Así ha evolucionado la madre primeriza en España

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Por Teresa Mondría y Raquel Pérez

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Cada año que pasa, las mujeres españolas se convierten en madres más y más tarde. En 1975, en Pontevedra, una mujer era mamá por primera vez con 24 años de media, en 2019, con 32 años, siete más de diferencia. A nivel nacional las cifras son similares: 25 en el primer caso y 32 en el segundo. La edad con la que una mujer decide tener, por diversas razones, su primer hijo ha aumentado de media 6 años desde la Transición.

Aunque el aumento de la edad es común a todas las provincias españolas, en algunos casos la diferencia no es tan representativa y destaca el ejemplo de Ávila. Las mujeres abulenses solo esperan un par de años más que sus madres para tener hijos. Y es que las cifras en esta provincia durante los primeros años de la transición eran ya bastante elevadas con respecto a la media nacional.

A nivel histórico ha habido una distribución particular en cuanto a edad de maternidad, y es que en las regiones del sur de España, las madres son más jóvenes que en las regiones del norte, con una diferencia de unos 5 años entre Andalucía (donde la edad media se mantiene baja, 26 años) y los 31 años de las comunidades autónomas del norte, como A Coruña, León o Vizcaya. Solo en el último año del que se tienen registros, 2019, la Comunidad de Madrid ha desbancado al País Vasco como la comunidad con una edad media más tardía para madres primerizas, de casi 32 años.

Los nuevos estilos de vida y la situación económica y laboral son algunos de los factores que sirven para razonar esta evolución creciente, por la que cada vez se es madre más tarde en España.

El motivo principal que alegan las mujeres con hijos biológicos en la Encuesta de Fecundidad realizada por el Instituto Nacional de Estadística en su última revisión de 2018, es mayoritariamente no tener una relación sentimental estable, según un 25.27% de las encuestadas a nivel nacional. Esta cifra se eleva hasta el 40.41% en Melilla y el 35.78% en Ceuta.

El problema de la necesidad de tener pareja para poder llevar a cabo las obligaciones que supone tener un hijo va a la par con la evolución creciente y progresiva del número de mujeres que tienen hijos sin estar casadas. En 1975 la proporción era únicamente de un 2% mientras que en 2019 llegó al 48% de mujeres. Casi la mitad de las madres lo son sin pasar por el altar, que además de ser una tendencia entre las nuevas generaciones, también afecta a mantener los ritmos de maternidad anteriormente marcados. Sin una relación estable, sea o no dentro de un matrimonio, la maternidad se retrasa.

La conciliación

Prácticamente unido y por detrás de este primer factor se encuentra el de la conciliación de la vida familiar y laboral, así como las razones laborales en general. En algunas comunidades, como Castilla y León o Extremadura, una de cada tres mujeres tuvieron que retrasar su edad ideal para tener hijos debido a este problema que afecta a más de 600.000 mujeres en España.

La situación laboral de las mujeres a la hora de tener su primer hijo es mayoritariamente inactiva en la franja de menos de 30 años (62% del total en el grupo de edad), y de trabajadora con más de 30 años (49.40% del total en esa franja). Son datos que se repiten mayoritariamente en todas las provincias y el cambio de la situación laboral coincide en grupo de edad con el de la edad a la que se es madre primeriza.

Los estudios completados por la madre a la hora de tener su primer hijo también suponen un factor que afecta a la situación vital y a la decisión de ser madre, que puede favorecer o dificultar la estabilidad económica y social, según el nivel adquirido de estudios. Las madres mayores de 25 años cuentan en su mayoría con estudios superiores y son solo las mejores de 25 años en las que sus estudios completados son, en la mitad de los casos (50.7%), únicamente los de la primera etapa de educación secundaria o inferior, a nivel nacional.

Es justo en Ceuta, una las zonas en las que daban más importancia a la relación sentimental estable por encima de la estabilidad laboral, donde el porcentaje de madres con estudios superiores es más bajo en la franja de edad media (entre 25 y 29 años), con solo un 27.1% con estudios universitarios completados.

Lo que muestran los datos es que la estabilidad laboral y la edad a la que se alcanza dista de la edad de maternidad, por razones de estudios, laborales, o de otra índole. En el caso de mujeres entre 30 y 34 años, donde se inscribe la edad media de la madre primeriza actual, el 23% indica que todavía no ha alcanzado una situación laboral estable, en comparación con el 63% que la alcanzó antes o en la edad de ser madre. Hay pequeñas diferencias a nivel geográfico, donde parece que Cataluña es el mejor sitio en relación de madres más jóvenes con trabajo estable (26%), mientras que Galicia y Extremadura están a la cola. Sin embargo, al comparar con las edades medias de fecundidad, no varían sustancialmente, por lo que la estabilidad laboral no afecta de forma particular o sustancial a la edad de fecundación primeriza.

Cada vez son más las mujeres que esperan hasta la franja de edad de los 30 a 40 años, cuando encuentran un trabajo y una pareja estable, para convertirse en madres primerizas. La tendencia de las últimas cuatro décadas marca una tendencia creciente, y cada vez las madres serán más mayores, a la espera de esa estabilidad personal y profesional.

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