21.9 C
Madrid
lunes, octubre 3, 2022

Óscar García Sierra: «Para sufrir escribiendo prefiero bajarme a tomar una caña»

Los jóvenes de hoy en día ya no quieren drogarse para flipar. Lo que quieren los jóvenes de hoy en día es drogarse para dejar de tener ansiedad y depresión.

Must read

Facendera, la complejidad de hacerlo simple

Hoy en día se han perdido todos los valores. Los jóvenes de hoy en día ya no quieren drogarse para flipar, como los jóvenes de los sesenta o los ochenta. Lo que quieren los jóvenes de hoy en día es drogarse para dejar de tener ansiedad y depresión. Qué poca decencia tiene la juventud de hoy en día. Y lo peor es que no son solo los jóvenes. A saber quién ha contagiado a quién.

Óscar García Sierra es un joven de hoy en día que ha escrito Facendera, una novela de hoy en día. Yo nunca he sido un gran lector de poesía, por eso no conocía a Óscar García Sierra. Me topé con su primera novela de una forma casual, como me topé aquel día con tantas otras novelas. Pero su portada me llamó la atención, y de la portada fui directo a la contraportada; entonces comprar el libro se volvió una necesidad.

Óscar García Sierra | Fuente: The Objective

Lo leí rápido (es cortito) y me quedé sorprendido. El lenguaje del diálogo es actual y veraz, no absurdamente coloquial. Las imágenes son precisas y la estética está trabajada. Se pasa por la nostalgia del ruralismo y por la mística del movimiento cani de los 2000, lo cual gana fuerza cuando se evoca desde el Madrid de ahora. Los personajes parten de prototipos nada arbitrarios. Esto es de agradecer ya que los prototipos bien hechos nos ayudan a encasillar, luego a comprender. Pero esto no significa que sean predecibles. El hijo de la farmacéutica y la de los piensos son personas que inevitablemente beben de lo que hay en su entorno: falta de expectativas, decadencia y remedios caseros, es decir, los ladrillos.

¿Son los ladrillos lo más importante de la novela? Quizás. Desde luego es una temática interesante. De hoy en día. Pero hay más temas en Facendera: el arte de contar historias, la propiedad de las mismas, el lenguaje local, las primeras relaciones…

Sea como sea, cuando terminé de leer la novela me quedé con ganas de averiguar más acerca de todo lo que había quedado sugerido. Por eso tuve que entrevistar a Óscar García Sierra:

 

Entrevista

 

Pregunta: ¿Tres autores?

Respuesta: A la hora de escribir me ha inspirado mucho, además de que es un buen amigo, Luis Magrinyà. Le admiro muchísimo. También me encanta Esther García Llovet. Coincidió que la descubrí cuando estaba corrigiendo el libro y tiene unas novelitas cortas publicadas en Anagrama con un estilo muy guay. A nivel poesía siempre me ha gustado mucho Mariano Blatt, lo que escribe es lo típico que leo y pienso que me gustaría haberlo escrito a mí.

Luis Magrinyà junto a Oscar García | Fuente: Twitter

P: ¿Tres novelas?

R: Te diría Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor. No tanto por el propio estilo de escritura sino más bien por la organización de la trama. También La noche de flores, que es así medio macabra y tiene giros inesperados y tal. Eso está guay. Y mi libro favorito, Intrusos y huéspedes, precisamente de Luis Magrinyà. Se lo recomiendo a todo el mundo y muchos de los temas que trata los quise meter en Facendera. Realmente está muy guay. Hasta hice el TFG sobre él.

P: Teniendo en cuenta tu éxito en el mundo de la poesía, ¿por qué diste el salto a la novela?

R: Tampoco tomé la decisión de una forma muy voluntariosa, simplemente se me fueron ocurriendo cosillas tipo escenas o así, y me parecía bien darles otra forma. También me apetecía desarrollar más algunas ideas. La novela ofrece más posibilidades a nivel argumentativo y el margen para la imaginación es mayor. El juego de creación con el lenguaje es más divertido.

P: En Facendera son importantes algunas “sustancias” como los ladrillos. ¿Se escribe mejor bajo los efectos de las “sustancias”?

R: No suelo escribir bajo los efectos de nada. Al menos que yo recuerde. Es más bien escribir sobre eso o sobre el recuerdo del efecto de eso. De hecho, hace poco Magrinyà me pasó una charla que dio hace unos diez años en Bilbao, en un festival de algo de drogas, y hablaba sobre eso de escribir bajo los efectos… la verdad que es un tema interesante, igual en algún momento merece la pena explorarlo (risas). Aunque con algunas drogas no tendría sentido, claro.

P: ¿De quién es la culpa de que los jóvenes coman ladrillos?

R: No solo son los jóvenes, es todo el mundo. Pero vaya, que por culpa del capitalismo (risas)… no sé, de la sociedad, el ritmo de vida… de todo un poco. Sí, respuesta final: el capitalismo.

Antigua central térmica de La Robla, elemento céntrico de la novela | Fuente: Wikipedia

P: Dice en Facendera: “El de los piensos, cuando empezó a quedarse calvo llevaba siempre consigo un peine, como quien reescribe constantemente el comienzo de un relato pensando que es la parte más importante”. Me pareció magistral ¿Cuál es la parte más importante de Facendera?

R: Eso viene porque siempre me agobio mucho con que el primer párrafo tiene que ser súper importante, y el final igual, pero ya luego me relajo porque realmente es un T.O.C que nos han inculcado. Y bueno, yo creo que lo que más trabajé fue la última parte porque le di bastantes vueltas a cómo lograr la coherencia entre las diferentes historias. Es con lo que más me rayé porque tenía que dar explicación a la mayoría de los temas que se tratan en la novela.

P: ¿Sabías el final cuando escribiste el resto?

R: Realmente no. Tenía la idea, pero no llegaba a conocer lo que iba a pasar. Entonces, cuando tuve la trama fue más ver cómo podía encajar los fragmentos que tenía por ahí sueltos y ver cómo podía encajar otros temas.

P: Facendera discute sobre las primeras relaciones de amor y cómo estas te marcan, generalmente para mal. El protagonista se da cuenta de que, si a su nueva novia aún no la han dañado, él será quien la dañe. ¿Es posible que, sencillamente, ni hagas daño ni te hagan daño?

R: Supongo que sí, sobre todo en relaciones largas, pero en la novela quería explorar la otra cara de la moneda. Lo que pasa cuando no hay correspondencia en todo y sobre todo el miedo de que no exista esa correspondencia. Y todas las inseguridades que eso conlleva. La mayoría de reflexiones que hay en Facendera acerca de eso son pensamientos de adolescencia, de cuando empezábamos a quedar con gente y nos surgían esas dudas. Ese miedo ante la asimetría en una relación.

P: ¿Cuál es el camino del escritor hoy en día?

R: Cada uno tiene que buscar su propio camino. Hay muchos estilos y muchas formas de tomarse el “oficio”. Cualquiera que escriba puede ser escritor, y yo no soy más escritor por haber publicado la novela. No me hace más o menos escritor el hecho de haber publicado la novela porque de haberla escrito sin publicarla sería parecido. Tampoco quiero decir que no mole publicarla, evidentemente. Es diferente, por ejemplo, a nivel familiar, sabes, no es lo mismo decirle a tus abuelos que estás escribiendo cuando publicas que cuando no, porque no te toman tan en serio (risas). Pero hay muchas maneras de escribir además de la convencional. A mí escribir me parece divertido, me hace sentir cosas y me gusta hacer sentir cosas a otros, pero vamos, como quien hace una canción de techno o diseña unas zapatillas guapas. Ser escritor no es como ser futbolista, que sabes que tienes que meterte en tal cantera o hacer tal cosa, para la escritura hay infinidad de caminos, y eso mola.

P: ¿Qué te apetece hacer ahora?

R: En realidad no tengo nada pensado, simplemente me apetece volver a vivir un proceso de escritura, porque ya te digo que me lo paso muy bien. Que se me ocurran ideas, jugar con la trama… y si queda algo guay, pues genial. No sé cuál será el resultado, pero al menos me echaré unas risas. Tampoco quiero forzarme, no quiero sufrir escribiendo. Para sufrir escribiendo prefiero bajarme a tomar una caña.

 

 

- Advertisement -spot_img

More articles

Deja un comentario

- Advertisement -spot_img

Latest article

A %d blogueros les gusta esto: