La ensayista andaluza que describe la precariedad de las vida-trabajo y los bucles invisibles que nos traspasan
El jurado del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2022 decidió que este año sería El bucle invisible quien recibiría el galardón. Esto hace que Remedios Zafra, con 49 años, haya recibido su décimo tercer premio desde que comenzó su carrera.
Trayectoria
Zafra nace el 3 de noviembre de 1973 en Zuheros, un pintoresco pueblo cordobés. Se licencia y se doctora en Bellas Artes de Sevilla además de graduarse en Antropología social y cultural en la UNED, doctorarse en Filosofía Moral y Política y realizar un Máster Internacional en Creatividad por la Universidad de Santiago de Compostela. También es vital su posición como investigadora en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Con todo ese conocimiento a sus espaldas decide adentrarse en el mundo ensayístico con su primera obra Las Cartas Rotas. Espacios de igualdad y feminización en Internet publicada por el Instituto de Estudios Almerienses con el que ganó el Premio Ensayo Carmen de Burgos en el año 2000. Este solo fue el comienzo para un sin fin de ensayos como Un cuarto propio conectado. (Ciber)espacio y (auto)gestión del yo o conferencias, libros y aportaciones que la andaluza ha realizado, conformándose como una de las mayores referentes en el ámbito ensayístico del panorama nacional.
Sus últimas tres publicaciones han sido aquellas que la han traído a espacios más visibles. Con El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital, Frágiles. Cartas sobre la ansiedad y la esperanza en la nueva cultura y su último ensayo El bucle invisible los lectores han dado respuesta a muchas de sus inquietudes acerca de la sensación de constante ahogo que persigue a la sociedad.
La crítica en la era digital
Con su obra se dedica a hacer una análisis del presente digital, la precariedad que rodea las vidas-trabajo y las consecuencias de la hiperexigencia por una vida productiva incesante, todo ello enmarcado en la Teoría Crítica de la Cultura Digital con especial atención a la mirada con perspectiva de género.
En Frágiles Zafra, en modo de carta, describe una situación de estrés que a primera vista puede parecer común, como es el hecho de tener que correr para hacer un trasbordo y relata cómo tras una serie de catastróficas desdichas esa situación casi acaba con su vida. La reflexión final de esa anécdota fue una señal de que algo no funciona en el modus operandi de esta sociedad: “Llegar cuarenta y cinco minutos antes me permitiría tumbarme en el sofá por primera vez en lo que va de semana, apagar las luces y relajar los ojos antes de, por fin, poder leer y escribir un rato. ¿Lo entiendes? En ese paso de peatones noto que mi vida no vale tanto como ese pequeño tiempo que me espera y que siento que da sentido a todo lo demás”.
A raíz de esa premisa que ya desarrolló en Entusiasmo desarrolla conceptos como el ascensor social, la dicotomía entre malestar y salvación en los trabajos vocacionales, la acumulación como motor o el modo artístico como modo económico. “Parece tenerlo todo, lo ha hecho todo, aunque solo haya pasado por encima de todo”, destaca.
Los algoritmos que rigen nuestra vida
En El bucle invisible ahonda en la facilidad con la que nos hemos dejado llevar por los algoritmos y las bases de datos que absorben nuestras decisiones, o más bien cómo desde esa precariedad que nos describe nos sentimos abocados a una aceptación pasiva de los mismos.
En una entrevista para Eldiario.es así lo destacaba: “La tecnología que aparenta estar al servicio de las personas, en realidad está al servicio del capital y de las empresas que la crean». Esto podría hacernos pensar que se trata de un mero ensayo en contra de los avances tecnológicos, algo que se aleja de la profundidad que caracteriza al escrito, puesto que muestra una visión crítica pero cargada de realismo. Los recursos tecnológicos nos hacen la vida más fácil, pero también nos simplifican y precarizan la vida por medio de la autogestión en todos los ámbitos.
El título del ensayo hace referencia a esa rutina que nos hace continuar en el bucle imperceptible sin preguntarnos nada. Para romperlo hay que ir más despacio: “En la vida digital esto es cotidiano: para favorecer la velocidad hay que asentar determinadas rutinas que se hacen, no se piensan… Cuando te das cuenta, para pensar necesitas romper esos bucles, frenar”
El pensamiento crítico como eje
Zafra ha venido a perturbar, incomodando con los análisis que realiza, pudiendo llegar a dejar con una especie de desesperanza, pero con una invitación a ser conscientes de aquello que llamamos vida. Desde ese pensamiento crítico el lector puede optar por continuar en la desazón que acompaña estas vidas-trabajo o no seguir culpándose por algo que no le pertenece e interiorizar aquello que le ayudará a, al menos, ser consciente de la raíz de los problemas de la era digital actual.
“Una de las cosas que caracterizan la cultura contemporánea es la complacencia. Estamos acostumbrados a que todo aquello que nos molesta tenga un botón que nos permite apagar, encender o comprar. Esa forma de construir la sociedad consumista (y complaciente) hace que pidamos que nos suministren cosas positivas porque la vida ya viene, por defecto, con cuestiones muy negativas. Creo que los que nos dedicamos al pensamiento crítico, a la filosofía o al arte tenemos la obligación de facilitar la incomodidad del pensamiento”, describe Remedios Zafra en la entrevista realizada para la revista Ethic.
Remedios Zafra desde su perspectiva hace una función esencial en los tiempos que corren, abrir los párpados a aquellos que no tienen siquiera tiempo para observar. Impulsar para crear puentes que hagan de la vida algo más sencilla entre iguales.


