Todo a la vez en todas partes, el amor a través del multiverso
Todo a la vez en todas partes llega a la 95 edición de los Óscar partiendo como la gran favorita de la noche. Daniel Kwan y Daniel Scheinert firman una épica aventura interdimensional y nihilista, que entre todo su juego abrumador, absurdo, fantástico e imaginativo, logra plasmar una asombrosa historia sobre la familia y el amor.
Daniels se apoderan del 2022
Es increíble cómo hace casi un año de que Todo a la vez en todas partes llegase a los cines. La película, sorprendentemente, ha aguantado el boom y el foco de atención durante prácticamente un año y no es para menos. El dúo de directores Daniel Kwan y Daniel Scheinert, conocido como Daniels, se aventuraron con una epopeya multiversal y nihilista que, más allá de todos sus alocados artificios, no deja de ser un film sobre una familia resquebrajada.

Es cierto que Todo a la vez en todas partes no es precisamente una película original, al fin y al cabo toma elementos de obras como Matrix, Inception, Rick & Morty… y los reimagina. Pero el concepto del multiverso y la acción es una cosa y el alma que tiene la cinta es otra cosa. Y al final es la segunda capa la que le da mayor valor, la que hace que se sienta más humana y que conectemos con su historia, con sus personajes y con sus dilemas. Todo a la vez en todas partes es una oda a la familia, a las decisiones del pasado y a la identidad propia. Es una obra que trata lo más importante que tenemos en esta vida, el amor. El amor a las personas que queremos y cómo, da igual cuánto poder o conocimiento del universo tengamos, siempre será el motivo de nuestra existencia.
Sin embargo, es cierto que Todo a la vez en todas partes no es para todo el mundo. Es absurda, increíblemente imaginativa, en momentos carente de sentido, alocada, abrumadora, cargante…pero es ahí donde encuentra una de sus fortalezas. Daniels no le tienen miedo a nada a la hora de contar su historia, aunque haya peleas de gente con dildos en el ano, rocas que hablan o personas con salchichas en vez de dedos. Todo a la vez en todas partes es el anti-Oscar bait, y es algo que celebro con los brazos en alto. Aquí estamos muy lejos de los biopics y de los dramas sociales. Estamos ante una obra sobre el amor en la que sus autores se dejan llevar por su imaginación, y se lleva a su público con ellos. Aunque claro, ante estas magnitudes y derroches de locura, no todo su público acaba dejándose llevar.

¿Quién nos diría que ver a dos rocas hablar podría emocionarnos? Cualquier idea funciona a la perfección en Todo a la vez en todas partes. Incluso diría que este caos que quiere representar el film sirve incluso para hablar de nuestro contexto sociocultural actual. En la era de las redes sociales, de los diez mil estímulos por segundo, de la inmediatez, del sinsentido, del caos de mundo en el que vivimos…es el amor el que logra darle sentido a todo. Tal y cómo lo hace Todo a la vez en todas partes. Larga vida a este cine
La gran favorita a los Óscar
Todo a la vez en todas partes está nominada a 11 categorías en los premios Óscar incluyendo mejor película, dirección para Daniels y actriz protagonista para Michelle Yeoh. Tras arrasar en los premios de los gremios de productores, directores, guionistas y actores, Todo a la vez en todas partes es la gran favorita de la noche y, salvo sorpresa, se llevará el premio a mejor película en la madrugada del lunes.

Y es que eso no es todo dado que según las apuestas, la película también se llevaría el Óscar a mejor dirección (Daniels), guion original (Daniels), actriz (Michelle Yeoh), actor de reparto (Ke Huy Quan), actriz de reparto (Jamie Lee Curtis) y montaje (Paul Rogers). De cumplirse todas éstas, la película acabaría la noche con nada más y nada menos que siete premios Óscar. Sin embargo, como dice la frase «En la puerta del horno se quema el pan» y hasta que no llegue la gala, no se sabe que puede pasar. No sería la primera ‘gran favorita’ que acaba brillando por su ausencia.


