Criaturas marinas extrañas, un streaming 24 horas y el potencial de la ciencia argentina para transformar conocimiento en impacto real
A pesar de cubrir más del 70 % del planeta, el océano sigue siendo un gran desconocido. Y no solo eso, más del 80 % del fondo oceánico aún no ha sido mapeado con precisión. La Fosa de las Marianas, el Punto Nemo o el Triángulo de las Bermudas siguen siendo enigmas sin resolver. La divulgación científica marina no solo nos ayuda a comprender mejor el planeta, sino también a generar conciencia, conocimiento y oportunidades de desarrollo.
El CONICET y Mar del Plata
Un ejemplo reciente es el trabajo del CONICET en Mar del Plata, Argentina.
Este organismo promueve la ciencia y la tecnología en todo el país. Allí, equipos de investigadores realizan expediciones para estudiar el ecosistema marino del Atlántico Sur.
Sus hallazgos incluyen nuevas especies y fenómenos sorprendentes. Además del valor científico, estos descubrimientos generaron un fenómeno inesperado. Se viralizaron en redes sociales y despertaron un gran interés público por la ciencia marina.
Streaming 24 horas
El streaming del CONICET desde el Cañón de Mar del Plata fue un verdadero fenómeno.
Combinó ciencia, divulgación y emoción colectiva como pocas veces se ha visto. Transmitido desde el buque Falkor con tecnología avanzada, mostró criaturas marinas a casi 4.000 metros de profundidad. Miles de personas siguieron en vivo la exploración submarina. Este hito visibilizó el trabajo científico argentino y generó un renovado interés por la biodiversidad del océano. También impulsó el debate sobre la inversión en ciencia y la comunicación del conocimiento.
Las redes sociales, grandes protagonistas
Las redes sociales fueron claves en la difusión de estas investigaciones.
Videos de peces traslúcidos y estrellas de mar extrañas se volvieron virales rápidamente. Este contenido despertó curiosidad y fomentó el pensamiento crítico. Miles de jóvenes comenzaron a interesarse por la ciencia gracias a estas imágenes.
De viral a comercializable
La repercusión del streaming fue más allá de lo educativo. Algunas especies marinas se transformaron en productos comerciales gracias a su viralización. Peluches con forma de animales abisales y camisetas con ilustraciones científicas comenzaron a circular en el mercado. Así, el conocimiento se transformó en valor agregado. Ciencia, creatividad y comunicación estratégica se unieron para generar impacto real.
La importancia de invertir en ciencia
Este fenómeno vuelve a poner sobre la mesa un debate necesario: la inversión en ciencia y tecnología. En tiempos de crisis, los presupuestos científicos suelen ser los primeros en sufrir recortes. Sin embargo, experiencias como la del CONICET en Mar del Plata demuestran lo contrario. Invertir en ciencia es una decisión inteligente y con múltiples beneficios. No solo produce conocimiento y preservación ambiental, sino también retornos educativos, culturales y económicos. En octubre, el CONICET retomará las campañas marinas. El nuevo destino será el Golfo San Jorge, en la Patagonia argentina. Esta zona es clave para entender el ecosistema del mar argentino y su biodiversidad.
Una nueva oportunidad para seguir explorando los secretos del océano.
Una responsabilidad compartida
Investigar el océano no es solo tarea de científicos. Es una responsabilidad compartida por gobiernos, instituciones, medios y ciudadanos. Lo que no se conoce, no se cuida.
Y cuidar el océano puede ser una de las decisiones más estratégicas de nuestro siglo. El mar guarda secretos sobre el origen de la vida, pero también sobre nuestro futuro. La ciencia argentina está demostrando que puede convertir curiosidades en conocimiento y desarrollo. Lo mínimo que podemos hacer es prestarle atención, apoyarla y celebrarla.

