Juan Antonio Bayona ha conseguido plasmar una historia increíble en una película fantástica, de forma cercana y sentimental. Te sientes uno de ellos
Imagínate por un momento que el avión en el que viaja tu hijo se estrella en la cordillera de los Andes. En octubre y con temperaturas bajo cero. Ni el avión ni los cuerpos son encontrados. Dos meses después recibes una llamada de la policía. Han encontrado a tu hijo y está vivo. Puede parecer ficción, pero no lo es. La sociedad de la nieve cuenta la historia de supervivencia más increíble que haya ocurrido jamás.
Si juntas una historia tan increíble, en el sentido más estricto de la palabra, con un gran director como es Bayona, obtienes una película genial. Ocurrió en el otoño de 1972, cuando un avión en el que viajaban 40 pasajeros y cinco tripulantes se estrelló contra las montañas andinas. Fueron 70 días los que este joven equipo de rugby uruguayo soportó en un lugar en el que sólo hay nieve. A pesar del impacto y de las condiciones de vida infrahumanas, 16 de ellos lograron volver a casa. Para unos fue una tragedia, para otros un milagro. Probablemente fueron las dos.
Durante la cinta te sientes uno de ellos. Las sensaciones de frío y hambre están muy logradas y te acercan a los protagonistas. Cuesta creer que un ser humano pueda sobrevivir en esas condiciones, con ropa otoñal para hacer frente a temperaturas gélidas, y absolutamente nada que echarse a la boca. Para hacer frente al frío no quedaba más que resguardarse en el avión, lo que quedaba de este, y abrazarse los unos a los otros.
Para hacer frente al hambre, la experiencia fue ligeramente más traumática. Cuando se acabaron las pocas galletas que llevaban en la maleta, solo les quedó una opción: los cuerpos sin vida de sus compañeros. Una persona puede aguantar días sin comer, pero cuando notas la muerte acechando a la vida, el ser humano es capaz de todo por seguir viviendo.

El final fue feliz
La sociedad de la nieve cuenta una historia de supervivencia, compañerismo, generosidad y amor a la vida. De una forma muy sentimental, sin exageraciones y con ligeros toques de humor. Estos jóvenes uruguayos pertenecían a un equipo de rugby. La capacidad para trabajar en equipo la traían enseñada de casa y la plasmaron en las montañas. Hasta el punto de ceder tu cuerpo en caso de sucumbir. Lo mismo ocurre en la película, en la que no hay protagonistas y todos son importantes. La música está muy bien escogida y los planos de las montañas son poderosos. No se es consciente de la magnitud del lugar hasta los momentos finales de la película, cuando Nando Parrado y Roberto Canessa deciden echar a andar en busca de algo o alguien que los saque de allí. Diez días estuvieron andando por la cordillera de los andes, desnutridos y agotados. El final, como ya saben, fue feliz.
Bayona ha hecho una película fantástica sobre una historia que ya había sido previamente contada en Viven, de Frank Marshall. Partiendo de la base de que esta es en español, La sociedad de la nieve me parece más profesional y cercana a la realidad.


