La autora de Feria y una de las mejores ilustradoras actuales se unen para vivir en una eterna fiesta
¿Y si fuera feria cada día? ya está disponible en todas las librerías. Ana Iris Simón, la periodista y escritora de Feria, se une a Coco Dávez, una de las grandes ilustradoras actuales. Juntas han escrito e ilustrado un cuento adaptado para todos los públicos y que no está exento de metáforas. Este nos llevará a anhelar la rutina, al igual que a sus personajes, porque no, no todos los días pueden ser feria.
«En la Sancha nunca pasaba nada. El tiempo transcurría despacio y los chiquillos debían inventarse juegos para no aburrirse. Salvo en la semana de la feria. Aquel año, Carolina llegó temprano, se subió al tren de la bruja y esta le concedió un deseo. La niña lo tuvo claro: pidió que todos los días fueran feria. Porque ¿quién no querría vivir en una eterna fiesta«.
Pregunta: ¿Qué acogida está teniendo el cuento?
Respuesta Ana Iris: Me sorprendió que mucha gente lo tenía el mismo día que salió. Ya he visto fotos de niños con él, pero me da mucho palo compartirlo por Instagram. Las reseñas que recibimos de los niños están siendo muy buenas, aunque me siguen poniendo nerviosa porque es un público al que yo nunca había escrito nada. Así que yo estoy muy feliz.
Respuesta Coco Dávez: Estamos muy sorprendidas porque lo difícil es hacer un cuento para todos los públicos. Que de pronto nos escriban los padres diciéndonos que a ellos les encanta es un triunfo doble. Además, los niños son muy críticos; no te van a maquillar si algo no les ha gustado. También es de gran aprendizaje hacer un cuento.
R Ana Iris: La doble dificultad del cuento es que les guste a los padres y a los niños. Yo ahora que tengo dos bebés y tengo que leer el mismo cuento quince veces por semana agradezco que me gusten los cuentos. Esto también se ve mucho en las películas de Pixar, que las hace para padres e hijos; por eso tiene tanto éxito.
R Coco Dávez: Hay algo muy difícil de hacer: cuando te lees un libro de niño, de adolescente y de mayor cambia la perspectiva. El Principito creo que es el gran ejemplo. Cuando eres niño ves a un zorro, pero cuando eres mayor ves toda la metáfora que hay detrás. Este cuento reúne mucho de eso. De alguna manera, hay una crítica muy fuerte a un sistema que de niño no lo ves, pero que los padres se dan cuenta.
P: ¿Cómo veis vosotras la crítica del cuento?
R Ana Iris: La feria del cuento en verdad es la vida de los adultos. La feria es la metáfora de la globalización, de la sociedad de consumo; el centro de nuestra vida es producir y consumir y acabamos todos agotados, aburridos y buscamos un refugio en la rutina. Estamos necesitados de la normalidad y de la rutina.
R Coco Dávez: De tener también todo a tu alcance. Es como ver una serie, que la puedes ver entera; comer cualquier comida del mundo.
R Ana Iris: ¿Sabéis lo que me hizo a mí reflexionar sobre la espera? Mis embarazos. Cuando te quedas embarazada tienes que esperar nueve meses hasta que te llega el producto; ya no estamos acostumbrados a esperar tanto. Fue un proceso que me ayudó a reconciliarme y que viví con mucha impaciencia, porque cualquier cosa que queramos ahora la tenemos al momento.
R Coco Dávez: ¡Qué fuerte esto! Es muy interesante.
R Ana Iris: Pues yo viví la maternidad como un proceso de espera, algo que ya no ocurre. Lo mismo pasa con las relaciones humanas, porque si quieres hablar con esa persona lo tenemos muy fácil con los móviles. En el embarazo tienes que esperar obligatoriamente y no puedas adelantarlo pagando.
R Coco Dávez: ¿Qué reseñas tiene el embarazo?
R Ana Iris: Pues malas; prefiero parir que estar embarazada.
P: ¿Cómo se os ocurrió transmitir la idea de la espera?
R Ana Iris: Esta es una idea que ya estaba en Feria. Mis abuelos eran feriantes y ya escribí un libro sobre mi infancia. En un momento, me di cuenta de que la profesión de mis abuelos deja de tener sentido. A medida que empiezan a abrir los Burger King, los parques de bolas, podemos pedir comida a domicilio, la feria, en cierto modo, deja de tener sentido, porque la vida ya se convierte en algo parecido a ese ritual. Me pareció una idea bonita para explicar a los niños. Tenía otra idea de otro cuento que podríamos hacer, pero me gustó esta idea porque, a partir de esta, podemos explicarles a los niños por qué no puede ser su cumpleaños cada día, por qué no se puede comer pasteles cada día y que si vivimos en una constante fiestas estas no tienen sentido.
R Coco Dávez: No tendrían sentido y pierden también valor.
R Ana Iris: Pero también es muy complicado entender, incluso para los adultos, cómo hay que dejar espacio a las excepciones. Si es complicado para mí entender por qué no puedo estar feliz siempre, como para explicárselo a un niño.
P: Ana Iris, tú eres periodista; Coco, tú eres ilustradora. Son mundos diferentes, pero, a la vez, están relacionados. ¿Cómo os conocisteis?
R Coco Dávez: A mí esta historia me gusta mucho. Voy a contar todo. Yo paso por un escaparate y veo la portada de Feria. Claro, colores primarios y yo me fijo como mosquito hacia la luz. Me quedé con la idea; veo que es de la editorial Círculo de Tiza, que es la editorial de Eva Serrano, una amiga en común, y, a la semana siguiente, mi padre me recomendó el libro sin yo haberle dicho nada. Él y yo tenemos gustos literarios muy parecidos así que me quedé con la idea de leérmelo y justo unos días después un amigo me lo regala.
Leí el libro y me fascinó. Tengo un podcast que se llama «Participantes para un delirio» y me empeñé en que viniese Ana Iris. Hablé con Eva, que nos puso en contacto; escribo a Ana Iris y me dijo: «oye, es que ahora estoy embarazada y me es imposible». Yo le dije que esperaba lo que fuera. Al año siguiente, vuelvo a contactar con ella y me vuelve a decir que está otra vez embarazada. En el podcast no paraba de repetir que me encantaría escribir un cuento. Me llegó esta oportunidad porque Ana Iris quería escribir un cuento y, además, pide hacerlo conmigo.
R Ana Iris: No nos conocíamos personalmente, pero sí conocía su trabajo por nuestra amiga editora.
R Coco Dávez: Fíjate, la semana pasada estrenamos la quinta temporada en el podcast y fue con Ana Iris. Pensaba: «tenía que ser así». Al final entiendes que la espera ha tenido sentido.
P: ¿Cómo ha sido trabajar juntas?
R Coco Dávez: Para mí ha sido facilísimo. Mandaba las viñetas tal y como yo me imaginaba las escenas y siempre me decían que bien. Yo pensaba: «esto no está llegando a Ana Iris; no puede ser que ella no diga nada». Me inventé el personaje de Carolina y me dijo Ana Iris que está basada en su prima y que, además, se parecía. Yo no conocía la conozco. Para mí ha sido muy mágica.
R Ana Iris: Ella llevó el libro a su colegio y lo presentó. La foto que subieron de su cole y pensé: «se parece a la portada».
P: Ana Iris, ¿primero escribiste el libro y luego Coco lo ilustró?
R Ana Iris: Sí, porque algo que entendí con Feria es que un libro es una creación colectiva. Lo ha escrito el autor, pero el portadista, el ilustrador, la correctora, el traductor, el editor tienen un peso importante. En el caso del cuento era lo más; era una creación entre las dos.
A mí me parecía bien lo que hacía Coco, porque ¡qué se yo de ilustración! Además, todo me parecía precioso. Yo creo que hay que dejar a la gente hacer su trabajo y es así cómo salen bien las cosas.
R Coco Dávez: Creo que también es muy importante la honestidad. Lo veía como que tú [Ana Iris] plantabas la semilla, la editorial la regaba y el ilustrador mete algún nutriente, pero sin la semilla y sin el agua no sale nada.
Si me llega un cuento que no me dice nada, no hago las ilustraciones. A veces es necesario ser honesto con uno mismo y decir: «esto no lo puedo hacer yo, mejor que lo haga otro ilustrador». Yo lo he disfrutado mucho.
Siempre hay una primera vez para todo
P: Coco, es la primera vez que ilustras un cuento. ¿Cómo te has enfrentado a este trabajo?
R Coco Dávez: Ha sido muy complicado porque en mi estilo las caras no existen y parto de formas planas pero muy realistas. Entonces, de pronto, para mí era un reto volver hacer caras – porque al principio de mi carrera sí que las hacía -, pero tampoco me quiero alejar mucho de mi estilo. No sé si es el ego del artista, pero quería que hubiera coherencia y que ilustraciones vinieran de un universo colorista que ya existía.
En la primera reunión que tuvimos con Lola, yo les dije que era muy rápida en la ejecución. Cuando haces un libro nunca hay tiempo; las entregas apremian. Yo les dije: «no os preocupéis porque yo soy muy rápida». Pero yo soy muy rápida cuando ya sé cómo van a ser las formas, pero, de repente, aquí no daba con ellas. Solo sacar el estilo del cuento me costó un mes. Puede parecer mucho o poco, pero yo que estoy acostumbrada a hacerme un cuadro en un día esto me generó agobio. Teníamos dos meses para entregar un cuento y yo me comí uno en solo sacar el estilo. Haces que la gente se ponga muy nerviosa, pero cuando salió… ¡Qué orgullo! Para mí ha sido como volver a ser niña, porque hacía cómics y esto era como hacer viñetas.
P: Ana Iris, ya escribiste una novela, Feria. ¿Cómo ha sido escribir un cuento?
R Ana Iris: Lola, la editora, me ha ayudado mucho. Escribir un cuento sin tratar a los niños como si fueran tontos y a la vez hacer algo que puedan entender es complicado. Quería, incluso, meter chascarrillos que no entendían ni algunos adultos. Eso es lo que tiene de complejo: tratar de mirar a los niños como alguien que es capaz de entender realidades complejas, pero a la vez mirarlos con sus particularidades. A día de hoy se me hace complicado pensar que en la presentación voy a tener que leer para niños. Leer para adultos es como leer para mí misma, pero esto es completamente diferente.
P: ¿Leíste muchos cuentos antes? Bueno… con dos niños pequeños supongo que sí.
R Ana Iris: Lo que entra ahora en mi casa son cuentos. Estoy leyendo muchos cuentos y los estoy disfrutando mucho. Al principio te regalan muchos cuentos y ahora nos han dejado de regalar. Ahora quiero yo ampliar la biblioteca. A ellos les encanta la repetición; hay que leérselos cincuenta veces, porque así ya reconocen la historia y los personajes.
R Coco Dávez: Esto que has dicho me ha recordado a cuando yo era pequeña. Yo me sabía los diálogos de las películas; ahora ves una peli y no la vuelves a ver jamás. Ayer mi hermana me mandó un fragmento del libro de El libro de la selva y pensé en verme la película.
R Ana Iris: A los niños les gusta porque se lo saben de memoria y es muy bonito. Tanto que hablamos de la novedad y del consumo, ellos son lo contrario: les gusta leer lo mismo de siempre, comer también lo mismo y estar igual que siempre…
R Coco Dávez: Cuando vuelves a ver una película te fijas en otros detalles que se te han escapado la primera vez. Eso los niños lo hacen genial.
La verdadera historia de un cuento
P: Ahora con tantos cuentos en tu casa, Ana Iris, ¿te das cuento de las metáforas y lo que hay detrás de un mensaje tan inocente?
R Ana Iris: Sí y también es la magia de los cuentos. Como padres estás viendo que a través de las historias tu hijo está aprendiendo el mundo: lo que es la soledad, ciertos valores, palabras… Buena parte del lenguaje mi hijo lo ha adquirido a través de los cuentos, porque cuando aparece una palabra que no entiende se la tienes que explicar. También te das cuenta de la complejidad del lenguaje y de la idea. Es precioso educarle y enseñarle el mundo a través de la narración. Él lo replica y te cuenta sus historias.
P: Como ilustradora, ¿te fijas mucho en las imágenes y en las formas de los edificios o de cualquier cosa de la vida cotidiana?
R Coco Dávez: A mí es que me encanta la fotografía; voy siempre con una cámara o con el móvil. Intento hacer el ejercicio de ver con ojos cinematográficos del día a día; es decir, ver más allá del camino que hago todos los días. Además, esto te ayuda a ver las cosas tan preciosas que tenemos en nuestra vida. Hay mucha belleza, pero estamos todo el día mirando el móvil.
Quiero retratar las cosas cotidianas: alguien tocándose la mano en el metro, por ejemplo. Hay algo que me encanta fotografiar y es a gente leyendo en los bancos. Digamos que tengo la vista entrenada para ver las cosas que me emocionan. Es bonito ir buscando las pequeñas cosas de la vida.
En un curso que hago sobre creatividad le digo a mis alumnas: «tenéis una semana para hacer 36 momentos extraordinarios en lo ordinario» y salen cosas increíbles. Qué bonito cuando ves una margarita salir del asfalto.
Un cuento moderno
P: Antes has comentado que es complicado hablar a los niños como si no fueran tontos…
R Ana Iris: Caemos todo el tiempo en eso y no nos damos cuenta.
P: Usas la palabra CEO, algo que me ha llamado mucho la atención.
R Ana Iris: Eso es lo que me tuvo que corregir Lola.
P: ¿Cómo usas la palabra CEO que es una palabra de adultos en un cuento de niños?
R Ana Iris: Espero que sus padres les expliquen la palabra. Necesitamos contar con la su complicidad. La bruja moderna es el arquetipo de persona indeseable que se centra solamente en su trabajo.
R Coco Dávez: Creo que es una de las partes más divertidas que he ilustrado. Tiene que estar la imagen para hacer redundancia en el mensaje.
P: Habéis modernizado en la escritura y en la ilustración un cuento.
R Ana Iris: De hecho sale la tablet. El cuento es eterno y participar de los relatos sencillos es muy bonito.
R Coco Dávez: Yo, por ejemplo, no tengo hijos, pero compro muchos cuentos. Este mundo es apasionante, porque hay mucho nivel. Se tiende a pensar el cuento es un subgénero, pero tiene cierto nivel que no tiene la novela, por ejemplo.
Todos somos grandes cuentistas, porque todos nos contamos la vida por redes sociales. Las viñetas que subimos son siempre maravillosas y la vida parece perfecta. Un cuento también es esto: contar lo maravilloso que es, pero ¡vamos a ver qué hay más allá!
La relación entre el periodismo y la escritura
P: Ana Iris, eres periodista. ¿Cuándo empezaste a escribir?
R Ana Iris: Desde muy pequeña. Yo hacía diarios cuando estaba en el colegio. También con mi padre tenía muchos debates políticos desde niña. Le dejaba redacciones encima de la cama y de la mesa. Por ejemplo, habíamos hablado del hambre en el mundo o de la religión y yo le hacía esas redacciones.
P: ¿Qué libros sueles leer?
R Ana Iris: En los últimos tiempos he leído más ensayo que cualquier otra cosa. Ahora estoy volviendo a leer otros géneros. Precisamente por mi trabajo y porque sentía que era lo que más me servía para desempeñar mi oficio leía los ensayos. Pero me estoy dando cuenta de que las novelas también me están sirviendo mucho. Es superior el contar y saber hacer un relato que saber analizar el mundo.
La escuela de Coco
P: Coco, en tu caso, ¿cuándo empezaste a dibujar?
R Coco Dávez: Estuve toda mi infancia pintando, pero lo dejé por pura rebeldía con 13 años. Con 21 años volví a dibujar, pero no de cara al público, aunque fue con esa edad cuando me lo empecé a tomar más en serio. Colgué una primera ilustración; generé siete más y contactó conmigo el periódico El Mundo. Fue la suerte de mi vida y fue mi gran escuela.


