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La historia que quedó al fondo de la nevera: las mujeres heladeras de Ibi

El proyecto «Mujeres de Ibi», impulsado por el Ayuntamiento, recupera historias femeninas olvidadas y ayuda a reconstruir una parte de la memoria local

Durante décadas, la historia del helado en Ibi (Alicante) pasó desapercibida. Pero lo que quedó al fondo de la nevera no fue solo la historia del helado. La historia de las mujeres que sostuvieron este oficio durante generaciones también quedó desplazada. El juguete siempre ha sido el sello principal de la localidad, aquel que más reconocimientos tiene en su historia local. Pero el helado fue el inicio de todo. A finales del siglo XIX, algunas familias comenzaron con este oficio por el que han sido considerados los maestros heladeros.

Por un lado, están los hombres: aquellos que figuran en todos los documentos oficiales. Aparecen como empresarios, fabricantes y pioneros de este sector en la provincia de Alicante. Y por otra parte, detrás de muchos negocios familiares, existieron las mujeres: aquellas que sostuvieron las heladerías, atendieron al público, criaron a sus familias mientras los hombres realizaban viajes a otras partes del mundo para vender sus productos, y por el contrario, no aparecen en la documentación oficial.

Las mujeres fueron aquellas que mantuvieron en pie aquellas heladerías que todavía podemos ver en varios puntos de España bajo el nombre de La Ibense. Hoy, parte de esa memoria ha comenzado a recuperarse gracias al proyecto ««, una iniciativa impulsada desde el ayuntamiento de la localidad que busca dar voz a las mujeres que vivieron en silencio, con la finalidad de otorgarles el espacio que deben tener dentro de la historia local.

Un proyecto para recuperar la memoria histórica femenina

La iniciativa «Mujeres de Ibi» se realizó en 2018 con el objetivo de revitalizar los centros históricos mediante la y la participación ciudadana. Marta Monllor Jiménez, quien dirigía el Departamento de Igualdad del Ayuntamiento de Ibi, explica que «sólo 1 de cada 100 calles lleva el nombre de alguna de las mujeres relevantes de la vida local».

Mapa de la ruta urbana del casco histórico de Ibi que muestra la ubicación inicial de cada cartel | Fuente: Mujeres de Ibi

Muchas de las historias que se muestran en los paneles y murales fueron recopiladas a través de testimonios familiares y entrevistas con vecinos. «Se utilizó el método de bola de nieve, de tal forma que unas personas iban informando a otras que te iban contactando», según expone Marta Monllor.

De este modo, comenzaron a aparecer nombres y biografías olvidadas por los registros oficiales. Según el estudio La recuperación de la memoria de las mujeres mediante la acción educativa comunitaria en el entorno local realizado por Marta Monllor Jiménez, «se han identificado 24 mujeres jefas/fundadoras de empresa y 66 mujeres emprendedoras de comercios y servicios». Más allá de las cifras, la investigación pone en valor su papel como ‘sostenedoras‘, es decir, aquellas que lideraron negocios mientras asumían el peso del trabajo doméstico.

Cartel número 11 de la ruta urbana ubicada en el casco histórico de Ibi | Fuente: Mujeres de Ibi

Ibi y el helado: un oficio sacrificado

La historia de las mujeres no parece ser la única que ha caído en el olvido. Durante décadas, la tradición heladera de Ibi quedó relegada a un segundo plano. Esto se debe, principalmente, al auge y reconocimiento posterior de la industria juguetera. Ibi se convirtió en uno de los principales núcleos del helado artesanal en España a finales del siglo XIX y gran parte del siglo XX. Los heladeros recorrían pueblos vendiendo agua limón y horchata, entre otros productos.

La historia del helado ibense también quedó ligada a sabores y recetas propias. Uno de los ejemplos más representativos es el mantecado, considerado uno de los sabores tradicionales alicantinos desarrollados por Carlos Rico.

Heladería «La Valenciana» en Orán, Argelia | Fuente: Rafael Miralles Climent

Por otro lado, también encontramos ‘la mentira‘, bebida creada por Rafael Miralles Sanjuan. El nieto de Rafael Miralles Sanjuan, Rafael Miralles Climent, destaca que esta bebida, caracterizada por tener mezcla de agua limón negro y café licor, servía para camuflar «la verdad»: el alcohol. De este modo, todas las personas podían consumir alcohol en vía pública durante la dictadura franquista.

Federico García Díaz describe cómo los ibenses son pioneros que «crearon la escuela de vida profesional errante entre sus ayudantes y aprendices». No obstante, la industria heladera fue descendiendo en productividad puesto que en Ibi comenzó otro pilar fundamental de su economía: el juguete. Esta profesión resultaba más atractiva para los jóvenes debido a su estabilidad económica.

Juguete de hojalata creado en Ibi (Alicante) ubicado en el Museo Valenciano del Juguete | Fuente: Marta Rico Climent

Los reconocimientos del sector heladero

A pesar de la importancia histórica de este oficio, el reconocimiento institucional hacia la tradición heladera ha sido limitado. Actualmente, gran parte de este legado sobrevive gracias a las familias heladeras y a las distintas heladerías La Ibense repartidas por diferentes lugares de España. Uno de los pocos homenajes visibles en el espacio público de la localidad es una escultura dedicada a los heladeros del municipio. Según recoge Federico García, el monumento representa «el trabajo del helador», «el espíritu emprendedor» y también «la despedida familiar», donde se muestra el sacrificio que implicaba este oficio marcado por la incertidumbre, los desplazamientos y la separación temporal de las familias.

En dicha escultura también podemos observar la figura de la mujer. Federico García describe esta figura de la estatua como «La esperanza, la madre, la esposa, la hija. Con la vista perdida en el vacío, musas del trabajo a realizar.» Con ello, entendemos que las mujeres también eran partícipes y una parte fundamental dentro de los negocios familiares y que la figura masculina no era la única que mantenía este negocio. Federico García explica que las mujeres «fueron verdaderas figuras de la heladería». Los clientes identificaban la heladería por la mujer que atendía el local que por el nombre del propietario que aparecía en los papeles.

Estatua esculpida por el escultor Magín Picallo y ubicada en la Plaça dels Geladors de Ibi (Alicante) desde el año 1991 | Fuente: Leire Gámez Castellar

La «Señora Pilar»: una líder en toda regla

Todavía hoy, en Cocentaina, hay personas que recuerdan a Pilar Ferre Calabuig como si acabara de cruzar por la calle con el carrito de los helados. No la recuerdan como la esposa del propietario ni como una figura secundaria del negocio familiar. La recuerdan como «la Señora Pilar». Ese nombre, que ha sobrevivido con el paso de los años, dice mucho más sobre su papel en la industria heladera de lo que se ha conservado a nivel documental. «Ella era la encargada, la que estaba cara al público. Era la jefa«, recuerda su nieto, Rafael Miralles Climent.

Pilar Ferre Calabuig esperando a los clientes en la puerta de la heladería junto a su familia | Fuente: Rafael Miralles Climent

La historia de Pilar está ligada a una de las familias heladeras más antiguas de Ibi. Su familia tuvo que emigrar para encontrar nuevas oportunidades. En este caso, se trasladaron a Orán (Argelia). Pilar creció en ese contexto de viajes constantes y terminada la guerra, Pilar y su marido Rafael se instalaron en Cocentaina (Alicante). En 1942 fundaron La Ibense, y en 1945, abrieron una heladería que continúa vigente en manos de la misma familia. La historia de Pilar va más allá de la heladería. Junto a su marido, formaron parte de la fundación de Helados Alacant, una de las empresas alicantinas líderes en distribuir el helado artesanal español.

No obstante, Rafael explica que apenas hay documentos oficiales de su abuela. Esta situación refleja una realidad común de las mujeres de su generación: «Mi abuela constaría como acompañante de él. La mujer en aquel entonces era más carga que personas. Por eso creo que no encuentro documentos de ella», expone Rafael.

Pilar Ferre Calabuig realizando un reparto a domicilio para una comunión | Fuente: Rafael Miralles Climent

La historia de Pilar Ferre, como la de otras mujeres heladeras, contribuye a ampliar el conocimiento sobre una tradición que sigue formando parte de nuestra historia. Una historia que se debe descongelar para comprender el papel que desempeñaron aquellas mujeres que sostuvieron negocios, familias y un oficio que ha marcado la historia.

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