En los últimos años han surgido movimientos que abogan por la defensa de la filosofía en las aulas en territorio español. En muchos casos, exigiendo una presencia relevante en la Educación Secundaria Obligatoria. El Generacional se ha acercado a alumnado universitario y a la docencia para conocer perspectivas vinculadas al día a día filosófico.
La preocupación por la filosofía como disciplina no ha provocado una situación nueva que no se lleve arrastrando desde el siglo XX. En este sentido, el último episodio destacado ocurrió a finales de 2021 en Madrid. El 18 de diciembre se manifestaron cerca de dos centenares de personas frente al Ministerio de Educación por la reforma que restringe el estudio de la filosofía al Bachillerato.
Se cursará Filosofía en Bachillerato de cara a la EvAU, haciendo un recorrido en su historia. Para José Alejandro Fernández, profesor en una universidad madrileña, no muestra la valorización que merece: que la enseñanza de esta materia se haya instaurado como Historia de la Filosofía y no como Filosofía en sí misma resulta “algo baladí”, ya que “ninguna otra materia se centra en el estudio de su propia historia”.
Una sociedad movida por la prisa
Las leyes educativas en España se han precedido unas a otras en función de la política imperante del momento. Se puede hacer un largo recorrido con ocho reformas y propuestas educativas desde la LOECE de 1980 hasta prácticamente hoy, de mano de la LOMLOE.
Esta inseguridad ha provocado un escenario difícil para el aprendizaje y la enseñanza, según la opinión de profesionales dedicados a la docencia en la vida real. Mientras tanto, el Ministerio de Educación y Formación Profesional se mostraba satisfecho con la propuesta.
🗣️La Historia de la Filosofía vuelve a ser obligatoria en todas las modalidades de 2º de Bachillerato, recuperando así su importancia gracias a la #LOMLOE.
📚La asignatura de Filosofía se seguirá impartiendo en todas las modalidades de 1º de Bachillerato. pic.twitter.com/RhTwfMJzCg
— Ministerio de Educación, FP y Deportes (@educaciongob) March 31, 2021
Además, es habitual que se cuestionen seriamente disciplinas humanísticas en un contexto social en el que prima la utilidad inmediata en prácticamente todos los ámbitos de la existencia. El debate ha llegado a los hogares españoles, donde han terminado de jerarquizarse los estudios en base a opiniones y gustos personales.
Rubén Martín, profesor de Filosofía en un instituto toledano, reflexiona sobre esta búsqueda de utilidad de la filosofía: “Se insiste mucho en que el sistema educativo debe fomentar la adquisición de competencias, entre ellas aprender a aprender. ¿Hay algo más importante que aprender a pensar?”.
En la misma línea, Fátima Torres, también docente en un instituto, afirma que la filosofía “aporta la capacidad de cuestionarse a uno mismo y lo que le rodea, a argumentar y debatir con otros, desde la libertad y el respeto, manteniendo criterio propio”.
Ciudadanía crítica y ética
Sin duda, el discurso defensivo del pensamiento filosófico más extendido está vinculado a que resulta imprescindible si se persigue una sociedad capaz de realizar juicios críticos y éticos sin ser propensa a la manipulación ni a la demagogia.
Para Eva Sevilla, estudiante de Filosofía en la universidad, “esta cuestión no es únicamente educativa, sino también es una cuestión respecto al futuro que queremos crear como sociedad”. En gran medida porque puede verse agravado el individualismo y alienación que sufren muchos miembros de la sociedad en el presente.
Julia Rodríguez, otra estudiante, insiste en que es un grado universitario práctico enfocado en la argumentación y tertulia, no es pura teoría. Así, destaca también la importancia de que asignaturas ligadas a la filosofía como Ética o Ciudadanía se impartan desde primaria para asegurar que son conocimientos adquiridos por el alumnado, aunque no curse Bachillerato tras acabar su educación obligatoria. Y se muestra firme: “la filosofía tiene una aplicación a todo lo real”.
Un futuro profesional incierto
La elección de un futuro laboral también puede verse seriamente condicionada si no se protegen las disciplinas que acompañan a las profesiones. Eva Sevilla y Julia Rodríguez expresan su preocupación ante la cada vez más acusada lejanía de su campo de estudio de las aulas: sin asignaturas enfocadas a la filosofía “muchos no podremos encontrar trabajo relacionado con nuestros estudios superiores”.
Enric F. Gel decidió dedicarse a la filosofía fuera del ámbito estudiantil y en octubre de 2016 creó un canal de YouTube dirigido a la divulgación filosófica. Así lo cuenta en la presentación de «Adictos a la Filosofía». Actualmente tiene 385.000 suscriptores y más de 10.000 visualizaciones en su último vídeo en tan solo un día.
Enric ha compartido con El Generacional una idea que se ha visto obligado a poner en práctica: la filosofía no cabe solo en las aulas, sino que debe trasladarse a otros espacios. “Si ya no nos quieren a los filósofos en las escuelas, pues saquemos la filosofía a la calle, a los medios, a las redes, ¡a todas partes! Eso es un poco lo que he intentado hacer con mi canal de YouTube”, recuerda.
Responsabilidad con vistas a futuro
De una forma u otra, las necesidades de cada época van variando acorde a los avances tecnológicos y socioculturales del momento. Por eso resulta evidente el cambio y es razonable exigir la responsabilidad de las personas que pueden afectar a esa evolución.
Durante las entrevistas, se repite en varias ocasiones el llamamiento al desarrollo de una política educativa estable que posibilite un desarrollo que no solo permita el acceso al conocimiento, sino que lo estimule y haga de él el patrimonio universal que es.


