El desarrollo de maniobras militares a gran escala que promete vencer en la «guerra total»
El Mar de China Oriental se encuentra en un clima de tensión política y diplomática. Taiwán se está preparando para los ejercicios militares Han Kuang, que darán comienzo el 9 de julio de 2025, y durarán diez días. Cerca de 22.000 reservistas, incluyendo defensa civil, realizarán todo un simulacro de invasión y alerta cívica. Supondrá el mayor operativo táctico y más longevo en la Historia de Taiwán.
Todo un despliegue sin precedentes
El mayor general, Tung Chi-hsing, jefe del departamento de planificación de operaciones conjuntas del Ministerio de Defensa Nacional (MDN) de Taiwán, ha declarado que los ejercicios de este año se dividirán en tres fases: respuestas a tácticas en «zona gris», despliegues defensivos de emergencia y «guerra total«. Durante la última etapa, que se llevará a cabo del 13 al 18 de julio, las Fuerzas Armadas ensayarán distintos escenarios de combate, incluyendo la defensa frente a convoyes de desembarco del Ejército chino y «operaciones de resistencia escalonada» contra incursiones terrestres.
Al mismo tiempo, China ha intensificado las patrullas militares en el estrecho. Sus dos portaaviones, Liaoning y Shandong, han operado al mismo tiempo cruzando la “segunda cadena de islas”. Se han registrado ejercicios aéreos frecuentes: 74 aviones de guerra chinos, de los cuales 61 cruzaron la línea media del estrecho, una zona de difícil provocación. Este hecho ha conformado un claro mensaje estratégico.

Presión política y ofensiva diplomática
El presidente taiwanés, Lai Ching-te, reafirmó el 22 de junio que «Taiwán es un país», lo que provocó fuertes reproches de Pekín y acusaciones de separatismo. Por su parte, China ha denunciado la ventas de armas de EE. UU. a Taipéi, capital taiwanesa, y ha advertido a Washington de que «no juegue con fuego».
Cada movimiento militar y diplomático afecta a la estabilidad regional del Indo‑Pacífico y las relaciones globales, especialmente con EE. UU., Japón, la UE y otros aliados. Si China intentase una reunificación por la fuerza, podría desencadenar un conflicto con implicaciones globales.

Espionaje e incidentes encubiertos
Las tensiones China-Taiwán también han conllevado recientes casos de espionaje, incluyendo intentos de infiltración en instituciones civiles por parte de China. Informes de inteligencia de la República Checa han afirmado que agentes chinos planearon provocar un accidente de coche contra la vicepresidenta taiwanesa, Hsiao Bi‑khim, durante una visita en marzo de 2024. Taipéi lo denominó «acción de intimidación«. Sin embargo, la acusación fue negada rotundamente por Pekín.

Más allá del espionaje tradicional, estas dos potencias están desarrollando herramientas armamentísticas de última generación. Pekín ha presentado una potencial «bomba-apagón» capaz de silenciar la energía eléctrica en zonas de 26 000 km². (Se trata de una proximidad alarmante teniendo en cuenta que Taiwán mide unos 36 000 km²). Taiwán, a su vez, acelera el desarrollo de drones navales tipo enjambre, similares a los empleados por Ucrania para atacar a los barcos rusos en el Mar Negro, buscando fortalecer su capacidad de defensa frente a un posible bloqueo o invasión.

