El pasado 17 de febrero entró en vigor el Nuevo plan de acción 2023-2027 para la prevención del suicidio publicado por el Ministerio de Sanidad
El suicidio es una de las principales causas de muerte prematuras en nuestro país, teniendo una tasa de muertes mayor a 4.000 fallecidos en 2023. Por ello, estás conductas han sido un tema a enfatizar en el último compromiso del Gobierno con la salud mental.
El mes pasado, esta iniciativa entró en vigor para poder enfocarse en una de las prioridades de la Agenda 2030 de la Unión Europea en materia de la salud mental, prestando especial atención a la conducta suicida. En 2019, el 1,3% de todas las muertes a nivel global fueron causa del suicidio. No obstante, la OMS señala que estas tasas podrían estar subestimadas debido a la ineficacia de algunos sistemas de vigilancia y la frecuente confusión con muertes accidentales.
En este contexto, el plan de acción 2023-2027 enfatiza la necesidad de desarrollar planes de salud mental que sean integrales. El objetivo no es sólo transformar el sector sanitario, sino también fortalecer la prevención en ámbitos clave como el educativo, los medios de comunicación y los servicios sociales. De esta manera, se busca generar mayor conciencia sobre la conducta y ampliar las oportunidades para prevenirla.
Cómo detectar la conducta suicida
El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, lo que hace que sea más complicada su detección, ya que no existe un único factor determinante. Guillermo Fouce, coordinador de la Fundación Psicólogos Sin Fronteras, una de las asociaciones colaboradoras para la ejecución del proyecto, explica alguna de los factores clave:
”Aunque parezca intuitivo, dentro de los factores de riesgo está el haberlo pensado o intentado. Puede haber intentos previos que se vayan acumulando. Otro factor de riesgo tiene que ver con lo que llamamos las conductas de cierre. La persona se ha despedido, tiene una conducta de no cuidarse porque piensa que todo va a acabar. Otro factor es la búsqueda de acceso a los métodos que puedan llevar al suicidio. Por eso se protegen los llamados puntos negros, limitando su acceso a lugares u objetos».

Según el experto, no hay muchos más indicadores claros y predecir cuándo puede ocurrir un suicidio no es fácil. No obstante, estos factores permiten conocer de cierto modo el índice de peligrosidad de la situación.
Métodos de prevención
El Plan de acción contempla diversas herramientas de prevención. Entre ellas destaca la creación de la línea telefónica 024, un servicio de atención gratuita y disponible las 24 horas para apoyar tanto a las personas en riesgo como a sus allegados. Además, se ha implementado el código de riesgo de suicidio en las comunidades autónomas, con el objetivo de agilizar y coordinar las respuestas ante situaciones de crisis, lo que a largo plazo podría reducir la cifra de muertes.
Guillermo Fouce señala que el reto de la prevención está en intervenir lo antes posible. Para ello, es vital conocer los factores de riesgo y actuar con rapidez para tener más capacidad de respuesta ante estas situaciones. “Es importante a la hora de identificar una conducta suicida buscar radares que la identifiquen. Normalmente, son familiares o personas cercanas. También es importante el control de los medios a los que la persona tiene acceso”.
El especialista subraya que lo más importante es evitar que el suicidio ocurra. Para ello, es clave intervenir, dialogar y establecer contacto con la persona. “Una vez ganado cierto tiempo, lo adecuado sería, si se puede, utilizar los recursos disponibles, como el teléfono nacional de atención o las diferentes entidades y servicios de salud mental que pueden acompañar a la persona en esta situación de malestar”.
Concluye que la prevención del suicidio es un esfuerzo conjunto. Entre todos, debemos intentar frenar la situación para evitar un desenlace trágico. No es necesario recurrir solo a profesionales, pero sí hacerlo en el momento oportuno.
“No hay salud sin salud mental”
El éxito del Plan de acción no solo depende de las administraciones, sino que también es necesario un compromiso social. Desde Psicólogos sin fronteras defienden que “no hay salud sin salud mental”, considerándola un derecho humano y que, por ende, debería de ser más accesible.
Esta fundación se enfoca en llevar la intervención psicológica a quienes más lo necesitan, especialmente a poblaciones vulnerables, como personas en situación de pobreza, inmigrantes y aquellos que enfrentan desigualdad. Además, trabajan en la problemática de la soledad no deseada, que puede ser un factor clave en muchas cuestiones de salud mental.

En particular, la fundación se enfoca en tres elementos clave: la psicoeducación, brindar la información oportuna para sobrellevar situaciones de riesgo, intervenciones grupales, creando espacios donde compartir experiencias con comodidad, e incluso en algunos casos ofreciendo apoyo personalizado.
Cómo colaborar: un compromiso de todos
Hablar sobre el suicidio es clave. Antes era un tema tabú porque se pensaba que hablar de ello podía provocar que más personas lo intentaran. Sin embargo, romper ese estigma permite visibilizar el problema y anticiparse, según expone el especialista.
Existen diversas formas de apoyar a las asociaciones que trabajan en la prevención del suicidio: a través de donaciones para ayudar a sostener los distintos programas de ayudas, siendo voluntario, para quienes quieran involucrarse activamente, pero sobre todo, siendo un radar cuando se trata de una situación de riesgo, para que al identificar a personas vulnerables poder ayudarlas a acceder a apoyo.
Es esencial generar conciencia sobre los problemas de salud mental y que sean reconocidos como un derecho fundamental. Enfatizando la necesidad de reconocer que la conducta suicida no es una enfermedad en sí misma, sino una manifestación de dolor emocional profundo que necesita ser atendido con sensibilización y compasión.

