El festival condena la violencia en Palestina y asegura que sus valores no están condicionados por sus inversores: Reincidentes, Porretas y otras bandas anuncian que no volverán a participar
El festival Viña Rock, uno de los eventos musicales más veteranos y multitudinarios del país, atraviesa su mayor crisis reputacional. Tras salir a la luz su relación indirecta con el fondo de inversión estadounidense KKR, vinculado a empresas que operan en territorios palestinos ocupados.
KKR forma parte de los inversores de Superstruct Entertainment, promotora internacional que gestiona Viña Rock junto a otros festivales como Resurrection Fest o Sónar. Esta conexión ha provocado una fuerte reacción en redes sociales y dentro del propio sector musical. Varios artistas han anunciado su ruptura definitiva con el evento.
Comunicado del festival
Ante la presión pública, la organización del Viña Rock emitió un comunicado el pasado fin de semana. En el que asegura que “condena la masacre que está sufriendo el pueblo palestino” y niega que KKR tenga “ninguna capacidad de decisión sobre la programación, valores o gestión del festival”. Defendiendo su identidad como un evento “libre, diverso y comprometido con los derechos humanos”.
Sin embargo, la respuesta no ha sido suficiente para frenar el descontento. Bandas consolidadas como Reincidentes, Porretas, Sons of Aguirre, Dakidarría, Kaos Urbano o Los de Marras han anunciado que no volverán a participar en Viña Rock, alegando motivos éticos y de coherencia con su trayectoria.
A esta crisis se suma una oleada de críticas internas al cartel de esta edición. Más de cien artistas, promotoras y entidades del ámbito musical han firmado un manifiesto en el que denuncian la escasa presencia femenina en la programación y la falta de apoyo a artistas locales de Castilla-La Mancha, comunidad donde se celebra el evento desde hace más de dos décadas.
Viña Rock ha calificado parte de estas denuncias como “campañas de difamación” y ha anunciado que tomará acciones legales contra quienes, según afirman, buscan dañar su imagen. Pese a ello, la organización ha mostrado su disposición a seguir trabajando por un festival más igualitario e inclusivo.
La edición 2025 de Viña Rock se ha visto así envuelta en una fuerte controversia ética y cultural que podría marcar un antes y un después en su historia. Con una parte del público dividida y varias bandas clave fuera del cartel, el futuro del festival queda en entredicho. A la espera de que logre recuperar la confianza de artistas y asistentes.


