‘Un vestido para los malditos’, la alta costura de mercadillo

0
326

El resultado de unir dos de las sagas más famosas de la actualidad

Desde hace un tiempo a esta parte, la literatura juvenil ha ido ganando peso en el mercado editorial. Un vestido para los malditos es un perfecto recopilatorio de las características que pueden definir esta clase de literatura. 

Si algo nos ha enseñado la literatura juvenil es que cuando la chica de campo llega a la capital, la revolución comienza. Suzanne Collins ya lo estableció con Katniss Everdeen en Los juegos del hambre (2008-2020, Molino). Una adolescente en una realidad distópica que pasa de uno de los distritos más pobres a la capital, lo que origina los acontecimientos que acabarán con el sistema. De la misma manera, Kiera Cass nos trajo La selección (2012-2016, Roca). La saga distópica donde la plebeya América llega a palacio para ser partícipe en un concurso que cambiará tanto su vida como a la nación.

Autumn Krause combina la esencia de Los juegos del hambre y la temática de La selección, con Project Runway (o la actual Maestros de la costura de TVE), para traernos Un vestido para los malditos. En su debut literario (que podemos disfrutar en España gracias a la editorial Puck), Krause nos plasma su pasión y conocimiento por la moda. Utilizando su experiencia como asesora de moda en una tienda nupcial de Beverly Hills, esta it girl presenta una Cenicienta de campo moderna que llega a la ciudad con una oportunidad de oro, teñida por la terrible verdad que se oculta en el mundo del 1%.

La novela cuenta las vivencias de Emmeline Watkins, una chica de 19 años cuyo sueño es ser una diseñadora famosa. Para ello, el primer paso es salir de su pueblo donde nadie la entiende. Cansada de que su día a día se base en ayudar a su madre en el pub mientras roba minutos para trabajar en sus diseños. La oportunidad le llega cuando La Casa de la Moda, la institución más importante y emblemática del continente, añade una novedad a La Entrevista, su concurso anual. Ese año una chica del pueblo llano podrá participar. Esto significa que si llega a la final podrá establecerse en la Casa de la Moda como aprendiz. Por supuesto, Emmeline consigue la plaza en la participación donde se descubrirá a sí misma, a la vez que aprenderá que el mundo donde siempre había soñado entrar es un lugar lleno de prejuicios, odio y apariencias.

Detalle de la portada de la novela en su versión inglesa | Fuente: candidcover

La tradición de un arte

La trama es mundialmente conocida y explotada. Algo que en mi opinión es más positivo que negativo, ya que puede atraer tanto a los fanáticos de este tipo de historias, como a los lectores que se quieran introducir en las novelas del estilo. El problema puede surgir cuando los primeros leen el libro y no ven nada original en la temática y su desarrollo.

Se podría decir que es un hecho universalmente conocido (casi) que no hay nada inventado. Si se reduce al mínimo, toda expresión artística se podría declarar que es una copia de otra. Por supuesto esta afirmación sería una falacia absurda. El arte en toda su expresión avanza gracias a añadir elementos y técnicas nuevas a algo ya creado. Esto sin contar con lo que sí es original. Pero si tomamos la reducción de la falacia declarada, nos queda Un vestido para los malditos. Un puzle donde cada pieza sigue un patrón ya existente que, casi de forma esquemática, encaja donde la novedad sería no hacerlo.

Los personajes son, en su mayoría, arquetípicos. Sin embargo, a pesar de lo que podría llegar a pasar, no llegan a ser planos. Krause va un paso más allá y les añade una profundidad, una historia detrás que deja ver para humanizar y empatizar con ellos. Por su característica inicial, los giros de guion y las revelaciones que pretenden ser, si no impactantes, al menos inesperadas, sirven para confirmar lo que se podía sospechar desde el principio. No obstante, la autora sabe manejar la narración para mantenerte en vilo hasta llegar a la verdad y confirmar si, exactamente, es lo que el lector esperaba.

El intento de una unión

A la capacidad de la autora para enganchar al lector a su historia, se le añade el hecho del espacio y el tiempo. Si bien es cierto que es algo (muy) confuso, pues no hay manera de saber si es un futuro distópico, un pasado inventado, una realidad ficticia, etc. esto deja un lienzo para que el lector haga su propio escenario. De acuerdo con la autora, se basó en la época victoriana inglesa. Esto lo podemos observar en algunos elementos como el cortejo entre la protagonista y el interés amoroso, el uso de carruajes, capas, etc. Sin embargo, a esto se le añaden modernos elementos de la moda, además de la descripción del pub y el pueblo de Emmaline. Aquí he de destacar que recuerdan más a un pueblo de un videoclip country que a un pueblo inglés.

No es fácil hacer lo que Krause intenta en esta novela. La intención de crear un libro equivalente a un vestido de alta costura en papel y palabras. Plasmar la pasión de uno mismo y unificar dos periodos de tiempo en un único y original espacio es una tarea ardua que la autora intenta, pero no consigue completar.

La novela gira en torno al concepto de la moda. La pasión que siente la autora por ella se puede palpar en sus páginas, pero a veces esto lleva a un desequilibrio en las descripciones. En algunas ocasiones se centra demasiado en lo que llevan puesto los personajes y deja de lado el entorno donde se desarrolla la escena. Esta técnica dificulta aún más el situarnos en el espacio y tiempo. Sin embargo, a veces consigue su propósito dejándonos avistar el pequeño logro, que, si bien no se puede aplicar a la novela en su conjunto, pequeños pasajes nos demuestran que, a pequeña escala, consigue logarlo. Así, la novela es un traje que, aunque no llegue a ser un Chanel, sería un tesoro que encontrar en un mercadillo.

Un eslabón en la literatura juvenil

La esencia de la época victoriana también está presente en las tramas relacionadas con la Corona y la política, en el enfrentamiento entre los dos partidos en su lucha por ganar el Gobierno. Siguiendo esta línea, Un vestido para los malditos tiene todos los elementos que lo hacen una novela juvenil tradicional. A la trama política y amorosa se les une el desarrollo de la amistad, el descubrimiento de las traiciones y el uso de la protagonista perdida en ese nuevo mundo como un pieza central en un juego mucho mayor.

De esta forma, Un vestido para los malditos recoge elementos propios de The Crown y la mítica El diablo viste de prada de una forma casta y anticlimática. Esto convierte a la novela en un libro sencillo, entretenido y ameno. Una historia tradicional que puede llegar a ser disfrutable, pero nunca memorable.

En definitiva, Un vestido para los malditos es una novela al fondo del armario. Una prenda para ponerte una vez y, pasado el tiempo, volver a encontrarla para mirarla y recordar con cariño aquello que te hizo sentir bien mientras la llevabas.

Fuente de la foto destacada:jardinesdepapel

Publicidad

Deja un comentario