El Atlàntida Mallorca Film Fest cierra por todo lo alto una brillante edición

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José Hila, Vicenç Thomàs, Francina Armengol, Isabelle Huppert, la Reina, Jaume Ripoll, Aina Calvo y Catalina Cladera en La Misericòrdia. Fuente: Última Hora

El festival vivió la clausura de la entrega en presencia de la reina Letizia, que mostró su afecto por el cine

Jaume Ripoll, director del festival, recibió a los invitados en el patio de La Misericòrdia, donde afirmó haber celebrado “la mejor edición del festival” y con muchas ganas de que el proyecto siga creciendo.

Llegaba a su fin el festival de verano que se ha asentado definitivamente en Palma. Poco a poco se va haciendo un nombre entre los grandes festivales del país, y no es para menos. Con una programación de gran calidad ha conseguido atraer un público que disfruta de cada una de sus sesiones. “Es un honor que la Reina esté aquí, pero sobre todo quiero dar las gracias al público. Sin vosotros esto no sería posible”, reconoció Ripoll en la gala de clausura. Además, el director del festival se siente muy orgulloso de la respuesta a una propuesta arriesgada, lejos del objeto comercial y algorítmico. “Esta edición del Atlàntida ha sido histórica”, celebró convencido de que su producto atrae y hace disfrutar al espectador.

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Mafia, gánsteres y corrupción

Si el festival se empeña en redescubrir algunas de las películas que marcaron un hito en el siglo pasado, lo único que el espectador puede hacer es acudir a CineCiutat. Era el turno de Europa. El film de Lars von Trier enseña una Alemania decrépita tras la caída nazi. A través de la mirada del protagonista, un joven americano que llega a Europa para trabajar de revisor en un ferrocarril, se observan los recelos de los sectores más conservadores hacia la desnazificación estadounidense. En el tren, escenario principal, el protagonista es sometido a presiones por parte de ambos bandos. Algo que lo llevará a un colapso fatal.

Además, en esta edición del AMFF, se estrena la sección oficial. En ella, 13 películas compiten para obtener premio en diferentes categorías. Dos de ellas fueron mostradas en el Rívoli. Rhino, con evidentes guiños al cine de Martin Scorsese y a la insuperable Uno de los nuestros, retrata el ascenso y la caída de un joven que para protegerse recurre a un padrino. La popularidad no tardará en llegarle, pero con ella, pierde más de lo que gana. En conversación con un confidente, con pocos motivos para seguir alzando la cabeza, decide aliviar su vida acabando con ella. Antes, se había proyectado Una femmina. Código de silencio, desde un pueblo calabrés azotado por las continuas disputas entre clanes se erige con fuerza un personaje femenino que reniega de los principios de su familia. Pretende vengar la muerte de su madre, asesinada por su propia familia por hablar más de la cuenta. Tradición, religión y fidelidad se juntan en el debut de Francesco Costabile.

En reivindicación de piezas audiovisuales propias de la tierra, se estrenaron dos capítulos de la serie Sicília sense morts. “Muchas veces los mallorquines no damos importancia a todo aquello que se produce aquí”, se quejaba Guillem Frontera en la tertulia previa a la proyección. Sicília sense morts es una adaptación de la novela publicada en 2015 por Guillem Frontera. Las palabras del escritor no podrían ajustarse mejor al carácter mallorquín. Pero la serie coproducida por IB3, TV3, À Punt y Filmin, parece que sí va a obtener el visto bueno de los locales. Lluís Prieto dirige la trama que tiene como punto de partida el envío de una rata muerta al domicilio del presidente autonómico. Las filtraciones no tardarán en llegar y el mandamás de la comunidad tendrá que plantar cara a las presuntas acusaciones de corrupción. Con un gran reparto, promete ser una de las series más ambiciosas del panorama balear.

Instantes previos a la proyección de Sicília sense morts en el patio de La Misericòrdia.| Fuente: Gabriel Crespí (El Generacional)

Últimos ecos y una clausura a la altura

La presencia de grandes personalidades de la industria estaba asegurada. Durante la semana, no han sido pocos los que han acudido a varios actos del festival. Una aportación realmente brillante fue la de Fernando Trueba. El escritor y director madrileño se presentó en la sala Rívoli como maestro de ceremonias del documental Amando a Highsmith. Un recorrido que repasa la trayectoria de la novelista estadounidense Patricia Highsmith, de la que Trueba se declara amante de su persona y obra.

“Cuando mi hijo cumplió los 13-14 lo animé a leer novelas de Highsmith. El chico empatizaba con el protagonista, un retorcido asesino. Era fantástico”, ironizaba durante la charla. Parte de la obra de Highsmith fue adaptada al cine. Cabe destacar Extraños en un tren, llevada a la gran pantalla por Alfred Hitchcock y automáticamente convertida en película de culto y El talento de Mr. Ripley, protagonizada por Matt Damon y Jude Law. Highsmith fue una mujer valiente y adelantada a su tiempo, su condición de lesbiana hizo que la relación con su madre fuera de lo más complicada. “Cuando murió Patricia Highsmith decidí dejar de leer novela policiaca. Decidí cerrar una etapa”, concluía Trueba con una admiración sin límites.

Fernando Trueba charlando antes del documental Amando a Highsmith. | Fuente: Gabriel Crespí (El Generacional)

Un héroe anónimo cerró la jornada del sábado. Una comedia francesa que inauguró el pasado Festival de Berlín. Alain Guiraudie, director que ha presentado en cuatro ocasiones sus trabajos en Cannes, presentó su película antes de su proyección. La sátira de Un héroe anónimo deja escenas de lo más cómicas y situaciones totalmente desternillantes. El protagonista, envuelto en un aura de desgracia, no deja de recopilar momentos hilarantes.

El AMFF se despedía en La Misericòrdia. En su patio se sentaron la presidenta autonómica, el ministro Iceta o la reina Letizia. En primer lugar, se premiaron las películas ganadoras del premio de la crítica, del público y el premio a la mejor película de la sección oficial. Las triunfadoras fueron: Bruno Reidal, confesión de un asesino, Soul of a beast y Softie.

La actriz francesa Isabelle Huppert recibió el premio Masters of Cinema entregado por la reina Letizia. “Es de agradecer que existan festivales que apuesten por el futuro del cine”, alabó Huppert en su intervención hacia el público. La entrega del galardón antecedió al estreno del documental El falsificador. La obra de Kike Maíllo, ganador de un Goya, narra la historia de Oswald Aulestia Bach. De manera muy cercana, Maíllo se interesa por la figura de un falsificador de arte que hizo una fortuna vendiendo obras falsas por todo el mundo. Aulestia, todo un personaje, cuenta anécdotas con las que es imposible no reírte. “Una vez, me invitaron a una fiesta en la mansión de Al Pacino. En frente de la entrada había un olivo, cuando lo vi, decidí colgar diez o quince pollas en sus ramas”. A saber cómo reaccionaría Al Pacino al descubrir semejante gamberrada.

La reina Letizia con el galardón en sus manos antes de que fuera librado a Isabelle Huppert.| Fuente: E.C.P.

Por último, Amaia cerró la gala con un concierto íntimo que hizo las delicias del público. Así, terminaba la duodécima edición del AMFF. Conferencias, conciertos y cine han acaparado una semana llena de joyas y descubrimientos solo disponibles en certámenes de calidad como el Atlàntida.

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