Julia Navas: “Debe haber un compromiso de divulgación para normalizar los problemas de salud mental”

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Julia Navas | Fuente: Alfredo Garay
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La escritora querría no haber tenido que escribir estas poesías, pero necesitó volcarlo todo en su último poemario: Zapatos sin cordones 

Julia Navas nació en Avilés en 1966. Desde sus primeros años sabía que su vocación era escribir, pero el camino se bifurcó en su adolescencia y decidió estudiar Historia del Arte. Las postales que ya escribía a su abuelo, repletas de poesías o el libro de aventuras que leían en el colegio tuvieron que esperar. En 2014 retomó aquella pasión que se había quedado guardada en un cajón, esperando el momento indicado. Empezó a resurgir con la publicación de un total de 14 cartas al director en El País, a lo largo de dos años.  Ese fue el impulso que necesitaba y tras ello vio a la luz la publicación de su primera novela Esperando a Darian bajo la editorial Hades. 

Tras ese inicio y ver lo gratificante que era para ella esta profesión ha seguido un ritmo de trabajo desde entonces frenético, publicando una segunda novela con Canalla ediciones en 2018 llamada ¿Qué hay en una habitación vacía?. Otro de sus fuertes es la poesía, comenzando en este sector del mundo editorial con Confieso que me he perdido en 2015, Ombligos y Universos con Canalla Ediciones en 2016 o Simulacro en 2019. Sin embargo su última publicación Zapatos sin cordones tiene una perspectiva muy concreta y actual, el sufrimiento que hay detrás de los familiares o amigos de una persona que padece una enfermedad mental. 

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Zapatos sin cordones

Pregunta: Tu última publicación describes que es como una catarsis, mientras afrontabas un momento difícil, ¿cómo conseguiste canalizar todo esto en la escritura?

Respuesta: Había terminado el libro Simulacro y mientras normalmente solapo ya se va gestando otra idea. Tenía otros poemas y todos tenían un motivo, de hecho el tema era La elocuencia de las piedras, me había quedado vacía y comparaba esa dureza con las piedras, pero al final la vida te lleva por donde quiere. La enfermedad mental llegó a un ser querido.

Fue una vivencia dura, del día a día y la poesía tiene eso de desahogo. Con la novela hay que ser riguroso y ponerse todos los días. La poesía es puro sentimiento y por ello muchas veces venía de las visitas del hospital y me sentaba automáticamente a escribir. Me ayudó mucho y cuando di por acabado aquello, antes de la pandemia además, no sabía si sería capaz que eso se publicara. Pero al final llegué a la conclusión de que cuando ya estás dentro de este mundo sientes que no te puedes autocensurar

Te soy sincera, me hubiera gustado no escribir este libro, pero también es cierto que vivimos al margen de este problema que cada vez nos atañe más a todos. Debe haber un compromiso de divulgación y siento que debo hacerlo. No es un libro oscuro, es un libro que tiene ese toque que no falta en mis libros, siempre desde la esperanza, desde el interrogante, desde el otro… El escritor tiene que ser capaz de ver las cosas como si fuera un águila, te implicas, pero también tienes que saber salir. Cuando escribes siempre hay algo de autobiográfico.

P: ¿A qué se debe el título Zapatos sin cordones?

R: Es curioso. El protocolo cuando se entra a un hospital psiquiátrico es tener que quitarte pañuelos, colgantes, pendientes, cinturones, cintas, cuerdas de cualquier tipo como son los cordones… para evitar la autolesión o el suicidio. Puede parecer poético, pero encierra una tragedia. (“podría pasar desapercibida en el hospital si no fuera por mis zapatos sin cordones”)

P:¿Cuáles dirías que son los poemas que te siguen emocionando a día de hoy?

R: Precisamente en Las Gorgollitas hicimos un espectáculo, nos lo propusieron a mi marido y a mi. Él pone música desde que era joven. Nos quedó algo tan compactado que lo llevamos al festival de Transhumante Fest. Ahí la gente sale llorando, no solo de tristeza sino de propia emoción. Hay un poema que se llama te hablo que habla a la persona desde el cariño, desde la esperanza, la ternura, rabia, rebeldía…  cuando lo recito cuesta no romperlo. Es curioso también ver como se rompe el que escucha. Te enteras de mucha gente que está viviendo lo mismo que vives tú y no tenias ni idea. A veces te sientes muy sola porque muchos no entienden. La persona simplemente está enferma.

Trayectoria

P: Como autora en la actualidad y viendo la realidad que se vive hoy en día, ¿te ha sido complicado escalar en el mundo literario por ser mujer?

R: Sí que vas a eventos o recitales y la mayoría son hombres, pero creo que eso está cambiando. Los que organizan son los primeros que están teniendo esa sororidad, que necesitamos de ellos. Esa paridad se está consiguiendo intencionadamente. Está claro que desde hace poco no estábamos, era más difícil. Aunque no podemos olvidar que es cierto otra cosa y es que es más difícil que haya más autoras que autores partiendo de los cimientos, no tenemos tiempo. Yo por ejemplo trabajo fuera y casi todas las labores de casa las llevo yo. Normalmente el hombre cuando acaba su trabajo acaba y tiene tiempo para él, cosa que las mujeres aún no hemos visto. Luego también influye el poder  económico, ya no solo a nivel de género.

 Hasta hace poco se categorizaba a las obras de autoras como Novelas de mujeres. En novela sí que he notado ese prejuicio de que tu novela fuese romántica como si los hombres no escribieran eso. También me pasa cuando escribo algo muy duro: “ay no me esperaba, como eres mujer y eres tan dulce, cómo eres capaz de escribir esto…” Se les permite más cualquier tipo de temática. Ya hay mucha novela negra escrita por mujeres, por ejemplo en Gijón hay muchas autoras que están escribiendo y triunfando con la novela negra. Me siento muy feliz cuando veo que mis compañeras van bien. 

P: ¿Tienes algún proyecto en camino? 

R: Creo que he colapsado. La primera novela la escribí en cuatro meses, lo que me costó más fue la documentación. La novela fluyó, la segunda también y sin embargo llevo dos años con una y hoy solo he podido escribir dos líneas. Estoy saturada. Hay poemas por ahí que buscan recopilarse en otro poemario, pero tengo mucha ilusión porque salga a la luz la tercera novela.

De ese nuevo poemario que se está gestando hay cosas muy chulas que se han publicado en revistas como la de Arcos de la frontera otros han salido para alguna antología. Las musas están un poco más agotadas, pero quiero seguir escribiendo. No quiero caer a lo de antes. Si no paras tienes la sensación de que te repites. Me gusta mucho retarme, me da miedo repetirme, estancarme… Para mi fue un reto cambiar de editorial para no dejarme caer en la autocomplacencia. Tengo que hacer algo lo suficientemente bueno para entrar a la editorial. Necesito sentir que voy avanzando aunque sea un pequeño escalón. 

La cultura en lo rural

P: Este verano participaste en el trashumante fest, un ejemplo de que la cultura sigue viva en la España Vaciada. De hecho de un tiempo a esta parte la cultura como motor en los espacios rurales ha llegado a considerarse fundamental. ¿Cómo te propusieron participar en este evento?

R: Cuando empecé a publicar estaba en este mundo de las redes sociales, que son muy importantes para nosotros, los escritores que escribimos en editoriales independientes y hace años conocí a Andrés Ortiz Tafur, uno de los escritores más emergentes en el panorama literario. Congeniamos como escritores pero cuando además vi que estaba en la Sierra de Segura me emocioné porque mi madre es precisamente de Beas de Segura. Como él lidera este proyecto y sabía que iba a presentar mi nuevo libro me lo propuso y no dudé en aceptar. Era una excusa genial para conocernos y para llevar la poesía a ese lugar, Las Gorgollitas.

P: ¿Cómo viviste participar desde dentro en un proyecto tan diferenciado ?

R:La verdad muy ilusionada porque primero de todo la siento como mi sierra también y porque la dinámica de los festivales me gusta bastante. Conoces a muchos lectores pero también a compañeros. Además son festivales que salen del centralismo de Madrid o Barcelona y este ya da el siguiente paso, siendo en un enclave precioso. Tuve una aceptación increíble, fue mucho público y aguantó muy bien porque hubo un cuenta cuentos de una hora y luego poesía, pero las personas estaban entregadas desde el primer momento.  

P: ¿Te sientes en consonancia a los valores que transmiten este tipo de actividades? 

R: Sin ninguna duda. En España siempre ha habido mucho centralismo como he comentado antes. Yo soy de Gijón y me muevo mucho por el panorama literario de aquí y se nota, pero creo que gracias a las redes sociales esto se está democratizando. Siempre se ha sufrido en las lindes de estas dos grandes capitales ese ostracismo y sí, de hecho se notaban esas ganas, esa afluencia, esa entrega porque desgraciadamente son pocos los eventos que pueden ver debido a esas distancias largas. Al no tener tanta oferta hay una querencia enorme a la cultura que se ofrece. A veces en otros lugares hay tantas ofertas de eventos que se solapan y muchas veces hasta te desbordan.

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