Justin Bieber vuelve a ser noticia por una nueva polémica relacionada con su salud mental. Una conversación privada con un amigo publicada en sus redes sociales refleja el delicado momento que atraviesa el artista
Bieber compartió en Instagram una discusión con un amigo donde ponía fin a su amistad: «Mi ira es una respuesta al dolor que he vivido. Pedirle a una persona traumatizada que no lo esté es simplemente cruel» confesó. «Nunca voy a reprimir mis emociones por nadie. El conflicto forma parte de una relación. Si no te gusta mi ira, no te gusto yo», añadió.
Estas palabras generaron una ola de comentarios en sus redes, donde sus seguidores expresaron su preocupación por su salud mental, aconsejándole alejarse de las redes sociales y buscar ayuda profesional. Ante esta reacción, el artista respondió con una profunda reflexión sobre su estado emocional: «¿No crees que, si pudiera arreglarme a mí mismo, ya lo habría hecho? Sé que estoy roto, sé que tengo problemas de ira. He intentado trabajar en mí durante toda mi vida para parecerme a las personas que me decían que tenía que ser como ellos, y solo ha conseguido cansarme y enfurecerme aún más». Explicó también que su fe es el único motor que le ayuda a seguir: «Jesús es la única persona que me impulsa a querer dedicar mi vida a los demás. Porque, sinceramente, estoy agotado de pensar en mí mismo últimamente. ¿Y tú no?».
¿Justin Bieber al límite?
Las preocupaciones sobre la salud de Bieber no son nuevas. Su comportamiento extraño durante su aparición como artista invitado en el concierto de la cantante SZA despertó inquietud entre sus seguidores, que lo relacionaron con una posible recaída en el consumo de sustancias.
Desde entonces, el cantante ha protagonizado varias polémicas, especialmente por su trato a su esposa, Hailey Bieber, y su relación con los paparazzis. La noche del 12 de junio, tuvo un tenso enfrentamiento con los fotógrafos que le esperaban a la salida de Soho House Malibu en California. «Soy padre, soy esposo, no lo estás entendiendo. No te das cuenta» les reprochó mientras pedía que se marcharan.

