La publicación de su primera obra, “Cito”, ha inspirado un nuevo debate sobre si deberíamos separar la obra del autor
El caso Asunta ha permanecido bajo escrutinio continuo durante más de una década, especialmente desde el estreno de la serie El caso Asunta en 2024. Este documental expuso con claridad las diversas incógnitas e hipótesis que se barajaban para resolver este asesinato. En su momento, el juicio declaró culpables tanto a Alfonso Basterra como a Rosario Porto del asesinato de su hija adoptiva. Como resultado, ambos fueron condenados a cumplir dieciocho años de prisión por su delito. Rosario Porto se quitó la vida hace ya cinco años, pero Alfonso Basterra continúa cumpliendo su condena.
Separar el autor de la obra
Durante su estancia en prisión, Alfonso decidió dedicarse a la escritura como pasatiempo, y este mes ha publicado su primera novela, Cito, bajo la editorial Vitruvio. La obra se considera una «historia de amor, humor y desamor», ambientada en la Castilla y León pobre de los años cuarenta. El libro narra la vida de un médico rural que resuelve los problemas de sus vecinos.
Esta no es la primera vez que su nombre aparece impreso, ya que Alfonso ejerció como periodista antes de ser condenado, y llegó a publicar en diferentes medios de Santiago de Compostela, donde se especializó en economía. No es sorprendente entonces, que haya continuado utilizando las palabras para expresarse durante estos años de cautiverio. A pesar de esta posible justificación, la publicación de esta obra no ha recibido la acogida cálida que quizá tanto el autor como la editorial esperaban. La publicación y venta han sido duramente criticadas en redes sociales y programas de televisión, como La Roca, de La Sexta. Se ha calificado como «indignante» que una persona condenada por asesinato.

La respuesta de la editorial
El editor de Alfonso Basterra, Pablo Méndez, se vio obligado a defender la decisión, justificándose en la «excelente calidad literaria» que, según él, demuestra la obra. Sin embargo, esto no fue suficiente para calmar a los posibles lectores. En particular, la dedicatoria ha generado un gran nivel de críticas, ya que Alfonso se dirigió directamente a su hija asesinada: «A Asunta, mi niña, mi vida, mi gran amor», una decisión que el propio editor reconoció que tal vez no fue la más adecuada.
A pesar de ello, el editor mostró desconcierto por las críticas negativas, e incluso confiesa que le han hecho considerar retirarse del mercado. A pesar de ello, defiende que el objetivo final de la prisión es la reinserción en la sociedad. Para defender su argumento, recuerda el artículo 25.2 de la Constitución Española, que establece que «las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción social». Considera que, en el caso de Alfonso, la publicación de esta novela podría ayudarle en su proceso de reinserción.
Planes para el futuro
Las críticas no han desmotivado al autor. De hecho, se sabe que él continúa escribiendo y trabajando en una segunda parte de Cito. Aunque no hay contrato aún, la editorial parece abierta a mantener contacto con Alfonso. En el futuro es posible que la editorial Vitruvio vuelva a ser la responsable de su siguiente entrega. De momento, solo se sabe que el condenado seguirá usando la escritura como expresión durante su estancia en prisión, y lo demás, el tiempo lo dirá.


