La verdadera cara de la moda sostenible

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Fast Fashion | Fuente: Pixabay

Una de las industrias más contaminantes del mundo trata de aproximarse a un consumo responsable

Lo cierto es que cada vez hay más empresas que modifican su responsabilidad corporativa para adaptarla a un compromiso medioambiental y la industria de la moda no se queda atrás. Conocidas marcas han renovado su modelo de producción y la sección Join Life destaca por sus materias primas y la fabricación de productos más sostenibles. Además, en las pasarelas se ve cómo cada vez más los diseñadores y diseñadoras tratan de promover un mensaje de concienciación así como se acercan a una moda más sostenible. Pero, ¿hasta qué punto se trata de un verdadero compromiso?

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El enorme impacto medioambiental

La industria de la moda es el segundo sector más contaminante del planeta, y aún así, el consumo frenético de prendas de usar y tirar no cesa. Deberíamos hablar entonces del fast fashion, un término que apareció como analogía de la expresión fast food. Y es que la producción masiva de ropa no resulta perjudicial para el medioambiente solo por el consumo de agua sino por los productos químicos que requiere y la emisión de gases de efecto invernadero. 

Un informe de La ONU advierte sobre el coste ambiental de estar a la moda: confeccionar unos vaqueros requiere unos 7500 litros de agua, el equivalente a la cantidad que bebe una persona promedio en siete años. Es decir, es responsable del 20% de la contaminación industrial del agua. Además, este sector produce más de 4.000 millones de toneladas de CO2 cada año, lo que es igual a casi el 10% de las emisiones globales de este gas. Por último, además de los costes ecológicos, también afecta a las condiciones laborales como consecuencia de la deslocalización.

¿Marketing o compromiso?

No cabe duda que el auge del compromiso medioambiental por parte de los consumidores ha contribuido a un giro en la dinámica de muchas empresas del sector. Lo que aún así no deja de generar cierto escepticismo. Existe un debate acerca de si realmente se trata de una estrategia empresarial o no, ya que toda estrategia de marketing promueve el consumismo, algo opuesto a la sostenibilidad.

Por otro lado, no son pocas las personas que renuncian a reciclar su ropa bajo el argumento de “todo lo tiran al mismo lugar”. Y lo cierto es que el reciclaje no está aún tan desarrollado como muchos pueden llegar a pensar. Según un estudio de Circular Fibre Initiative, menos de un 1% del material que se emplea en la fabricación de ropa a nivel mundial se recicla. La mayoría de estos productos acaban en vertederos generando aún más contaminación.

Motivados por la lacra de estos sistemas de producción, la Unión Europea obliga a los países miembros a establecer unos objetivos referentes a la separación de residuos textiles y al reciclado de los mismos para 2025. Esto provocará enormes consecuencias en la industria textil y los Estados miembros deberán impulsar sistemas de recogida selectiva para contribuir con esta medida.

Ya existen muchas firmas que han comenzado a adaptarse a los nuevos hábitos de sus consumidores, como las caracterizadas por el fast fashion H&M, Inditex, Mango, y otras tales como Michael Kors, Burberry, Gucci, Guess o Versace. Y aunque todavía están lejos de denominarse como empresas sostenibles, compromiso o no, el cambio se está haciendo cada vez más evidente.

El verdadero significado de un consumo sostenible

El desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones. Desafortunadamente, esta definición se ve a veces enturbiada por la felicidad momentánea que nos aporta la compra de una nueva prenda. Viviendo en una sociedad habituada al consumo y con unos sistemas de producción aún adaptados al método de la obsolescencia programada, el cambio hacia un nuevo modelo más sostenible no será tarea fácil. 

Varias empresas textiles ya son 100% sostenibles y basan los valores de su empresa en la protección del medio ambiente. Por ejemplo, Humana es una empresa textil de tiendas de segunda mano en la que puedes ir a dejar prendas que ya no usas y comprar otras por un bajo coste, algo que además se ha visto muy beneficiado por la moda del vintage clothing. Además, existen aplicaciones como Vinted que promueven la compra o cambio de ropa de segunda mano por parte de particulares. 

Sin embargo, debemos tener en cuenta que cuando hablamos de prendas fabricadas de forma sostenible, hechas con materiales fabricados a mano, cuidados y no dañinos para el medio ambiente, puede que no siempre encontremos precios tan asequibles como los de aquellos productos fabricados en masa. Se trata de una cuestión de compromiso personal y colectivo, de reducir el consumo a lo esencial. O como bien se dice, “menos es más”, más conocido como minimalismo

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