Jairo Sánchez: “Me gusta tanto ser actor que, incluso en los malos momentos, merece la pena”

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Jairo Sánchez
Jairo Sánchez en la serie El Pueblo. Fuente: Instagram (Jairo Sánchez)

Uno de los protagonistas de la serie El Pueblo

Es una persona extrovertida, inquieta, le encanta actuar y encaja perfectamente en los papeles cómicos. Jairo Sánchez sabe lo que es tener que buscarse la vida para llegar a fin de mes, pero gracias a Matadero, Promesas en la Arena y sobre todo, el Pueblo, donde interpreta a Gustavo, su esfuerzo está mereciendo la pena y sus sueños se van cumpliendo. Ya solo le falta presentar un concurso.  

P: Para la gente que no te conozca, ¿cómo te definirías?

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R: Soy una persona extrovertida a ratos, porque también tengo mis momentos de ser un poco introvertido y soy una mente inquieta, siempre me gusta estar pensando, divirtiéndome, buscando el sentido del humor a todo, y soy una persona divertida. El resto tendrán que conocerlo por ellos mismos.

P: ¿Qué te hizo decidir que querías ser actor?

R: Me lo han preguntado muchas veces. Siempre digo que fue el camino el que me fue llevando hasta aquí, porque sin darme cuenta estaba dentro. A mí me hubiera gustado estudiar interpretación o música. Empecé a estudiar bachillerato para intentar tirar por una de esas ramas, pero cuando vi que no había ni artes escénicas ni artes musicales, pensé que qué había hecho y lo dejé. Me metí al mundo laboral haciendo trabajos normales y me molaba mucho participar en cortometrajes y presentarme a algún casting. Poco a poco me di cuenta de que ya estaba dentro del mundillo. Entonces, a apostar fuerte y para adelante.

P: Empezaste con una serie, Flaman, en 2013 en Canal Sur, ¿cómo te metiste en ese primer proyecto y qué significó para ti?

R: Este fue el primer proyecto que hacían para Canal Sur. Accedí a través de un casting. Yo trabajaba en un supermercado y me di un tiempo sabático. Empecé a hacer pruebas de casting y este fue el último cartucho, sino me cogían pues volvería a tirar currículum para trabajar en lo que fuera, pero me cogieron para la prueba. Ahí conocí al equipo de Malviviendo, empecé a trabajar mucho con ellos en todos los trabajos posteriores que han ido haciendo. Fue mi punto de partida de forma profesional.

P: ¿Te cogieron en la última oportunidad que te dabas ?

R: Sí. Era la última oportunidad que me daba yo a mí mismo. Yo ya estaba desesperado porque realmente este mundo es muy difícil, pero al final parece que poco a poco los sueños se pueden conseguir.

P: Anclados, en 2015, fue tu primera serie a nivel nacional, ¿qué significó para ti empezar en televisión nacional, dar el salto y con ese elenco de actores?

R: Yo no daba crédito. Recuerdo uno de los primeros días del rodaje de Anclados, que yo estaba en la sala de actores esperando al lado de Rossy de Palma. Los dos comentando un programa de televisión que estábamos viendo en el tiempo de descanso. Y dije qué hago yo aquí rodeado de estas artistas. Para mí fue un shock. Con Anclados disfruté muchísimo, pero siempre pensé que no fui realmente yo, estaba un poco acobardado por la situación y por estar en un proyecto tan grande con gente tan grande.

P: ¿Alguna vez has pensado en dejarlo porque no te compensa?

R: Muchas veces. Es la eterna dicotomía que tienes en la cabeza de sentir que no vales para esto, que es muy duro y que no te compensa, pero al final, los que nos dedicamos a esto y encima hemos tenido la suerte de llegar a una serie nacional, no podemos evitarlo. Nos gusta tanto hacer esto que, incluso con sus malos momentos, merece la pena. Merece mucho la pena. Aunque tengas una época que estés dos años sin trabajar, que te puede pasar, pero sabes que en el momento en el que llegue algo que te compensa ya te merece la pena.

«Aunque estés dos años sin trabajar, sabes que en el momento en el que llegue algo que te compensa ya te merece la pena»

P: ¿Cómo manejáis la frustración de que no os cojan en un proyecto?

R: Con la máxima resignación posible. Es muy duro. Hay veces que el teléfono no suena durante mucho tiempo y otras que ya no es que hagas pruebas y no te cojan, sino que hay veces que ni siquiera llegan las pruebas. La gente se piensa que por salir en televisión ya eres rico, famoso, vives increíble; y no es verdad, nada más lejos de la realidad. Hay veces que sí, que estás bien de dinero porque no se paga mal, pero hay veces que se pasa realmente mal. He llegado a tener épocas de mandar currículum a lo que fuera porque no tenía para llegar a final de mes. No es tan bonito como parece, es una carrera de fondo.

P: En 2019 estuviste en tres proyectos: Matadero, El Pueblo y Promesas de Arena. ¿Cómo los describirías?

R: Matadero fue algo muy pequeño porque fue solo un día de rodaje y una aparición muy corta, pero fue muy guay porque trabajé y conocí a actores como Pepe Viyuela o Tito Valverde. El Pueblo fue la primera serie en la que yo tengo un personaje fijo con el que yo disfruto. He podido ser yo mismo, crear el personaje, disfrutar siendo yo, y me sentí muy cómodo. Acabé el rodaje de El Pueblo y me fui a Túnez porque empezaba a grabar Promesas de Arena. Conocí a gente que considero mis amigos y trabajar con Blanca Portillo ha sido una de las mejores cosas que me han podido pasar en la vida. Tener un año tan productivo y ver que el esfuerzo y el intentarlo una y otra vez empieza a dar sus frutos, fue increíble.

P: ¿Cómo te llegó la oportunidad de El Pueblo?

R: A través de mi representante. Hay ciertos proyectos a los que no tiene acceso cualquiera. Mi representante me dio la opción para el papel de Gustavo en El Pueblo. Me citaron para la prueba, les gustó, pero la separata no era demasiada cómica entonces quisieron verme en algo más cómico. Al principio no les encajaba en el personaje, por edad, querían alguien más mayor, y por peso. Pero en las pruebas les gusté, y me hicieron una segunda prueba. Allí me cogieron y lloré cuando me enteré de que habían cogido para la serie porque no me lo podía creer. Era la primera vez que yo tenía un personaje en una serie nacional donde tenía tramas. Fue una ilusión tremenda, le tengo mucho cariño a El Pueblo y al proyecto.

«Lloré cuando me enteré de que me habían cogido para El Pueblo porque no me lo podía creer, fue una ilusión tremenda»

P: ¿El personaje serías un poco tú?

R: Sí. En realidad un poco sí, físicamente y por edad. Cuando empecé a grabar el personaje de Gustavo en El Pueblo, yo tenía 31 años y por guion 35. No les importó sacrificar unos años si parecía creíble. Les gustó la comicidad que le daba al personaje y como hacía que Gus fuera un poco Bob Esponja en la vida real y les hizo mucha gracia. Me dijeron que desde el principio tuvieron claro que era Gus, pero querían saber hasta qué punto podía dar comedia. Ellos encajaron perfectamente el personaje en mí y están encantados.

P: ¿Cómo definirías a Gustavo?

R: Gustavo es un chaval ya no tan joven, pero sí bastante juvenil, que le gusta mucho la música, ir de festivales, y es un hípster que le gusta estar enterado de todo. Va de listo, pero en realidad es muy inocente. Es un niño de mamá, que no ha salido del brazo de su madre y que le gusta mucho disfrutar la vida. No me gusta decir que tenemos mucho en común, pero hay muchas cosas que sí.

Jairo Sánchez en la serie El Pueblo.| Fuente: Instagram (Jairo)

P: ¿Has aprendido algo de él?

R: Muchísimo. A nivel de crecer como persona, de poder desarrollar un personaje. Cuando yo grabé Anclados había veces que no abría la boca por no molestar y con Gustavo yo podía aportar cosas y si se me ocurría algo lo planteaba y si les gustaba bien y si no, no pasaba nada. No tenía miedo a proponer cosas. Muchas veces los actores hacemos preguntas a los directores que ni siquiera ellos saben respondernos porque no profundizan en según qué personajes. Les hacemos preguntas que ellos no saben, y nos dan libertad para moldear a nuestro personaje. Gustavo me ha enseñado mucho a introducirme de lleno en el personaje y a dejarlo llevar, que si no les parece bien, ellos te van a decir por donde tienes que tirar.

P: ¿Cómo os adaptáis los actores a diferentes papeles?

R: En mi caso, sale solo. Hice un personaje para una serie de Antena 3 que todavía no ha salido, una adaptación de la película, Señor dame paciencia. Al principio fue un personaje pequeño, pero luego fue creciendo. El personaje era un poco friki, me cansé, e hice una propuesta que les dio un poco de miedo, pero funcionó y crecí en la serie porque les gustó mucho. Creo que es arriesgarte a hacer propuestas, que si te dicen que no, haces otra cosa, pero no tengas miedo, prueba a hacer cosas y si gustan van a salir adelante.

P: Has encajado muy bien en los papeles cómicos, ¿qué tiene la comedia que te atrae tanto?

R: Para mí, la vida es comedia. El drama también y el drama está en todas partes, pero me encanta disfrutar de la vida y reírme de todo, de todos y de mí el primero. La comedia ha ido siempre dentro de mí y me encanta, no lo puedo evitar. Me gustaría hacer drama, pero no te voy a mentir cuando te digo que la comedia es donde más a gusto me siento y lo que más me gusta hacer porque me encanta ver a la gente reír.

P: ¿Qué tiene El Pueblo que la hace tan especial?

R: Cuando hicimos el visionado del primer capítulo, los directores nos dijeron que había surgido no pretendida y que les había sorprendido, y es que la serie tiene mucha ternura. Es una serie coral, como muchas, de comedia, como muchas y hay muchas series que tienen ternura también, pero, vimos que en El Pueblo hay una ternura no pretendida que sale de todos los personajes. Los personajes más malos, como al final todo les sale mal también tienen su punto de ternura. El Pueblo es una serie familiar, liviana, y que es muy fácil de ver, pero el secreto básico de la serie es que tiene mucha ternura.

P: Gracias también al buen grupo que hacéis, ¿no?

R: Sí, el casting está hecho a la perfección porque todos aportamos mucho al personaje. Los personajes tienen mucho de nosotros y el reparto muy bien elegido. No hemos tenido más remedio que hacer una familia, porque cuando estás grabando El Pueblo, lo haces en Soria y en la primera temporada no teníamos cobertura en el pueblo. Estábamos en una especie de Gran Hermano en el que además de grabar juntos, teníamos que convivir. Eso nos ha ayudado a hacer familia y traspasa la pantalla. Somos más que compañeros de trabajo. No es un trabajo que tú vayas grabas y te vuelves a tu casa, sino que estás ahí conviviendo con ellos y compartes muchas experiencias.

Jairo Sánchez junto a Blanca Rodríguez, su madre en la serie. | Fuente: Instagram (Jairo)

P: Tenías un programa en Twitch, El Quiz de la cuestión, ¿en qué consiste?

R: Quiero retomarlo, pero tengo poco tiempo. Siempre me ha encantado ser presentador de concursos, es una de las cosas que más me gustaría hacer en la vida. Cuando vino la pandemia se me ocurrió hacer concursos en directo en Instagram. Fue pasando el tiempo, me fui desgastando de hacerlo todos los días y lo pasé a Twitch. Hice una primera versión, que ha evolucionado a esta última versión que estrené antes de verano, pero que tuve que dejar a medias. Molaba mucho porque la gente desde casa puede elegir las respuestas solo tocando un botón. Si aciertas sumas los puntos y si fallas los restas. La finalidad es pasarlo bien, no hay premio, simplemente divertirnos y a la gente le gustaba mucho.

P: ¿Crees que los concursos televisivos se pueden llegar a hacer en Twitch?

R: Ahora mismo no porque son consumos diferentes. No sé hasta qué punto un concurso podría funcionar en Twitch. Tal y como está preconcebido Twitch, tú abres una puerta, te asomas y si te gusta lo que ves te quedas y si no, te vas. En un concurso eso no tendría sentido, tendrías que estar todo el rato o llegar desde el principio. Ojalá que sí porque Twitch está para que la gente ofrezca lo que quiera y el que quiera verlo, lo ve. A mí me encantaría que hubiera una ventana hacia los concursos y ojalá que los presentará yo.

P: Volviendo a las series, también estás en el proyecto de Grasa, ¿en qué consiste?

R: Este personaje es muy pequeñito. Es un episódico que aparece en el capítulo 5 de una temporada. Es una serie muy rápida, 6 capítulos de 30 minutos, se ve muy rápido y muy ligera. En este capítulo hago de una persona en su primer día de trabajo en una gasolinera. En la trama hay unos atracadores que van a la gasolinera y se encuentran a un chaval que ni siquiera recuerda como se abre la caja registradora porque acaba de llegar. El capítulo está muy guay, la serie es maravilla y se la recomiendo a todo el mundo porque Grasa es brutal.

P: Además, últimamente se están haciendo series españolas brutales, ¿no?

R: Sí. Con la pandemia nos hemos dado cuenta de que consumimos mucha ficción y se están haciendo unas series españolas que son muy potentes. Quién nos iba a decir que la Casa de Papel iba a triunfar de la manera en la que lo está triunfando. Se está produciendo muchísimo, pero sobre todo, la calidad de lo que se produce. Estamos dando un cambio radical y se empiezan a ver personajes distintos, tramas y situaciones diferentes. Estamos evolucionando para bien y se vislumbra un futuro muy prometedor para lo audiovisual. En España podemos hacer grandes proyectos sin tener una súper productora americana detrás.

P: ¿Cuál crees que es la clave de este éxito?

R: Estamos abriendo las miras. Antes los personajes estaban muy mitificados y ahora estamos empezando a ver otras cosas que no veíamos, que están en la sociedad y no se cuentan. Se está visibilizando el movimiento LGTBI, las actrices y actores transexuales, las mujeres empoderadas y se empiezan a contar otro tipo de historias que antes no estaban a mano de todo el mundo y que forman parte de la sociedad. Series como Black Mirror han agitado las cabezas y estamos empezando a ver más allá y a consumir todo tipo de series que hace 20 años eran impensables porque como sociedad no estábamos preparados. Es una sacudida interesante y a la gente le atrae porque es lo que está pasando en la calle.

«Antes los personajes estaban muy mitificados y ahora estamos empezando a ver otras cosas que no veíamos, que están en la sociedad y no se cuentan»

 P: ¿Qué retos te pones a nivel personal y profesional?

R: Me encantaría tener mi concurso en Twitch y luego a nivel de actuación hacer una película me encantaría porque no he hecho cine nunca. También, trabajar con Amenábar, con Almodóvar o con otros que no son cabeza de cartel, pero que también son muy buenos directores. Diría sí a todo, me atrevería a hacer lo que fuera, a recibir propuestas y decidir.

P: ¿Qué le aporta a un actor el teatro y que le aporta a un actor la tele?

 R: Son cosas diferentes. Grabar televisión es más tranquilo porque puedes grabar todas las veces que quieras, si te equivocas no pasa nada. En el teatro, es una y no más y la tensión que te genera el teatro y el calor se nota. El público está ahí y está recibiendo lo que tú le quieres contar. Esa tensión y euforia no lo puedes comparar con nada. Lo audiovisual también se disfruta mucho, es como elegir entre mamá o papá. La televisión te aporta nombre, la gente te conoce mucho más, entras en la casa de todo el mundo. El teatro está más castigado, si no eres alguien ya conocido, difícilmente te van a conocer.

P: ¿Sabrías elegir?

 R: No te podría decir. Para mí es más cómodo hacer audiovisual, pero el teatro te da un subidón brutal. Te da muchísimo y es más duro porque tiene más esfuerzos que lo audiovisual. Yo las escenas las memorizo, las grabo, las vomito y me olvido, pero en una obra de teatro tienes que estar una vez tras otra y te tienes que acordar de todo, es muy duro y complicado. Cuando sale bien, ves la respuesta del público y la euforia es brutal.

P: ¿Qué consejo le darías a la gente que quiere ser actor o actriz?

R: Que se formen, te lo dice una persona que no tiene los estudios de interpretación, pero sí me he formado a través de cursos y de la propia experiencia. ¿Grabar un corto para una facultad? Sí hazlo. ¿Apuntarte al grupo de teatro de tu pueblo? Sí hazlo. Fórmate y todo lo que sea experiencia y una vez, otra vez y otra vez va a formar luego tu trayectoria. Decir que sí a todo y sobre todo, ponerle el alma e intentarlo una y otra vez. Si 50 veces te dicen que no, no te rindas porque a lo mejor la 51 es que sí. Es muy complicado, a mí hay papeles que me han dicho que les encantaba, pero que no me veían en el papel. Al final, no importa tanto si eres buen actor o no sino el perfil que busquen.

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