La cinta refleja a la perfección sociedad y erotismo
La última película de la británica Emerald Fennell ha supuesto un gran impacto liderado por su difusión en redes sociales. A través de su poco usual aspect ratio y su composición visual, Saltburn logra plasmar a la perfección las jerarquías sociales y la sensualidad. Narrando una historia ya manida, lo importante en esta cinta es su forma de abordar el relato, estableciendo un tono y ambiente únicos.
¿Por qué ha impactado tanto Saltburn?
El efecto que ha tenido la película ha ido ganando peso desde su estreno el 17 de noviembre en Estados Unidos. Su posterior incorporación al catálogo de Prime Video, además de determinadas características de su propio formato, han contribuido a su difusión y expansión, especialmente en redes sociales. A través de varias de sus escenas más icónicas y a la vez tenidas en cuenta incluso como depravadas por parte de los espectadores, Saltburn ha logrado llegar a oídos de prácticamente todos. Y más allá de las escenas que todo aquel que haya visto esta cinta pueda identificar como, quizás, más polémicas, existen varios elementos de mayor importancia que contribuyen a crear la unicidad de este largometraje.

La composición visual es sin duda uno de esos elementos. La utilización del formato 4:3 ha sido el punto de partida para generar y transmitir aquello que Emerald Fennell quería. A partir del efecto que genera este aspect ratio, que ayuda a obtener una imagen más vertical, la británica logra establecer el tono y lograr el efecto deseado en el espectador. Sinónimo del poder, esta composición visual verticalizada ayuda desde el principio a adentrarnos en la temática principal de Saltburn. Lo cromático jugará de igual manera un papel fundamental como hilo conductor del relato. Principalmente a través del rojo intenso y abrasador asociado con la mansión de Saltubrn y el contraste que esto supone con la vestimenta habitual de Oliver, ese azul pálido que refleja sus verdaderas intenciones.
Sensualidad y jerarquías sociales, los dos principales temas
El erotismo como elemento conductor de la sensualidad es, como tema, uno de los más importantes en la película. Las interacciones entre los diferentes personajes llevan consigo de manera habitual ese componente seductor y atrayente que es casi intrínseco a sus personalidades. Estas funcionan como los más potentes imanes, en medio del juego por el poder que tiene lugar en buena parte de la cinta. Las escenas amorosas o sexuales presentan una fotografía especialmente cuidada y que, a través de su enfoque logra imprimir un carácter único a cada una de ellas. Esto lo conforman también, por supuesto, lo poco usual del tipo de secuencias de carácter sexual y que han llamado la atención del público general.

El otro tema principal, y omitiendo la trama revelada al final y que se mantiene de fondo en Saltburn, es el de las jerarquías sociales. Emerald Fennell profundiza en este aspecto, que se introduce desde las primeras instancias del largometraje. La manera de escalar socialmente por parte de Oliver, la presentación de la familia de Felix, casi como animales al acecho; o las exageradas convenciones sociales crean una atmósfera que recrea esa pirámide social. La cinta explora todo tipo de relaciones dentro de este orden establecido, de manera que este se ve trastocado. Así, quienes estaban en lo más alto acaban cayendo en detrimento de aquellos que aprovechan mejor sus oportunidades y tienen más claro sus verdaderas pretensiones.
A pesar de la sobreexplicación final, en que se pierde un poco el hilo conductor y la atmósfera generada a lo largo de la película, Saltburn resulta en una cinta notable. Una en la que prima su forma por encima de su contenido, especialmente a través de una sensualidad visual que impregna cada poro por el que respira.


