Joan Sánchez compone en «Arqueología del tú y yo» un epitafio curado de un primer amor

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Ejemplares de "Arqueología del tú y yo" en Abonavida | Fuente: Gema Mañogil
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Analiza el amor y el desamor desde el primer enamoramiento, una historia real

A pocos pasos de la Puerta del Sol, el café-bar Abonavida acogió el pasado sábado la presentación de Arqueología del tú y yo, el primer poemario de Joan Sánchez que ya celebra su segunda edición. Noventa minutos duró la magia desprendida en forma de poesía, la música y, contra todo pronóstico, el amor.

Era un mediodía frío que golpeaba el rostro de los peatones que emergían a la superficie de la Plaza del Callao desde el metro madrileño. En pocos minutos, caminando entre aquellos que eligieron la mañana para circular por el centro, se distingue Abonavida en el característico ambiente de las calles de Madrid. En su interior, luminoso y con una decoración cuidada y llena de vegetación, Joan Sánchez (Alicante, 2002) aguarda la llegada de los invitados, a los que recibe cercano y alegre. Incluso a los que conoce por primera vez.

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Unas escaleras nos conducen a un famoso sótano, idóneo para la ocasión: “La magia de una cueva mítica, ahora rehabilitada, por la que pasaron artistas como Camarón de la Isla o Paco de Lucía cuando el mundo flamenco se reunía en los bajos del antiguo Sherry”, reza un pie de foto de la galería de Abonavida. Así, en la intimidad de una luz tenue y el recuerdo de cada artista que pisa el escenario impreso en las paredes de ladrillo visto, comienza la presentación de Arqueología del tú y yo. Disponible desde el 16 de octubre de 2022 en librerías y las principales plataformas de difusión, incluyendo la editorial Delecé Ediciones.

¿Qué queda después del desastre?

Joan Sánchez se aproxima a responder a esta pregunta mediante un viaje catártico a través del ciclo vital del primer amor que le conduce a reflexionar, con total sinceridad, sobre el doloroso desamor.

Es un poemario diferente a lo que el lector romántico está acostumbrado, porque no duda en confesar el sufrimiento: «La presentación la preparo ahora que ya está todo sanado, pero el libro nace de forma natural, […] por eso el libro es muy doloroso y la presentación no lo es tanto”, admite Joan Sánchez, ya con la madurez que caracteriza al crecimiento de un hombre que homenajea un amor adolescente.

Rocío Castillo ilustra la portada del poemario, que presenta La creación de Adán de Miguel Ángel versionada en tonalidades lilas sobre el fondo negro. Representa en sí misma la transformación del dolor del poeta en un libro que busca consolar y guiar a quien lo porta: «Cada vez que lo veo [el cuadro] pienso qué hubiese pasado si realmente la divinidad del amor y lo terrenal de lo humano, que también tiene su parte bonita, se hubiesen llegado a tocar y esta historia no hubiera acabado en un libro, sino que ahora mismo estuviese acompañado de la misma persona, qué hubiese llegado a pasar… Todo aquello que queda después del desastre», recuerda Joan Sánchez.

Seis etapas para una pérdida evitable

Arqueología del tú y yo está dividido en seis partes que abordan distintas etapas en la vida de este amor en orden cronológico, fieles a una historia auténtica. La primera es Mariposas, la parte inevitable del viaje, la génesis, el cosquilleo del despegue, la erótica emoción que deja en la boca el sabor de la aventura: «Lo bonito de enamorarse y del amor en general es que dos personas llevan su camino y deciden voluntariamente acompañarse». Atlas de tu mundo y el mío «es el asentamiento de las mariposas, que ya han volado suficiente y se refugian en la comodidad de su flor favorita».

Prehistoria de un presente a tu lado (la duda) da un paso más y explora cuando se sabe que lo que se vive se va a acabar, es un recuerdo que va a morir. Pompeya es el primer vínculo directo con la arqueología y referencia al pasado, cuando acaba la relación; a veces llega un adiós eterno cuando no se quiere aceptar: ”En las cenizas del Vesubio enterramos la duda y nos reventamos al destino las cadenas, y del fuego hicimos dos caminos separados que soñamos juntos y echamos a ganar”. Ha llegado la canción desesperada.

Yacimientos de tu recuerdo narra la dura etapa de honrar la felicidad experimentada; reconciliación con los recuerdos, la sanación de las heridas, el perdón a ambas partes y el respeto a los tiempos de aceptación de la otra persona. «Me he dado cuenta de que necesitaba un vals para olvidarte y te he acabado dedicando un libro entero», referencia a la canción Necesitaba un vals para olvidarte de Andrés Suárez. La última parte está dedicada a los Efectos secundarios que condicionan nuestra manera de amar, como la salud mental o las emociones: «El caminar del destino y el obsesivo capricho humano de vivir —que no sobrevivir— tienen sus efectos secundarios».

Todas las fases en conjunto persiguen un objetivo didáctico y de apoyo, y la obra por sí sola conforma un regalo. «La poesía ha estado siempre presente en mi vida y ahora, por fin, me he atrevido a compartirla», admite su autor.

Emociones a flor de piel

Al exponer un libro tan íntimo, Joan Sánchez se muestra transparente y admite emocionarse con las reacciones del público. Nervioso cuenta que, en la presentación que hizo en Muro de Alcoy la semana anterior, una pareja le contó que su poema Para (siempre) les recordó a la manera en la que comenzaron su relación. «Eso es lo bonito, he logrado transmitirles mi historia: he conseguido que ya no sea solo mía, sino que sea de mucha más gente», afirma. 

«Al margen de si yo soy mejor o peor, la poesía tiene ese componente, esa magia, de que cuando se comparte siempre de alguna forma llega a la gente», garantiza el poeta. Y entre Joan Sánchez y la poesía existe mucho más que una conexión silábica: «Escribo porque muchas veces me cuesta entender la vida, entender lo que siento, lo que vivo… Digamos que si la niebla que se forma en la mente toma forma de un poema, entonces es mucho más fácil de abarcar».

La música también resulta imprescindible para crear una conexión más allá de lo silábico y viene a ser crucial en esta presentación, ya que fue un fuerte vínculo del amor protagonista de la historia del poemario. Hubo tres intervenciones musicales a lo largo del recital, Lorena Monge, Daniel Rueda y Lucía Mora. Algunas inspiradas de los poemas presentes en Arqueología del tú y yo, como la canción de Lucía Mora, basada en un resumen del poemario y en la que puede escucharse en los últimos versos: «Todos sabrán cómo se siente un primer amor, solo hay que leerse Arqueología del tú y yo«.

Joan Sánchez y Lucía Mora tras su actuación | Fuente: Nayade García Mena

Recuerda a sus referentes, como Andrés Suarez, Joaquín Sabina, Leiva o Pablo López: “Me hacen sentir y yo no los conozco, quiero que la gente viva esto también conmigo; es muy bonito poder presentar el libro a gente que me ha acompañado en el camino, pero también presentárselo a gente que no me conoce o que no me conoce tanto”.

También cuenta con referentes artistas muy cercanos, amigos y miembros de la familia. Como su tío, que le enseñó desde muy pequeño a amar y sentir la poesía; o su bisabuelo, cuyos versos de amor se encuentran integrados en la antología, sin editar errores ortográficos, como homenaje. Esta decisión casa con la intención simbólica del poemario de omitir mayúsculas o signos de puntuación para romper con la perfección poética tradicional y, en este caso concreto, mantener viva la esencia de su bisabuelo sin modificarla.

Al mismo tiempo, comparte abiertamente su admiración por su entorno cercano: «Tener a gente cerca que escribe o que canta es maravilloso porque nos inspiramos mutuamente. O sea, es un bombazo de confianza que alguien te diga que ha escrito una canción a partir de un poema tuyo. Al final se crea una especie de sinergia, de intercambio. Por eso también cada parte del poemario tiene un prólogo de alguien que en algún momento me ha inspirado. Me siento muy afortunado«.

Daniel Rueda Vaquero durante su actuación en el recital | Fuente: Gema Mañogil

Por supuesto, es un poeta que se fija en sombras de gigantes, como Pablo Neruda, Mario Benedetti o Gustavo Adolfo Bécquer. «Con cada poeta que fui leyendo fui formando mi propia poesía«, reflexiona.

Así, una anécdota conduce a la siguiente reflexión del poeta protagonista: «Cuando uno se mete en el mundo del arte, sea del tipo que sea, empieza a ver la vida con unos ojos completamente distintos. Empieza a ver belleza en cosas donde antes no, empieza a observar la magnitud de las cosas y entonces se da cuenta de lo grande que es todo y de lo pequeño que es uno y, con ello, lo pequeño que es también el dolor. Eso por un tiempecito ayuda a sobrellevarlo».

Entre reflexiones y anécdotas, el público siente cada vez más suyos los poemas de Joan Sánchez. Lorena Monge afirma que «el libro es muy personal, pero todos nos sentimos protagonistas de él». Al finalizar la presentación, Nayade García no lo duda, «Joan tiene muchísimo sentimiento en todo lo que escribe y creo que lo va a trasladar completamente a todos los que lean su poemario».

Joan Sánchez y Lorena Monge tras su actuación conjunta | Fuente: Nayade García Mena

Para terminar el encuentro, Joan Sánchez firma los ejemplares de los asistentes y el sótano comienza a quedarse vacío, hasta que podemos dar comienzo a la entrevista en el mismo escenario donde él había ofrecido, hacía escasos minutos, la presentación de su poemario, Arqueología del tú y yo.

Backstage

Muestra abiertamente el mismo buen humor que ha compartido en la presentación e incluso bromea en alguna cuestión. En otras, más dolorosas, noto que se le humedecen los ojos de la emoción. Sin embargo, no evita responder y lo hace con mucho gusto, con buen criterio y con una madurez que deja ver lo lejos que quedan aquellas mariposas del principio.

Pregunta: El poemario encierra una historia real, ¿en algún momento llegaste a dudar si publicarlo?

Respuesta: Sí, pero por dos cosas. La primera es que me iba a leer mi familia. La otra, que sabía que la protagonista de la historia lo iba a leer. De hecho, hay un poema que habla de eso: “No sé si quiero escribir este libro porque no sé si quiero que lo leas, no sé si te va a doler”. Por suerte, puedo decir que lo ha leído y ha sido más beneficioso que contraproducente, así que estoy muy contento de haberlo hecho al final. Entonces, no tiene por qué haber nada malo. La gente que me conoce y me quiere sabe que lo pasé mal, hay poemas que son un poco más desgarradores, pero saben que está ya todo pasado.

P: ¿Dirías que el libro es más un grito o un susurro?

R: Podríamos decir que es un susurro a gritos, porque es un libro con el que se pretende transmitir un poquito de paz a quien lo lea: «Si lees esto y te identificas con ello, no estás solo, yo también lo sentí». El proceso es difícil, el camino es complicado; pero, al final, de todo se sale. Pero es también [un libro] muy calmado, por eso es un susurro a gritos. Hay poemas que cada uno leerá como quiera, pero para mí fueron muy desgarradores. Hay poemas, incluso, que no son ni susurros, son silenciosos, porque hablan de cosas que yo nunca dije y necesitaba escribir para exorcizarme. 

P: En la última visita de Joaquín Sabina a El Hormiguero, afirmó que no se escriben canciones de amor, sino de desamor. ¿Qué opinas acerca de esto?

R: Es una declaración un poco arriesgada, pero creo que todo nace del amor. Aquí me duele, pero le tengo que llevar la contraria al maestro. Puede ser un amor más trágico, pero al final el oficio del poeta […] trata de sacar belleza incluso del dolor y es algo increíblemente complicado. Un poema que te desgarra es bello, es desgarradoramente bello. Entonces, creo que no existen canciones de desamor porque hay un amor detrás de ese desamor, que es lo que te lleva a escribir esa canción.

Si tengo un desengaño amoroso con alguien por quien no siento nada, no le escribo nada; en cambio, si he querido a esa persona, escribiré diez mil poemas o acabaré escribiendo un libro. Incluso cuando alguien está pasando por una mala racha y escribe poemas muy desalentados, hay una especie de amor hacia la vida porque en ese poema se busca un poco la salvación, el refugio. Todo lo bonito de esta vida nace del amor y de ahí no me va a sacar nadie, ni Sabina. 

P: ¿Qué consejo le darías a un corazón roto?

R: Le diría que no se olvide de que tiene esa herida. Hay que ser conscientes de que hay algo que duele dentro para poder sanarlo. Si cuando pasé por esta etapa tan dura me hubiese ido de fiesta, emborrachándome para olvidar todo, no me hubiese curado y no hubiese podido escribir este libro. No hubiese podido presentarlo aquí con la calma y la tranquilidad de saber que he hecho las paces con esa etapa y que puedo hablar bien de ella [la etapa].

Lo más importante cuando uno está pasando por una mala racha, y ya no hablamos solo de relación, o sea un corazón te lo puede romper un familiar, un amigo, una amiga… Lo más importante es escucharse, darse un tiempo, entender que el camino nunca es lineal. Siempre se pueden dar tres pasos para adelante y dos para atrás o incluso dos para adelante y tres para atrás. Es necesario y es sano escucharse y apoyarse en la gente que se tiene alrededor. Lo más bonito es compartir el camino. Al final cada uno tiene su camino y vive su vida, pero hay gente que voluntariamente decide acompañarnos, entonces hay que aprovechar eso. Es maravilloso.

P: ¿Qué le dirías a un corazón enamorado?

R: Me he vuelto un poco más escéptico con el tema del amor, pero le diría que disfrute. Es muy fácil decirlo pero, por mucho que pienses en el final, el final va a llegar cuando tenga que llegar. Entonces le diría que se permita sentir, que no haga caso a las voces que dicen: “No, es que estás yendo demasiado rápido” o “no, es que estás yendo muy poco a poco”.

Que disfrute de su ritmo, que disfrute del viaje. Enamorarse es algo precioso y es algo necesario también. Que si le gusta escribir, escriba, y que sobre todo también se escuche para no confundir cosas que son amor con cosas que no lo son. Esto es muy importante y ahí es donde entra mi escepticismo. Pero que lo disfrute, si te pones a pensarlo es algo muy heavy: encuentras a otra persona completamente ajena a tu vida con la que da la casualidad de que conectas. Esto no se puede desaprovechar y es algo precioso.

P: ¿Crees que un amor puede sobrevivir toda la vida?

R: Sí, creo que un amor puede sobrevivir toda la vida, pero también creo que la regla general es que no. Entonces, cuando uno acepta eso, se quita un montonazo de presión porque, obviamente, no se puede empezar una relación diciendo: “Empezamos, pero sé que vamos a dejarlo”. Pero sí hay que ser conscientes de que la vida tiene esas cosas y que a veces se acaban y uno se quita un peso enorme de encima cuando acepta que tiene que disfrutar del viaje y que uno no puede estar «subido en un tren eternamente». Igual sí, pero que se puede acabar

P: ¿Y qué crees que hace falta para «no bajarte del tren»?

R: Sobre todo, una cosa que a mí me costó muchísimo aceptar: la rutina. Si uno encuentra amor y novedad en el día a día, hablo desde mi experiencia, creo que encuentra comodidad en la rutina, pero no una comodidad costumbrista, sino una comodidad romántica, una comodidad en ese amor. Creo que esa es la receta.

Esas cosas que dicen ahora los nuevos gurús del amor de cada semana hacer algo especial… O sea, en el momento en el que estás calendarizando mi amor, lo estás destrozando. Pienso que la receta para un buen amor es la rutina, y que en esa rutina ambas personas estén cómodas y sientan que de verdad están haciendo lo que toca. Después, se puede acabar porque puede pasar cualquier cosa, porque al final es lo que lo que explico en el capítulo Efectos Secundarios: la vida no solo es amor, tiene muchísima cosas más. Creo que esa podría ser un poquito la receta, desde un cocinero amateur.

Próximos pasos

El joven poeta confiesa satisfecho que quiere tomarse el futuro con calma para asegurarse de disfrutar el camino y poder compaginar con su Grado en Periodismo en la Universidad de Barcelona y las presentaciones que tiene en mente para varias ciudades españolas: «He venido a presentar aquí en Madrid, donde empezó la historia; lo hice en Barcelona, que es el sitio que me acogió y que vivió gran parte de esta historia, y lo he hecho en mi pueblo [Muro de Alcoy], que es el sitio que me ha visto crecer. Han sido los tres puntos clave: a partir de ahí, todo lo que haga va a ser para disfrutarlo». Lo tiene clarísimo.

Joan Sánchez ha venido a Madrid desde Barcelona —donde reside—, esta vez en un ajetreado viaje en autobús. Le espera una vuelta igual de cansada, puede que más. Pero se despide más alegre que como lo conocí por la mañana, derramando talento. Se despide rebosando agradecimiento y abrazando la devoción por el arte. Aquí termina nuestro encuentro, pasadas las tres de la tarde. Ya lo sabíamos todos, noventa minutos no puede durar el amor.

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