La codicia del mercado negro y la parálisis política empujan a la anguila europea hacia una extinción irreversible
La anguila europea (Anguilla anguilla) se enfrenta a su hora más crítica. Mientras los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) exigen, un año más, el cierre total de su pesca, las redes criminales siguen operando un mercado negro que mueve beneficios comparables al tráfico de drogas.
Un operativo de película
Esta misma semana, la Guardia Civil, en colaboración con la Gendarmería Francesa y Europol, ha culminado la Operación Putzua. El balance es de 10 detenidos en Guipúzcoa y el sur de Francia, y la incautación de más de 400 kilos de angulas vivas.
Estos pequeños peces, de apenas unos centímetros y cuerpo transparente, son capturados ilegalmente en nuestros ríos para ser enviados de contrabando a Asia. Allí, el precio en el mercado negro puede alcanzar los 5.000 euros por kilo. Los viveros asiáticos engordan las angulas hasta convertirlas en ejemplares adultos para el mercado de lujo. Así esquivan todas las normativas de protección internacional.
¿Por qué están a punto de extinguirse?
La situación de la anguila europea es desesperada debido a una combinación de factores biológicos, demográficos y políticos que la han acorralado. En primer lugar, su asombroso ciclo de vida se ha convertido en su mayor debilidad; tienen que viajar más de 6.000 kilómetros hasta el Mar de los Sargazos para reproducirse. Las crías que logran regresar a nuestras costas son capturadas de forma masiva como angulas. Al extraerlas en una etapa tan temprana, se interrumpe su ciclo vital. Impidiendo que lleguen a la edad adulta y, por tanto, que puedan procrear para asegurar la siguiente generación.
Esta presión constante ha provocado que la población de la especie esté en caída libre. Desde la década de los 80, el número de ejemplares que logra alcanzar el continente europeo se ha desplomado en más de un 90%. Una cifra que sitúa a la anguila en una vulnerabilidad extrema. A este declive biológico se suma un complejo escenario administrativo, ya que, aunque el Gobierno central ha intentado declararla oficialmente como especie en peligro de extinción, diversas comunidades autónomas han frenado la medida para blindar la pesca tradicional, dificultando la aplicación de una protección legal integral.

La contraofensiva de los científicos
La lucha contra el tráfico de angulas ha dado un salto tecnológico este 2026. Debido a que las mafias suelen mezclar angulas capturadas ilegalmente con ejemplares procedentes de acuicultura legal para camuflarlas, el SEPRONA ha comenzado a utilizar kits de secuenciación de ADN rápidos a pie de puerto.
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Rastreo genético: Estos análisis permiten identificar en minutos si una partida de angulas pertenece a la especie europea protegida o si proviene de zonas de pesca autorizadas.
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Vigilancia por satélite: Las autoridades emplean drones térmicos nocturnos para vigilar los estuarios. Los furtivos aprovechan la oscuridad y las mareas para lanzar sus redes. Estos sistemas de vigilancia detectan ahora sus movimientos ilegales.
Sin esta presión tecnológica, los expertos advierten que la especie podría desaparecer de los ríos europeos en menos de una década. Dejando un vacío ecológico irreparable en nuestros ecosistemas fluviales.


