La poeta transmite en su último poemario Humanosis su profundo amor y respeto a la palabra
Lectora voraz y admiradora de los grandes poetas, Sandra Bruno concibe la poesía como la vida misma. Humanosis (ed. Olé Libros, 2022) es el poemario que presenta el próximo viernes 16 en Úbeda, en la librería “Libros prohibidos”. Gracias a un componente reflexivo, en él resuelve cuestiones relacionadas con el ser humano actual y cómo este se comporta con su propia naturaleza. En su entrevista con El Generacional, Sandra define su naturaleza filosófica y poética y explora la magia que rodea al escritor.
Su pasión por la literatura nació con ella, ya de niña escribía prosa para comenzar a fascinarse por el género poético durante la adolescencia. Más allá de sus estudios en Ciencias Empresariales en el Instituto Superior de Gestión de Paris y en la Universidad de Granada; durante toda su vida ha recurrido a la poesía para expresarse y abarcar la complejidad del mundo que le rodea. En 2001, su poema Mi tierra sureña fue galardonada con el Premio Andalucía de poesía FECACE y numerosos poemas suyos componen antologías como Erotismo poético VI, XI Concurso de poesía Versos en el aire, I Concurso de Microrrelatos Madre no hay más que una, y Ellas (Diversidad literaria, 2020-2021). Por último, Sandra Bruno también ha publicado el poemario La piel incierta (ed. Círculo Rojo, 2021).
Pregunta: Humanosis es un poemario que trata temas como la desnaturalización del ser humano desde un punto de vista altamente reflexivo, ¿Qué factor o hecho provoca en ti la necesidad de escribir sobre una realidad cada vez más presente en la sociedad?
Respuesta: La poesía está muy ligada a la filosofía y yo desde siempre he tenido una visión filosófica excepcional. Ya con dieciséis años un profesor del instituto me decía: tú no explicas a los filósofos, tú directamente inventas teorías con una lógica inherente a la poesía. Humanosis surge de una inspiración filosófica y poética que tuve en plena pandemia. Cuando me detuve a observar lo que estaba ocurriendo denoté un cambio en la evolución humana que me llevó a cuestionarme: ¿Estamos evolucionando o involucionando? ¿Qué huellas va a dejar todo esto en la naturaleza humana? ¿A dónde nos dirigimos?
Por otro lado, Humanosis como título significa “proceso patológico de la humanidad”. A mí me ha gustado siempre mucho la medicina y, ciertamente, hay una relación entre poesía y ciencia más allá del juego con las palabras del cuerpo humano, la poesía es vida. El poemario refleja esta relación entre la medicina, la filosofía y la poesía, tres cosas que creo que están muy unidas en un conjunto.
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P: Algunos de tus poemas escogen fenómenos de lo más cotidiano para trasladarlos a la esfera de lo literario, ¿esta perspectiva poética es constante en tu día a día o es exclusiva al momento de la escritura?
R: Esta visión está en mi constantemente, es mi forma natural de expresión. Hay veces en las que no puedo arrancar de otra manera que no sea poesía, incluso en prosa me expreso mediante frases poéticas porque me gusta darle a cada palabra su significado. De hecho, en Humanosis explico como la poesía es mi forma de entender el mundo y de sentirme viva en él. Desde los trece años que pasé de escribir prosa a la poesía no puedo concebir la vida sin la segunda.
Antes de adentrarme en un círculo de escritores era la gran oveja negra en mi entorno que lo vivía todo con una intensidad que la gente no entendía. Ahora puedo compartir con mis compañeros y amigos poetas nuestra forma particular de sentir y dar colores al amor, el desamor, la espera… con la intensidad propia de los poetas se vive el doble o el triple, todo se amplifica. Yo siento la poesía como un abrazo, el abrazo más bonito que existe porque sale de dentro.
P: ¿En qué medida nos hace falta la poesía en el siglo XXI?
R: Es un arma magnífica, la UCI de los tiempos modernos. La poesía es el lugar donde nos recuperamos. La poesía social me interesa muchísimo porque a través de ella se pueden decir infinidad de cosas.
P: ¿Es cierto que la creación poética actual pierde interés por la forma en un acto de revalorización del mensaje cómo ha ocurrido en otros géneros literarios?
R: No, los buenos poetas son capaces de juntar ambas cosas. La buena poesía es tener el mensaje y la manera de escribirlo; sólo lo primero puede ser narrativa o ensayo, pero no poesía. También hay poesía que tiene una forma preciosa y perfecta sin mayor mensaje que el amor o el desamor, que en el fondo han de ser temas profundos. Esa “poesía” romántica tan repetida hoy en día de dos o tres frases ocurrentes para mí no es poesía. Considero el amor como un tema sumamente congénito al ser humano al que hay que guardarle muchísimo respeto. Hacer poesía es un acto muy profundo, un trance mental, inconciencia que nace de un desarrollo espiritual que va más allá. Es inspirarse en lo concreto para elevarse. Opino que la poesía no puede ser ocurrencia.
P: Entonces, ¿Concibes la poesía como acto de pensamiento o como espacio para el sentimiento?
R: Las dos cosas. En mi creación poética no pretendo dejarme llevar por lo sentimental, pero al final la poesía es amor, amor a la palabra y al ser humano. En las presentaciones la gente siempre hace interpretaciones con un punto amoroso de mis poemas y me encanta, son todas tan diferentes; cuando las escucho me convierto en lectora en lugar de autora.
P: ¿Cuáles son las influencias literarias sobre las que se asientan tus poemas?
R: Empezando por los orígenes, me fascina Baudelaire; en mi recorrido poético Las flores del mal fue una lectura trascendental, cuando descubría a Baudelaire descubrí la poesía, me hizo entender muchas cosas importantes para cualquier escritor. En especial, con el concepto de Spleen, que habla de la angustia vital, entendí que el poeta vive en trance, en una ruptura personal constante. También francés, Rimbaud me parece un genio fascinante que juega mucho con la provocación. En cuanto a poesía más moderna, Antonio Díaz Mola, que escribió la sinopsis que aparece en la contraportada de Humanosis, es un poeta consagrado totalmente merecedor de su reconocimiento. Además, hay muchos poetas contemporáneos destacables como Antonio Lucas y Lorenzo Oliván. Así como la impecable poesía de Peri Rossi y de Ana Rosseti, por quienes guardo tanto respeto a hablar de amor, no todo el mundo puede hacerlo de una forma tan bella como ellas.

P: En consideración de los lectores jóvenes que puedan tener ambiciones literarias, ¿Dirías que es un proceso fácil la promoción en la industria cultural hoy en día?
R: No es fácil, el mundo editorial requiere mucha valentía frente a la incertidumbre. Yo lo he tenido claro desde pequeña y he sabido que si quería ser honesta conmigo misma tengo que enseñar mi ser poético. En el colegio mis amigas me veían pasar las clases y los recreos escribiendo y me decían: “yo sé que algún día publicarás”. Sin embargo, no es sencillo enfrentarse al que dirán, a las interpretaciones y las críticas. Publicar La piel incierta, mi primer libro, fue complicado porque da vértigo dejar de escribir para uno mismo. Además, yo no tenía contactos en el mundo literato, mi recorrido profesional había pertenecido a las empresariales.
Al poco tiempo, decidí enviar a editoriales Humanosis, que en el momento concursaba en certámenes literarios. La sorpresa llegó a las dos semanas cuando me contestó una editorial con gente muy buena, no me imaginaba que iba a ser acogido tan rápido. Realmente, hasta que alguien no te dice “vales” o “no vales” tampoco lo sabes, a no ser que seas un prepotente, a mí me hizo falta que alguien me lo confirmara. La publicación significa que una editorial cree en tí, cuando apostaron por mí pese a que no me conocía nadie fue fantástico.
P: ¿Aspiras a escribir prosa u otros géneros literarios?
R: Lo que más me han comentado durante las presentaciones de Humanosis es que da lugar a ensayo. Como he comentado, hay un filón filosófico innato en mí, por lo que escribir sobre ello sería ponerme, escoger un tiempo para ello. La poesía sale de las entrañas y es algo momentáneo. Al contrario, la narrativa requiere más conciencia y dedicación temporal. Quizás, no sea aspirar sino tomar la decisión de dedicar el tiempo que el proceso creativo de la narrativa exige. Artículos he hecho muchos en mi vida. Empecé colaborando con otros periódicos en los que trataba temas sociales relacionados con las empresariales y los recursos humanos. No obstante, al final la gente me decía que les gustaban mis artículos por como estaban escritos.
P: Y, respecto a proyectos futuros…
R: Estoy en proceso constante de creación poética, de hecho, tengo más inéditos que cualquier otra cosa. Por ejemplo, dentro de poco participaré en el concurso L de Lírica, donde recitaré en vivo algunos de estos inéditos. Lo que pasa es que soy más reflexiva que impulsiva y ahora tengo un poemario escrito que se encuentra en fase de corrección. La autocorrección es la autoexigencia y tengo una personalidad muy exigente. Estoy ahora con varios proyectos como la presentación de Humanosis en Úbeda, así que espero poder sacar concentración y tiempo para publicar el tercer poemario que ya tiene su estructura y forma completas.


