos locales, fieles a su filosofía y tradición. Porque Alfredo’s es un lugar de familia, para familias, y por una familia, la cual sigue atendiendo a los clientes de toda la vida en sus distintos locales.  Donde la gente se reúne para charlar, reírse, y olvidarse de minucias como son las dietas y demás torturas modernas. Una referencia que los madrileños llevan persiguiendo décadas en busca de una verdadera experiencia americana. Quien diga que hoy vivimos un “boom” del sector hamburguesero, que sepa que este empezó hace casi cuarenta años de la mano de quien juntó conceptos tan sencillos como una parrilla, carne de calidad, y una salsa barbacoa casera que aun da que hablar.

Un lugar sencillo, creado por un hombre sencillo. Más español que muchos, cercano, fino cual espagueti, que se paseaba por las mesas para charlar con los clientes y soltar algún chascarrillo, y que siempre defendió derechos fundamentales como el de fumarse el cigarrillo de las 14.00, el de las 14.17, y el de las 14: 33, siempre acompañados por un “whiskito” o lo que tocara. Una imagen emblemática donde las haya, que más de un feligrés recordará como santo y seña de la experiencia Alfredo’s.

Madrid llora la pérdida de un pionero que empezó un proyecto personal e innovador, al que se mantuvo fiel hasta el último día. Un hombre que hizo trascender su visión tanto a su familia directa, como a la familia que forma hoy los locales de Alfredo’s Barbacoa, que siguen rebosando vida, buena comida y sonrisas, pese a la situación actual. Hoy nos deja un amigo. Un padre. Un marido. Un abuelo. Hoy nos deja un grande de Madrid.

Alfredo, te echaremos de menos.

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