Una generación sin efectivo

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El pago con el móvil, las digital wallets o Bizum son el medio de pago predominante para los jóvenes de entre 18 y 34 años

El dinero en efectivo ha sido el único medio de pago durante décadas. Según un informe del Banco de España, en 2019 el efectivo fue el medio de pago más utilizado por el 53% de los ciudadanos. ¿El motivo? María Gutiérrez Urtiaga, investigadora del Centro de Estudios Monetarios y Financieros, ve en este tipo de pago unas ventajas claras. “El efectivo lo acepta todo el mundo y es anónimo”. Las tarjetas, por su parte, siempre dejan rastro y se han reservado tradicionalmente para grandes operaciones de dinero.

Dinero en efectivo. Fuente: Markus Spiske
Dinero en efectivo | Fuente: Markus Spiske

Desde que en 2008 España tuviera el mayor número de sucursales bancarias de toda Europa, la cifra no ha hecho más que descender. Ahora hay un 48% menos que en su mejor momento y hemos retrocedido a niveles de 1979, cuando la tarjeta de crédito era todavía una novedad. Las entidades bancarias se llenan cada día por mayores de 65 años, según un estudio del Banco de España (BDE), que son los que más se acercan a las ventanillas a retirar su dinero. Las tarjetas por su parte, explica Urtiaga, evitan tener que hacer estos viajes al cajero, además de aportar mayor seguridad. “Si te roban la tarjeta, puedes anularla”.

Las nuevas generaciones, en especial la Generación Z, son más ansiosas, viven en un mundo hiperconectado, que navega ya en 5G, y quieren esta velocidad también en el ámbito financiero. Según el banco BBVA, los menores de 35 años realizan ya un 80% de sus transacciones con tarjeta.

“El 71% de los millennials estadounidenses prefiere ir al dentista antes que escuchar a los bancos” – BBVA 

Los bancos ofrecen, además, una aplicación para los móviles que puedes llevar siempre encima, sin necesidad de ir al cajero a sacar dinero.La app la puedes llevar siempre encima, no tienes que ir a actualizar la cartilla a la oficina, ni a sacar dinero al cajero.  Incluso las tarjetas se han ido adaptando a estas nuevas necesidades. De la banda magnética, al chip y del chip, al ‘contactless’, gracias a la tecnología del NFC. Con estos avances los usuarios han ido ganando tiempo en cada transacción.

Con la tecnología NFC ya no es necesario introducir la tarjeta en los lectores, sino que basta con mantenerla a unos centímetros del datáfono o TPV para hacer el pago. Según explica Angela Ruth, gerente de marketing de Due, un sistema de pagos estadounidense, los millennials son los que más se mueven y los que más utilizan los teléfonos móviles. Gracias a esto pueden medir su presupuesto y controlar los gastos en tiempo real y a través del móvil, el cual es ya parte de su vida diaria.

“A veces me dejo la cartera al salir de casa, pero el móvil nunca», explica Belén Alonso, de 24 años y estudiante de Ingeniería de Materiales. “Además, prefiero sacar el móvil, poner la huella y guardarlo antes que sacar la cartera, la tarjeta, poner el pin y volver a guardar todo”. El NFC ya ha llegado incluso a los relojes inteligentes y no es raro ver a personas acercando su muñeca a un terminal de pago para abonar un café o cualquier otra compra.

Compra online con tarjeta | Fuente: rupixen.com

Los gustos de los consumidores están cambiando, la llegada de internet y de las nuevas generaciones obliga a los vendedores a amoldarse y cambiar sus canales de distribución. Los millennials y la generación Z prefieren otra forma de comprar, sobre todo, a través de internet, y por eso en los últimos años están surgiendo diferentes productos de compra online para este público. Servicios de transporte como Uber o Cabify, ropa de segunda mano como Vinted o suscripciones a plataformas de vídeo como Netflix o HBO se pueden adquirir únicamente a través de internet.

Muchos de estos consumidores son todavía estudiantes o acaban de incorporarse al mercado laboral, por lo que aún no tienen el poder adquisitivo de las generaciones anteriores. Comparten piso, salen a cenar o tomar algo y utilizan una única suscripción entre varias personas. Parte de sus gastos llegan en facturas grupales y ya no supone un problema no llevar el dinero justo para hacerse cargo de su parte. Bizum nació a finales de 2016 y permite pagos instantáneos de cuenta a cuenta a través del móvil, introduciendo únicamente el número de teléfono y sin tener que dar el número de cuenta.

Lorena Poza, responsable de Marketing y Comunicación de la empresa reconoce que su éxito radica en su universalidad. Bizum es cómodo, rápido y seguro. Aunque no saben a ciencia cierta para qué tipo de gastos lo usan sus usuarios, sí que saben que están ligados al ocio y a viajes. Lo cierto es que cada vez más son los comercios que han acuñado esta forma de pago y ya no es difícil ver mercadillos o pequeñas tiendas que permiten el pago por este método, también para la entrega a domicilio.

“Antes, cada vez que salía con mis amigas, parecía el Monopoly: tú me debes esto, y yo te debo eso. Al final tenía que estar sacando calderilla y apuntando las deudas”. Para Libertad Santamaría, estudiante de Grado Superior, Bizum le ha facilitado estos sencillos problemas del día a día.

Pagar con tarjeta o con el móvil son gestos cada vez más cotidianos y se debe en parte a que millennials y generación Z ven grandes ventajas en su uso. Si te roban la cartera por la calle o la pierdes, habrás perdido el dinero en efectivo que llevases, la tarjeta, sin embargo, podrás anularla o deshabilitarla temporalmente sin perder valor. Las aplicaciones móviles permiten controlar los gastos, establecer límites y ver cuánto dinero se dedica a cada partida (ocio, comida, transporte, …) . El efectivo no permite ganar recompensas como descuentos o reembolsos como lo hace Samsung Pay, PayPal o los bancos digitales y la tecnología hace que estas carteras digitales – digital wallets – sean cada vez más seguras, convenientes y asequibles.

“Los miembros de la Generación Z son los que más prefieren las compras en internet (49%) con respecto a otras generaciones” -BBVA

Existen además ventajas a nivel nacional: la generalización del pago con tarjeta disminuye la economía sumergida. Parte de esta desaparecería al no poder realizarse de forma simple pagos “fuera del sistema”. Para luchar contra esto, el Banco Central Europeo está eliminando los billetes de 500 euros y el Banco de España ya no los emite. Además, existe un coste de emisión de monedas y billetes que desaparecería al disminuir su uso.

El comercio electrónico es cada vez una realidad más frecuente. Según una encuesta del INE, más de la mitad de la población española hizo al menos una compra online en los últimos 3 meses, un 70% en el caso de jóvenes entre 18 y 34 años. Las ventajas son evidentes: permiten comprar a cualquier hora del día, sin desplazamientos y evitando aglomeraciones. Es rápido y sencillo y pagando el mismo precio que en una tienda física, se obtienen más ventajas (seguimiento, entrega a domicilio, devoluciones gratuitas en muchos casos…).

A pesar de todo esto, algunos expertos ven más inconvenientes que beneficios., como la facilidad para gastar dinero, pues al no ver físicamente cómo el dinero disminuye, la gente puede ser menos consciente de lo que gastan.  Además de la dependencia de internet y los sistemas informáticos. Quedarse sin batería en el móvil puede suponer un problema si además de utilizarlo para comunicarse, sirve para hacer las compras. Un corte de luz puede limitar las compras durante horas o días.

Pero el principal problema se encuentra en la exposición de los datos. “Estos pueden ser explotados o vendidos por el banco, por lo que puedes perder así tu privacidad”. Y el problema se agrava con las digital wallets. “Tu cuenta bancaria, nombre y dirección, qué compras, dónde viajas o cuánto ganas está ahora en internet y esos datos pueden ser robados”. APROSEC habla de una pérdida de la libertad y del control de datos y dinero además del peligro que suponen los ciberdelincuentes.

La pandemia ha multiplicado las compras online

Estos últimos se han multiplicado en poco tiempo con la llegada de la pandemia y el confinamiento. “El COVID ha provocado un incremento de las compras online y un descenso de tráfico en la tienda física”, explica Juan Carlos Gázquez Abad, profesor de Economía en diversas universidades y cuya línea de investigación se centra en el comportamiento del consumidor. La pandemia ha acelerado la tendencia ya existente de las compras desde casa. “Pero probablemente esa ‘aceleración’ se ha producido en grupos de población que ya utilizaban mucho el contexto digital/online para hacer sus compras. No tanto en el resto de grupos como personas mayores, en riesgo de exclusión, etc.”.

“Es evidente que muchos grupos sociales, que no estaban muy acostumbrados a realizar compras por Internet, con la pandemia se hayan visto obligados a utilizarlos. Seguro que habrán necesitado la ayuda de sus hijos, nietos, etc..  Lo que está claro es que la necesidad de seguridad y el distanciamiento social ha obligado a ello” explica Gázquez Abad. Además, el miedo al contagio con la actual situación ha hecho que se imponga el pago con tarjeta en la mayor parte de los establecimientos. Antes de la pandemia se pagaba con tarjeta un 38,8% de las veces, cifra que ha aumentado al 54,1% desde marzo.

Sin embargo, esto no hará que el dinero en efectivo desaparezca, al menos en el corto plazo. “Durante el confinamiento muchas personas mayores compraban por teléfono en tiendas, fruterías, etc. en las que solían hacer la compra ‘física’. Estas les llevaban la compra a casa y allí pagaban en efectivo” justifica Gázquez.

Existe un gran desacuerdo entre los expertos sobre la esperanza de vida del dinero en metálico. Antonio Babío, del Banco Santander augura su final para dentro de tres años, otros, son más conservadores. “Personalmente, creo que es difícil que el dinero en efectivo desaparezca, al menos en el corto plazo. Hay una serie de problemas que lo harían inviable. Muchos grupos de población no tendrían capacidad para comprar muchos bienes y, en definitiva, para vivir”, opina Gázquez.

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