¿Cómo explica la Ciencia el Amor?

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Fuente: Pixabay

La muerte, el tiempo y el amor conforman la columna vertebral del arte y por tanto de la preocupación vital del ser humano. Y aunque ninguno de estos conceptos ha sido entendido del todo aún, es cierto que el amor es sin duda la mayor incógnita. ¿Qué es y por qué se produce?

En árabe existen varias formas de designar los tipos de arena y en algunos idiomas del norte de Europa nombran de distintas formas la nieve según su color o textura. En la cuna de la civilización occidental, la Grecia Antigua, usaban cuatro palabras para expresar amor. Sin embargo, nosotros nos centraremos en el amor romántico, aquel «érôs» que Hesíodo convirtió en deidad en su Teogonía.

Aunque siempre se relacione el amor con el corazón y se contraponga a la razón del cerebro, como lector, estoy seguro que sabrás que el amor es una emoción que nace en el encéfalo. Entendiendo el amor como esa pulsión creadora del vínculo interpersonal de pareja, los neurocientíficos acotan el proceso en tres fases: reclamo inicial, exaltación y ruptura o continuidad.

Fase de reclamo incial

Durante esta etapa se produce la famosa secreción de feromonas. Estas sustancias químicas volátiles de las que tanto se habla en los documentales de animales. Las feromonas tienen la función biológica de producir atracción en otros individuos de la especie. Queda además demostrado por diversos estudios que las mismas feromonas que pueden producir atracción a una persona, no le tienen porqué producir ningún tipo de estímulo a otra. Son por tanto señales químicas sin interpretación posible cuyo proceso de actuación es automático y no consciente.

Visualización encéfalo | Fuente: Pixabay

No obstante, las feromonas son solo uno de los engranajes de los que se compone esta etapa. La evolución nos ha enseñado como especie a fijarnos a priori en el aspecto físico por razones de adaptabilidad y no tanto en maneras de pensar o sentir del otro individuo. Asimismo, en este tiempo de reclamo inicial el aspecto físico, el lenguaje no verbal, la forma de caminar e incluso la comunicación bioquímica por feromonas jueguan un papel fundamental.

Fase de exaltación

La anterior fase es más laxa y se puede producir por «flechazo» o por atracción progresiva. En cambio, el período de exaltación está perfectamente estudiado y prácticamente cronometrado por un estudio de 2001 que entre la comunidad neurocientífica se denomina coloquialmente Teoría General del Amor. Este estudio realizado a numerosas parejas de 37 culturas diferentes sentó las bases empíricas de lo que conocemos como «amor narcótico».

En esta etapa además de las feromonas entran en juego varias hormonas y neurotransmisores para formar ese cócktel de lo que llamamos propiamente amor y que producen según esta «teoría del todo del amor» toda una lista de síntomas, por todos conocidos, como si de una patología se tratara.

La serotinina, la dopamina y la fenil-etil-amina son los tres neurotransmisores que se segregan una vez atrapado en esta fase del amor. Estos tres compuestos químicos pertenecen al grupo de las anfetaminas, nombre que probablemente asocies a drogas. No es casualidad que a este amor se le llame, como decíamos antes, «amor narcótico». La adrenalina, oxitocina, norepinefrina y testosterona o estrógenos dependiendo del sexo biológico son las principales hormonas secretadas con funciones en el ritmo cardíaco, sudoración o producción de más feromonas.

Serotonina | Fuente: Wikipedia

Fase de ruptura o continuidad

Tras los dos años de media que dura ese amor exaltado, como con cualquier droga psicotrópica, se necesitan mayores niveles de estimulación según pasa el tiempo. Éstos por el contario, no llegan ya que nuestro cuerpo no puede producir más cantidad. De esta forma, las relaciones suelen terminarse ya que esos químicos que la sostenían no llegan al nivel de umbral necesario para poder seguir estimulado intensamente.

A pesar de esto, las relaciones que durante esos dos años se han basado en más ámbitos que ese sustento bioquímico consiguen continuar. Cimientos sociales, culturales o incluso espirituales ayudan a sostener la relación tras el «amor narcótico» y su sintomatología. Además, esta fase se empieza a estabilizar aún más cuando los niveles de las sustancias previamente mencionadas bajan y los de la hormona oxitocina se afianzan.

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