‘Todos mienten a la noche’, el origen de toda una existencia

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Una novela que es tan sencilla como vivir… y tan complicada como la vida

Ángela Cremonte es una actriz con una larga trayectoria a sus espaldas. Ha participado en series tales como Amar es para siempre (2013-Presente) y la internacional Las chicas del cable (2017-2020). Su primer papel protagonista lo consiguió en la serie Mentiras (2020), en Atresplayer, adaptación de la serie inglesa Liar (2017-2020), que en España se puede disfrutar en HBO. Menos de un año más tarde da el salto como autora publicada con Todos mienten a la noche, la historia de su familia y de toda una civilización.

Ángela Cremonte fotografiada por Miguel Zaragozá | Fuente: instyle

La obra (publicada por Planeta) comienza con Eufrosine, una joven preadolescente que vive en un pueblo de Italia en 1861. En este pueblo la pobreza es el signo característico y la injusticia es, junto con la polenta, el alimento principal. Una serie de acontecimientos serán determinantes en una decisión que le cambiará la vida para siempre. Esto marcará el origen de un linaje que llegará hasta Ángela Cremonte. De esta forma, la autora nos envuelve en una red donde pasado y presente se mezclan para retratarnos la verdad de un fragmento de la Historia, y la casi verdad de su propia vida.

El libro, en pocas palabras, es un regalo. La autora se abre en canal para relatarnos lo que quiere contar. Ni más ni menos. Es su libro, es su biografía, las memorias de sus antepasadas, las anécdotas de su familia, el origen de su verdad. Ella deja claro que dirá y mostrará lo que a ella le apetezca y en el orden que le parezca. En este caso, lo que podía haber sido un lío de historias y acontecimientos se convierte en un popurrí de información guiada donde cada página es una aventura nueva que descubrir. Una nueva historia que le dará sentido a aquello que parecía algo tan simple e insignificante. Aquello que ahora es pieza clave en el trascurso de las historias.

La ficción de la realidad

Así pues, se podría decir que el libro es una forma de catarsis por la que la autora nos invita a reflexionar sobre su vida y la vida de aquellas que vinieron antes que ella. Sobre ese perdón que jamás llegó, la violencia que las marcó o la indiferencia que las intentó definir.

Ángela Cremonte hace al lector partícipe de todos los acontecimientos importantes que forman los pilares de lo que es ella y su familia hoy día. Para sentirte parte de este plan, entre relatos, descripciones y explicaciones, la autora comenta mientras escribe. Bromea en ocasiones con el lector y le avisa de sus resoluciones y métodos a la hora de informarse. ¿Qué hay más cercano que alguien confiese que la mitad de la información la ha sacado de Wikipedia? Esto es un gran acierto pues ya no solamente estás leyendo un libro, estás formando parte de una confesión. Se da un paso más en la promesa solemne entre todo autor y lector: al leer lo que te quieren contar, debes aceptar la forma en la que te lo quieren mostrar.

Ángela Cremonte en la presentación de Todos mienten a la noche | Fuente: bekia

En el caso de Todos mienten a la noche, esa promesa consiste en entender que no todo lo que se cuenta es ficción y no todo lo que se cuenta es real. Es algo parecido a lo que ocurre en la película de Tim Burton, Big Fish (2003) y Digo! Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno (2016), escrito y autoeditado por Valeria Vargas que sirvió de inspiración para la serie Veneno (2020), creada por los Javis, disponible en Atresplayer. El producto final es la combinación de la base real con unos toques de exageración inventada cuyo resultado es una obra repleta de magia y sensibilidad exponiendo los sentimientos en su máximo esplendor. Una delicia, en este caso literaria, que depura el alma y aviva el corazón.

Un mandala de la literatura

Además de los relatos y los sucesos que se combinan para completar la historia, Ángela Cremonte intercala explicaciones científicas e históricas. Estas salpicaduras de lo que se podría decir que es una literatura científica en un libro donde la invención de una realidad cierta y vivida van de la mano, ayuda a expandir esa sensación de certeza. A su vez, esta técnica consigue concienciar más al lector de lo que está leyendo. No es solamente metáfora, no es algo que solo te puedas imaginar. Es lo que es y se explica cómo es. Son hechos científicos e históricos en los que se confirma que la realidad supera a la ficción.

De esta forma, la autora opta y aprovecha para hablar de la mujer, la xenofobia, el dolor de la guerra, las causas de esta y el terror del poder. Sin embargo, también se inclina por hablar del poder del arte, de la palabra. La importancia que tiene el enseñar bien. Todo esto desde puntos de vista y escritura diferentes. En consecuencia, el libro es una variedad de estilos unidos por la pluma de Ángela.

Soy consciente de que alabar un libro sin escribir o exponer algún defecto, por muy subjetiva que sea una crítica, le resta credibilidad a la misma. Sin embargo, en este caso, hasta lo que resultaba algo negativo para mí en un principio acabó siendo útil en la lectura. Esto es el uso de oraciones simples en la construcción del relato, mayoritarias a las subordinadas. En mi caso el uso abundante de oraciones simples me resulta algo tedioso ya que siento que leo a trompicones, al menos en la mayoría de los casos. La función de esta sintaxis es lograr una lectura pausada con golpes de efecto. Lo que en otras novelas o escritos no funciona para mí, en este caso hace que me sorprenda y enganche página a página.

Como la vida misma

En definitiva, Todos mienten a la noche es una novela que habla del amor, la traición, el dolor, la injusticia, las minorías, los desafíos, de la arbitrariedad de la existencia, así como de los pequeños elementos que conforman un todo. Ese todo que es sólo un mínimo fragmento de una cadena tan larga y extensa como el tiempo.

Puede que exagere, puede que no. A partir de aquí lo único que te puedo ofrecer y aconsejar es que te des la oportunidad. La oportunidad de escuchar, pensar y sentir.

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