Demos la bienvenida a este 2023, a la vuelta a la rutina y a los nuevos propósitos
Con la llegada de este nuevo año, llega el fin de las comidas copiosas e ir vestidos de punta en blanco todos los días. La calma se asienta de nuevo y con ello, la ilusión por nuevos retos.
Empezar de cero
Para muchos, un nuevo año, significa evolucionar. Hacer aquello que nunca te atreviste a hacer y que siempre has ido posponiendo. Muchas veces necesitamos un pretexto que nos empuje a hacer algo. Para muchos es volver a hacer deporte. Enero, bien podría ser el mes más rentable de este negocio. No obstante, este propósito se suele ir abandonando con el paso del tiempo y olvidamos por qué en su día estábamos tan motivados para hacerlo.
También intentaremos mejorar en el trabajo, ascender o en el caso de los estudiantes sacar mejores notas. Otros intentarán dejar de fumar, o usar menos el móvil. Sea cual sea el propósito de año nuevo, lo esencial es mantener esa motivación hasta convertirlo en una hábito o costumbre. Así el propósito habrá sido completado.
Mi propósito para este 2023 es como dijo Susan Sontag: «Debo cambiar mi vida para poder vivirla, no esperarla»
— Silvia (@femme_quipleure) December 31, 2022
No empezar
Por otro lado, también usamos la navidad para consentirnos más. Gastamos más dinero, comemos más, el ocio se explota al máximo… para luego el resto del año negar planes, ahorrar, estar más ocupados, hacer dieta… El fin de año también implica no empezar nada. Se usan mucho las frases como: «cuando terminen las navidades empiezo a…» o «con el año nuevo voy a hacer…». Muchas ilusiones se quedan en el tintero.
Otras veces no tenemos motivación suficiente para proponernos nada. Para algunos la navidad es un período más de tiempo. Por falta de familiares o amigos. Sin el amor y el cariño, no existiría esta fecha tan esperada. Algunos cenan solos, no compran regalos ni salen de fiesta. Y también es válido. A fin de cuentas, la navidad es un lujo, que no todos se lo pueden permitir.
El principio del fin
Sea como sea, no deberíamos de perder el espíritu navideño. Es normal volver a la rutina, pues sin ella tampoco tendríamos orden en nuestra vida. Sabemos que debemos madrugar de lunes a viernes, ir a clase o a trabajar, preparar la comida y dormir por la noche para empezar un nuevo día mañana. Los propósitos solo son una herramienta para intentar ser mejores personas. El dinero que nos dejamos en estas fechas está bien invertido, pues al cabo de dos meses ni recordaremos haberlo gastado.
Y para aquellos, que no han tenido una «navidad rutinaria», también se merecen tener propósitos de año nuevo, estar rodeados de gente que los quieran y encontrarse algún regalo debajo del árbol.


