‘El buen patrón’ y ‘El reino’ triunfan en los Premios Platino

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El equipo de El reino con sus tres estatuillas | Fuente: Lidia Lozano

La IX edición se celebró en Madrid por segundo año consecutivo

La película de Fernando León de Aranoa recibió cuatro estatuillas; por su parte, la serie argentina de Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro se alzó con tres platinos. La gala aconteció en el Palacio de Congresos de IFEMA, Madrid, en la noche del Día de la Madre. Ellas fueron las protagonistas de varios discursos, como el de Javier Bardem, que le dedicó el premio a la suya junto al reciente fallecido Juan Diego. Tampoco faltaron, como era de esperar, las muestras de apoyo -algo torpes- a Ucrania y a la paz.

La gala que reúne al mejor talento cinematográfico iberoamericano se celebró anoche en la capital de España. Bajo la presentación conjunta de Miguel Ángel Muñoz y Lali Espósito, los premiados salieron uno a uno a un escenario ambientado en una plaza de estilo cubano que simulaba una escena propia de Encanto. Nia Correia abrió el espectáculo con una interpretación de La vida es un carnaval, de Celia Cruz, trayendo aires latinos a una Madrid lluviosa.

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Karnawal, la producción conjunta de Argentina, Brasil, Chile, México, Bolivia y Noruega, inauguró con éxito la noche al recibir los dos primeros premios a Mejor ópera prima de ficción iberoamericana y Mejor interpretación masculina de reparto para Alfredo Castro. Acto seguido, los conductores de la gala protagonizaron un chotis, caracterizados de chulapos, el traje típico madrileño, al ritmo de la canción Madrid, de Agustín Lara, en homenaje al día de la comunidad (2 de mayo) y para recordar las próximas festividades de San Isidro (15 de mayo).

Miguel Ángel Muñoz y Lali Espósito bailando un chotis durante la gala | Fuente: RTVE

El cine español entró de lleno en la gala con las siguientes dos estatuillas. Aitana Sánchez-Gijón, por su papel en Madres Paralelas, se hizo con el Platino a Mejor interpretación femenina de reparto. El premio a Mejor guion recayó en Fernando León de Aranoa, abriendo el éxito particular de El buen patrón en la noche. El director aseguró en exclusiva a este medio sentirse muy contento con la victoria, continuando así con una senda de reconocimientos por su último trabajo.

Después fue el turno de Ainbo, la guerrera del Amazonas. La producción de Perú, EE. UU. y Holanda obtuvo la estatuilla a Mejor película de animación; la ruta internacional hacía parada en Brasil para premiar, por Mejor película documental, a una sorpresiva A ultima floresta, y después saltar a México y otorgar a Los lobos el premio Platino al Cine y educación en valores. Miguel Ángel Muñoz estaba nominado en la categoría de Mejor película documental por su película 100 días con la Tata, que vio la gala desde su butaca, feliz y emocionada, y a la que, según dijo él, le daba igual ganar o no. Todos los directores coincidieron en la defensa del arte escénico nacional y, en conjunto, de la protección y el valor de la cultura iberoamericana.

Era el momento de las series, y aquí inició el triunfo de Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro con El Reino. Joaquín Furriel se llevó la estatuilla a Mejor interpretación masculina de reparto en miniserie o teleserie; compartió categoría con Najwa Nimri que se alzó con el mismo premio en su modalidad femenina por La Casa de Papel.

Los premios técnicos, como es habitual en este tipo de galas, se sucedieron más deprisa. Mejor dirección de arte fue para Antxón Gómez, por la española Madres paralelas; el Platino a Mejor dirección de montaje se lo llevó Germano de Oliveira, por 7 prisioneiros, de Brasil; Mejor dirección de fotografía recayó en Kiko de la Rica, por Mediterráneo, también española; Mejor dirección de sonido fue para Akritchalerm Kalayanamitr, por Memoria, una coproducción de Colombia, México, Tailandia, Francia, Reino Unido y Alemania. Estas entregas “exprés” dieron paso a los más esperados. El reino volvió a recibir un premio, esta vez a Mejor creador en miniserie o teleserie.

El Platino de Honor se lo entregó Enrique Cerezo a una emocionada Carmen Maura, que recibió una larga ovación por parte de sus compañeros de profesión entre el público. “Si seguís así voy a llorar”, decía para acabar con los aplausos. Habló orgullosa de su Madrid natal: “Sé que no es la ciudad más bonita del mundo, pero sí es acogedora y muchos vais a querer volver”; y también de sus trabajos en Latinoamérica, donde asegura haberse sentido muy querida. “Le doy gracias a mi ángel de la guarda porque un día decidí ser actriz”, afirmó entre aplausos. Quiso tranquilizar a los que no iban a recibir premios aquella noche, pues, tal y como dijo, “hay muchos premios” y “hay que tener paciencia”. También aseguró que no quiere más premios Goya, porque “llega un momento en el que ya está bien, ya tengo bastante”, dijo.

Tras el emotivo discurso de cinco minutos se entregaron los premios a Mejor interpretación masculina y femenina, que recibieron Javier Bardem, por El buen patrón, y Blanca Portillo, por Maixabel. Fueron los más aclamados de la noche, ya que partían como favoritos y acabaron triunfando una vez más con sus respectivas interpretaciones en dos de las películas españolas más populares del año. El premio a Mejor música original fue para el ya consagrado Alberto Iglesias, por Madres paralelas, que no pudo recogerlo.

El tramo final de la gala aglutinó las estatuillas de más prestigio y que coronaron a las producciones que, más tarde, salieron del evento con el título de triunfadoras. Fernando León de Aranoa repitió como galardonado al obtener el premio a Mejor dirección por El buen patrón, adelantando a todos cuál iba a ser el posible final de la edición. Javier Cámara, por la serie española Venga Juan, se hizo con el Platino a Mejor interpretación masculina en miniserie o teleserie; y la modalidad femenina de la misma estatuilla recayó en la chilena Daniela Ramírez gracias a su papel en Isabel.

Sólo restaban dos más. No hubo sorpresas y ganaron las favoritas. El premio a Mejor miniserie o teleserie cinematográfica iberoamericana fue para El Reino; así como el de Mejor película iberoamericana de ficción terminó justamente en la cinta más premiada de la noche: El buen patrón. Estalló la emoción de españoles y argentinos, conscientes de que ambas producciones habían significado un capítulo inolvidable en el cine y la televisión de habla hispana.

Esta noche mágica finalizó con el mismo mensaje que tanto se repitió durante las casi tres horas de gala: la unión iberoamericana. La importancia de compartir una misma cultura llevó a chilenos y brasileños, y a mexicanos y colombianos, a compartir la sonrisa imborrable del Chino Darín y a abrazar, emocionados, a un Fernando León de Aranoa que se sabía historia de los Premios Platino. Cuando pasó la lluvia, una Madrid cargada de cine brilló en el centro de la península y, sin darse cuenta, tendió un puente hasta el otro lado del Océano Atlántico.

 

Artículo conjunto de Lidia Lozano y Sergio Murillo

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