¿Naranjas con covid? Así funcionan los test de antígenos

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Test de antígenos detector de covid | Fuente: Cope
Test de antígenos detector de covid | Fuente: Cope

¿Tienen covid nuestras naranjas? ¿Son los test de antígenos un simple papel y nos engañan? La respuesta es tajante: no

A lo largo de la pandemia, la corriente negacionista ha ido esparciendo bulos, sobre todo acerca de lo que se relacionaba con ella. Primero le tocó al propio virus (SARS-CoV-2), después a la PCR, seguido por las mascarillas con gusanos y, por supuesto, las vacunas. Ahora el protagonista, que ya le tocaba, es el test rápido de antígenos.

La razón reside en un vídeo que se ha hecho viral en el que determinadas personas añaden gotas del jugo de una naranja o agua del grifo al test de antígenos de la farmacia. Esto hace que el aparente resultado sea que se colorean las dos bandas que ya conocemos como resultado positivo. El suceso, en sus mentes, indicaría que la naranja o el agua del grifo tienen el virus o, en su defecto, que los autotest no funcionan. Efectivamente, lo que se puede observar en el vídeo es un hecho y, sin embargo, la conclusión extraída de éste es totalmente equivocada.

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Siglos de conocimiento científico en un test de antígenos

Vayamos por partes. Analicemos primero cómo funciona este «papel de alta tecnología» para detectar el virus. Esta técnica de diagnóstico se llama inmunocromatografía en capa fina. «Inmuno» hace referencia a nuestro sistema inmunitario, por lo que alguno de los elementos de esta técnica estará relacionado con él, y «cromatografía» alude a un montón de técnicas que consisten en separar los componentes de un todo ya sea por su tamaño, su carga eléctrica, su peso… y «en capa fina» hace referencia al medio en el que hacemos esta separación, en este caso una membrana de nitrocelulosa.

Este tipo de test se utilizan para realizar numerosos diagnósticos, como detección del VIH o pruebas de embarazo.

Así funcionan los test de antígenos

Todas las técnicas utilizadas en biología molecular tienen que hacerse en unas determinadas condiciones muy específicas si queremos que el resultado sea fiable. Por eso, cuando recogemos nuestra muestra con el hisopo (nos «metemos el palito por la nariz»), la muestra va directa a un recipiente con un líquido. Este líquido (llamado «tampón«) hace que los diferentes componentes de la muestra (mucosidad, células, posibles virus…) se separen, y además, proporciona las condiciones de pH y salinidad (acordaos de esto para más adelante) para que el test funcione.

Una vez tenemos nuestra muestra en un medio líquido echamos las gotitas (siempre las indicadas por cada fabricante) en el test. La muestra entra entonces en contacto con la membrana de nitrocelulosa («nuestro papelito») que, en la zona donde caen las gotitas está llena de anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que produce nuestro sistema inmunitario para reconocer y atacar elementos extraños. Estos anticuerpos del test son específicos para reconocer antígenos del coronavirus. Un antígeno es una parte reconocible de un virus, bacteria, o elemento externo que, al ser reconocido por nuestro sistema inmune, dará la «voz de alarma» y nuestro cuerpo se defenderá. Además, estos anticuerpos están marcados con un elemento que les aporta color (en este caso nanopartículas de oro) y nos permiten visualizarlos a simple vista.

El origen de las líneas de color

Una vez que los anticuerpos se unen a los antígenos del coronavirus, y al estar en un medio líquido, empezarán a moverse a través de la membrana por capilaridad. Llegarán entonces a la zona del test marcada con una T y se encontrarán con la primera de las «trampas». En esta zona de la membrana volvemos a encontrarnos con anticuerpos anclados a la membrana y no se pueden mover. Estos anticuerpos reconocen el mismo antígeno que los primeros pero en otra región diferente, por lo que se unirán a él formando un «sándwich de anticuerpo» anclado-antígeno-anticuerpo con color. Por tanto, si tenemos antígenos en nuestra muestra, es decir, estamos contagiados de covid, aparecerá la rallita roja en la T.

El resto de la muestra continuará avanzando hasta la C, donde tenemos la segunda «trampa». Aquí tenemos de nuevo anticuerpos anclados a la membrana pero esta vez reconocerán a los anticuerpos con color que han quedado libres, que se quedarán pegados y aparecerá la raya roja en la C. Esta «rayita» nos indica que el test ha funcionado correctamente.

Esquema del funcionamiento de un test de antígenos detector de covid | Fuente: Universidad de Salamanca

Un test muy fiable pero muy sensible

Pero entonces, si el test es tan específico para detectar el coronavirus ¿por qué da positivo si echo zumo de naranja o agua del grifo?

Como hemos dicho antes el test necesita unas condiciones muy concretas para funcionar correctamente. Si añadimos zumo de naranja, que contiene ácido cítrico, estamos alterando el pH del test. El pH ácido del zumo hace que los anticuerpos se desnaturalicen, es decir, pierden la estructura 3D que necesitan para funcionar, y se llenen de cargas positivas (gracias a los protones del ácido). Esto hace que sean mucho más «pegajosos» y se unan de manera inespecífica a los anticuerpos de la T, incluso sin que haya presencia de antígenos. El resultado es un falso positivo. Lo mismo pasa si añadimos refrescos (que tienen ácido carbónico)u otros líquidos ácidos. Asimismo, agua del grifo, que tiene un pH y salinidad diferente al del tampón del test, reacciona con los anticuerpos de la T.

Artículo realizado por: David Sánchez e Irene Blázquez

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