Reseña de La sombra de la rosa de Ángela Banzas
Antía, profesora de literatura, se traslada a un pequeño pueblo en Galicia para realizar una investigación sobre Guillermo de Foz, un poeta maldito, tras haber sido descubierta la carta que éste mandó a su hermano cuando esperaba a ser condenado a muerte. Antía no tardará en verse envuelta en una turbia investigación de unos asesinatos cometidos en el pueblo donde se encuentra a manos de un mismo hombre: el asesino de la rosa.
“No hay acto más poético que la muerte de una mujer hermosa. Ver como la negra dama aparece en sus ojos, la forma en que sus labios gimen al cielo, desesperados y se encuentran con mi boca. Quiero hacer mío el último hálito de su vida, morderla, absorberla y arrancarla. Sentir que soy su dios”
Las claves de la novela
La novela mantiene un ritmo más que adecuado hasta su final, algo precipitado, del que se hablará más adelante. Ángela Banzas tiene una habilidad innegable para llevarse al lector a su terreno. El inicio es abrupto, ideal para que el lector se quede a averiguar que ha pasado y por qué. Más allá del inicio impactante, la autora termina de embaucar con una protagonista muy sólida, unas descripciones del paisaje gallego que no dejan indiferente a nadie y el talento (y acierto) de asumir distintas voces a lo largo de la narración.

Antía, la protagonista
La protagonista de esta novela está muy bien construida, destaca la manera que tiene de mirar el mundo y las relaciones personales que ha construido o va construyendo a lo largo de la novela. Ángela Banzas logra plasmar en palabras los sentimientos que despiertan el duelo, una ruptura sentimental, el nacimiento de nuevos deseos y el amor inconmensurable de una madre hacia su hija.
Los personajes de Sergio, Ernesto y Hervé y las distintas relaciones que tiene Antía con todos aportan cada vez mayor profundidad al personaje. Además, no se limitan a orbitar entorno a ella, lo cierto es que todos tienen sus conflictos y son buenos personajes secundarios.
El paisaje gallego
La sensibilidad a la hora de describir el paisaje es marca de Ángela Banzas y en La sombra de la rosa vuelve a dejarlo claro.
“Y llovía, claro que llovía, porque la tierra necesita lluvia para sonreír a la primavera”.
Es por eso que las descripciones del paisaje en esta novela juegan un papel fundamental en la historia. La autora demuestra el profundo aprecio personal hacia la Galicia de niebla, leyendas y misterio, y se presenta como el escenario perfecto para una novela como esta, en la que oscuridad y maldad son los ejes de la narración.

La narración usando distintas voces
A lo largo de la novela la autora emplea diferentes formas de narrar la historia, a través de distintos tipos de narradores. Uno de ellos es la propia Antía, que narra los acontecimientos en primera persona, desde el presente. Gracias a esto se dejan ver constantemente sus pensamientos y recuerdos. Éstos están escritos de una forma tan realista que se hace imposible no empatizar con ella.
Por otro lado, se encuentra un narrador omnisciente en tercera persona. Este se encarga de relatar los hechos acontecidos en 1910, este será el narrador que desvele qué relación tienen dichos hechos con la trama actual.

Y, finalmente, si bien no son narradores al uso, los personajes de Guillermo de Foz y el asesino de la rosa aportan una nueva dimensión a la novela.
El asesino de la rosa es un escritor frustrado que retoma a los autores malditos de la historia de la literatura para dar significado a sus crímenes. Destaca por su maldad y narcicismo que le hacen tener una visión distorsionada de la realidad. Es, en definitiva, un villano que funciona bien como tal. Si bien podría habérsele añadido mayor complejidad e incluir algo de contexto para entender mejor al personaje.

El personaje de Guillermo de Foz
Guillermo de Foz, el autor maldito, es en realidad ficticio. Durante las primeras páginas esto no queda claro, ya que en el mundo narrativo de esta novela todos los personajes conocen su trágica histórica y su obra extensa. De hecho, Ángela Banzas incluye supuestas citas de este autor al comienzo de distintas partes de La sombra de la rosa. Pero el realismo de este personaje va mucho más allá.
La personalidad atormentada e incomprendida de Guillermo de Foz está construida de manera muy acertada y eso hace que adquiera un peso considerable en la historia. Además, gracias al punto de vista de este personaje se conoce otro ángulo desde el que mirar los sucesos que van ocurriendo a lo largo de la novela.
El final algo precipitado
Si bien es cierto que gracias a los distintos elementos mencionados la trama es sólida y atrapante, el final se percibe precipitado. Además, la revelación del asesino puede resultar algo decepcionante, teniendo en cuenta el poco peso del personaje a lo largo de la historia, y por ende su escasa o nula relevancia hasta el final de esta.
La sombra de la rosa es una novela muy disfrutable, no solo por sus personajes y la trama turbia en la que se ven envueltos, sino por el entorno en el que sucede. La autora construye muy bien la historia antes de su clímax, algo apresurado. Pese a esto, la novela es recomendable si se disfruta de los libros de misterio, y por supuesto de los whodunit.


