Descubierto un arrecife de coral sano frente a las costas de Tahití

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Arrecife de coral de Tahití | Fuente: Alexis Rosenfeld
Arrecife de coral de Tahití | Fuente: Alexis Rosenfeld
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El hallazgo es muy valioso dadas sus considerables dimensiones y la sana condición en la que se encuentra

Una misión científica de la Unesco que busca cartografiar el fondo oceánico en su totalidad ha descubierto frente a las costas de Tahití, en la Polinesia Francesa, uno de los arrecifes de coral más grandes y sanos del mundo. Este hallazgo es un gran avance para la comunidad científica y da un pequeño respiro a un ecosistema tan amenazado.

La diversidad biológica de la Tierra es un notable foco de investigación en la actualidad, así como la relación del hombre con el entorno y los efectos que provoca sobre él. A pesar de esto, el fondo del océano es un campo mayoritariamente desconocido. Según afirma Audrey Azoulay, Directora General de la Unesco, solo el 20% de todo el fondo marino ha sido cartografiado y, de hecho, conocemos mejor la superficie de la Luna que las profundidades marinas. Es por ello que descubrimientos como el de Tahití suponen un gran avance científico y demuestran un progreso en la misión científica de la Unesco para conocer el océano.

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Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible

1 Océano, la anatomía es el nombre de la campaña que ha logrado el descubrimiento de Tahití, encabezada por el fotógrafo y explorador Alexis Rosenfeld. Además, esta se ha llevado a cabo con la colaboración de la Unesco, dentro de su programa Decade of Ocean Science for Sustainable Development.

En el año 2017, las Naciones Unidas proclamaron, para el periodo 2021-2030, la misión de reunir a la comunidad científica, política, empresaria y a la sociedad civil de todo el mundo entorno a un objetivo común: el desarrollo científico y tecnológico encaminado a la preservación de los océanos y la evolución sostenible del mundo. Para ello, durante 10 años, se implantará una nueva generación de sistemas de observación mejorados, con instalaciones e infraestructuras que permitan a los países lograr la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El Decenio también pretende establecer una nueva generación de oceanógrafos y técnicos del mundo, bajo la coordinación de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

El mundo marino es el integrante más grande del sistema de la Tierra que cumple funciones vitales para la sociedad, tales como estabilizar el clima y favorecer la vida y el bienestar de los seres humanos, según afirma la Unesco.

A pesar de esto, la Primera Evaluación Mundial de los Océanos, publicada en 2016, concluyó que una buena parte del océano está sufriendo una degradación, lo que se ve materializado en cambios y pérdidas en las estructuras, funciones y beneficios de los sistemas marinos. Así mismo, esta evaluación también reflejó que solo el solo el 5% de todo el fondo oceánico había sido cartografiado hasta el momento y que únicamente el 1% de esta superficie cartografiada era de alta resolución. La ciencia aún no tenía constancia de hasta un millón de especies marinas que habitaban en los 266 millones de kilómetros cuadrados de aguas profundas.

Por ello, la Unesco también participa activamente en el proyecto Seabed 2030, una colaboración de The Nippon Foundation y GEBCO. Con él se busca conseguir un mapa completo y de alta resolución de todo el lecho marino para 2030, al que se podrá acceder gratuitamente.

Arrecifes de coral

Los arrecifes de coral son uno de los ecosistemas biológicamente más complejos y diversos del mundo. Como explica la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el 25% de toda la vida marina obtiene alimentos y refugio gracias a ellos. Además, los arrecifes de coral sanos aportan beneficios a la sociedad de múltiples maneras: proveen alimentos; eliminan y reciclan el dióxido de carbono, un gas responsable del efecto invernadero; protegen las islas y los continentes de las olas y las tormentas violentas; permiten que otras especies prosperen en aguas poco profundas cerca de la costa y aportan ingresos fruto del turismo.

Un arrecife de coral podría equipararse a una montaña bajo el agua formada por esqueletos de coral, es decir, una gran colonia de corales. Los corales pétreos, un tipo de coral característico por su esqueleto duro, son el lecho del arrecife. Las colonias de corales pétreos son, a su vez, estructuras compuestas por millones de pequeños animales marinos llamados pólipos, que son capaces de extraer el calcio disuelto en el agua de mar y de solidificarlo en una estructura de mineral duro (carbonato de calcio) que les sirve de soporte esquelético, como explica la EPA.

Los colores de los arrecifes de coral son brillantes y diversos, al igual que sus formas y tamaños, y pueden crecer cientos de años sin ser destruidos por el océano. Estos viven en las aguas de todo el mundo, pero resisten mejor en las cálidas, como los océanos tropicales.

La Unesco también menciona que los arrecifes de coral son una fuente importante de alimento para otros organismos, lo que puede ayudar a la investigación sobre la biodiversidad marina. Estos organismos residentes en ellos pueden ser importantes, incluso, para la investigación medicinal.

El arrecife de Tahití ha sido un descubrimiento bastante inusual debido a que sus características distan un poco del resto de arrecifes. Por un lado, se encuentra a una profundidad de entre 30 y 65 metros, mientras que la gran mayoría de los los arrecifes de coral conocidos no superan los 25 metros, como indica la institución de Naciones Unidas. Este dato predispone a la comunidad científica a creer que existen muchos más arrecifes de gran tamaño, a más de 30 metros de profundidad, en la zona crepuscular del océano, un punto intermedio entre la luz y la sombra, formalmente conocido como zona mesopelágica.

Del mismo modo, el arrecife de coral cuenta con, aproximadamente, unos tres kilómetros de longitud, y entre 60 y 65 metros de anchura, lo que lo sitúa entre los arrecifes de coral sanos más extensos de los que se tiene constancia. Los corales gigantes tienen forma de rosa y alcanzan hasta los dos metros de diámetro.

Amenazas para los arrecifes de coral

La gran mayoría de arrecifes de coral se encuentran cerca de las costas, en aguas superficiales. Por ello, son especialmente vulnerables a los efectos de la actividad humana, como explica la EPA. Tanto de manera directa, con la explotación de los recursos de los arrecifes, como de manera indirecta, por la acción humana en los entornos costeros, los arrecifes sufren la degradación. Estos se someten a una gran presión debido al calentamiento causado por el cambio climático, la sobrepesca, el desarrollo costero insostenible y el empeoramiento de la calidad del agua.

Según el informe Estado de los arrecifes de coral del mundo: 2020, publicado en octubre de 2021, ha habido una pérdida de aproximadamente el 14% del coral del mundo desde 2009. Este informe es la sexta edición llevada a cabo por la Red Mundial de Vigilancia de los Arrecifes de Coral (GCRMN) y concluye en que las elevadas temperaturas del mundo están teniendo un fuerte impacto sobre los arrecifes de coral.

A pesar de que los arrecifes de coral solo cubren el 0,2% del fondo oceánico, albergan, al menos, una cuarta parte de todas las especies marinas. Como afirma la ONU, la pérdida irrefrenable de los arrecifes de coral sería catastrófica para el mundo.

El informe también concluye que la causa más común de la pérdida del coral es el blanqueamiento. Este efecto se produce debido a que los corales expulsan a las algas que residen en ellos, y los recubren a causa del aumento de las temperaturas del mar y la contaminación de las aguas. Los corales pierden, así, su color característico y disminuyen de tamaño, al no contar con los nutrientes necesarios que les dan las algas, quedando blancos y calcificados.

Corales blanqueados en la Polinesia | Fuente: Alexis Rosenfeld (Instagram)

En 2019 se produjo un blanqueamiento en gran parte de los corales de las costas de la Polinesia Francesa, donde se ha hecho el reciente descubrimiento. Los científicos alertaron de que hasta un 93% de los corales de la Gran Barrera de Coral en Australia pudieron haber muerto, un evento sin precedentes.

A pesar de que en la última década se han sucedido multitud de eventos de blanqueamiento masivo de corales, estos han sido capaces de recuperarse. El informe señala que en 2019 se constató cierta mejoría, con arrecifes de coral que recuperaron el 2% de su cobertura. Esto muestra que siguen siendo resistentes y, que si los efectos adversos hacia ellos disminuyen, tendrán la capacidad de recuperarse potencialmente en una década y regresar a los saludables hábitats que existían antes de 1998.

Es por ello que medidas como el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible son cruciales para combatir el desconocimiento que existe sobre el océano. Además, como señala la Organización de las Naciones Unidas, la cohesión y conciencia general de estados y sociedades es de vital importancia para frenar la degradación de los ecosistemas marinos, que sustentan el bienestar de los seres humanos, y que podría conllevar consecuencias muy graves para el mundo.

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