Los concejales de ERC recibirían competencias en materia de economía, derechos sociales, o la lengua catalana
Ayer, martes, la ejecutiva de la Federación de Barcelona de ERC decidía convocar un congreso extraordinario para este jueves. En él, la militancia decidirá la incorporación o no de ERC en el gobierno municipal.
Con este acuerdo, los republicanos asumirían la gestión de áreas como lengua catalana, juventud, turismo, promoción económica, derechos sociales, proyección de la ciudad, gente mayor o calidad urbana. Además de tres de los diez distritos.
En un comunicado posterior a la ejecutiva de la federación barcelonesa de ERC, aseguran que han pactado con Collboni «un programa de gobierno conjunto y progresista para Barcelona». Remarcan también que han querido «ser protagonista de la ciudad y de la acción en el Ayuntamiento desde el inicio del presente mandato».
Más de un año después de la celebración de los comicios, este acuerdo sería el final de un camino que empezó con el apoyo de ERC a los presupuestos socialistas. Para que salieran adelante, Collboni tuvo que recurrir a la cuestión de confianza, algo que ningún alcalde había tenido que hacer en su primer año al frente del Ayuntamiento.
Un partido dividido
Eva Baró y Elisenda Alemany, líderes de la Federación de Barcelona de ERC y del Grupo Municipal, han sido las encargadas de promover este acuerdo. Y con ello se abre una nueva grieta en un partido marcado por el batacazo en las elecciones del 12M, la pérdida de la presidencia de la Generalitat por parte de Pere Aragonès, y la retirada de Junqueras como presidente del partido, al menos temporalmente.
En el partido hay división de opiniones sobre un gobierno conjunto con Collboni. La dirección, salvo Junqueras, no avala el pacto. Y dentro de la propia Federación de Barcelona hay también voces que discrepan.
Del Ayuntamiento a la Generalitat
Todo esto se produce en el marco de las negociaciones para la investidura del nuevo president de la Generalitat, en las que Esquerra debe decidir si apoya o no al socialista Salvador Illa. Estas negociaciones deben terminar, como tarde, el 25 de agosto. Si no es así, el escenario que quedaría es el de unas nuevas elecciones en Cataluña.
Detrás del preacuerdo, hay dos objetivos claros. Por un lado, que Alamany gane visibilidad de cara a las elecciones de 2027. Y, por otro, que ERC entre en el gobierno municipal como socios únicos. Y es que si Salvador Illa apuesta por un gobierno tripartito en la Generalitat, es muy posible que los Comunes de Ada Clau exijan también entrar en el Ayuntamiento de Barcelona.
Un Ayuntamiento sin mayoría
Si se cierra el preacuerdo este jueves, el gobierno municipal contará con 15 asientos, 10 del PSC y cinco de ERC. Una cifra que queda lejos de los 21 de la mayoría absoluta. Sin embargo, el PSC no lo necesita.
Han protagonizado un ciclo de éxito, desde el acceso al gobierno municipal sin ganar los comicios, a ser líderes en las generales, las catalanas, y ahora las europeas. Con ello, pueden encontrar aliados temporales dentro de la política barcelonesa sin la necesidad de contar con esa mayoría absoluta.


