Un momento puede durar toda una vida
Netflix estrenaba el pasado ocho de febrero One Day, la nueva adaptación de la novela homónima. 14 capítulos de media hora de duración donde el drama, el amor, la amistad y la vida son los principales protagonistas en una tragicomedia romántica.
No es ningún secreto que casi el 90% de las producciones de Hollywood, y no Hollywood, están basadas en libros o leyendas populares que se han ido pasando de generación en generación. Reinterpretaciones o calcos de historias ya contadas en un formato que se pasan a otro. No obstante, en esta era que nos ha tocado vivir se ha ido un paso más allá. Adaptaciones de adaptaciones, spin-offs de películas pasadas, reboots, remakes… Una producción masiva de historias, personajes, mundos que, antaño originales, se han exprimido hasta la saciedad. Los live-actions, la necesidad de que se haga una saga o marca de casi todo lo que salga. Esto no quiere decir que no haya una idea original de vez en cuando, pero se ve hundida por todo aquello reciclado que sale.
Aquí es donde entra la nueva adaptación de One Day (Siempre el mismo día, en su versión en español). Basada en el libro homónimo escrito por David Nicholls (Us, Sweet Sorrow), ya tuvo una adaptación en el 2011 (Lone Scherfig) bajo el mismo nombre, en este caso con Jim Sturgess (21 blackjack, Across the Universe) y Anne Hathaway (Los miserables, El diablo viste de Prada) como protagonistas.

Nada nuevo en el horizonte
La serie cuenta la misma historia de una manera similar. Emma (Ambika Mod, This Is Going to Hurt, Pet Name) y Dexter (Leo Woodall, The White Lotus, Citadel) se conocen de vista en la universidad. Sin embargo, es un 15 de julio, la noche de graduación, donde forman un vínculo que durará toda la vida. Siendo el escenario cada 15 de julio siguiente, los espectadores verán el desarrollo de las vidas de Emma y Dexter en las que tendrán que lidiar con la vida misma, las decisiones, los errores y los sentimientos hacia todo aquel que les rodea, marcados el uno por el otro durante todo ese tiempo.
Así, la serie no cuenta nada que no se haya visto antes en la pasada adaptación. Tampoco es algo que no se haya hecho antes en el mundo del cine, el adaptar algo ya adaptado. Hay miles de ejemplos. Por ejemplo, en 2004 se estrenaba The Stepford Wives (Frank Oz), una adaptación de la novela homónima escrita por Ira Levin y publicada en 1972, con una adaptación ya de 1975 (Bryan Forbes).
Sin embargo, muchas veces, esta repetición del elemento original se aprovecha para darle un enfoque diferente o mostrarlo a las nuevas audiencias, ya que han pasado varios años y quizás la obra se presta a ahondar en diferentes aspectos y hacerlos más cercanos. La propia Don’t Worry Darling (Olivia Wilde), estrenada en 2022, se podría tomar como una versión modernizada de The Stepford Wives. Misma trama, pero con diferencias sutiles que la hacen próxima al espectador enmarcándola en el contexto creado.
Una puerta con brillo propio
No obstante, One Day en su formato serie es lo mismo, solo que con diferentes actores. La misma época, el mismo mensaje, el mismo formato… Hay escenas que son calcos de la película. Al ser una serie hay más espacio para meter algo más del libro, pero no lo suficiente como para que no se vea como una extensión de la película, e incluso eliminando alguna frase icónica de esta.

Ahora, aunque no innove en su adaptación, como serie independiente funciona muy bien. Para quienes no han visto la película, o no han leído el libro, la serie se mantiene por sí sola siendo redonda, a la vez que es una buena adaptación del libro. También, para quienes hayan visto la película, es una forma de entrar a la historia con caras nuevas.
Estas caras son lo mejor de la serie. El elenco, tanto protagonistas como personajes secundarios, hacen un trabajo excelente dando vida a las personas que forman parte de la vida de Emma y Dexter. Cada uno llevando su papel de la mejor manera. Así, la historia se va apoyando tanto en la pareja protagonista, como en aquellas personas que forman la red humana que será la vida retratada.
Lo esencial es lo real
Si bien es cierto que todos podrían entrar en la definición de arquetípicos, le dan un aire que les lleva a algo más, a una profundidad que no está explícitamente expuesta, pero de vez en cuando se ven resquicios de lo que se puede alcanzar. Esto ocurre sobre todo con los protagonistas.
En este caso, esta profundidad se consigue, odiándoles y amándoles al mismo tiempo. No son seres humanos perfectos. Cometen errores, a veces sus decisiones son ilógicas e incoherentes. Sacan de quicio al espectador, preguntándose cómo puede existir alguien así. Incluso algunos podrían pensar que, en ocasiones, la trama se enreda de más para alargarla. No obstante, existe gente así. Emma y Dexter son imperfectos, egoístas, cobardes, pero también son cariñosos, ávidos por alguien a quien amar y ser amados, tienen miedo de la vida, pero quieren vivirla de la mejor manera, pero no saben cómo. Van dando palos de ciego y hastían, pero son reales. Son un reflejo de todo aquel que va navegando por su existencia de la misma forma, en diferentes contextos.

La serie es consciente de la esencia de la historia y la trata con delicadeza, sin adornos ni recargamientos. Tiene un ritmo constante, sin pausa, pero sin prisa. Cuando se piensa que cae en la monotonía, algo ocurre, una noticia inesperada o una escena donde el actor o actriz se desgarra y despliega un talento enorme. Es sencillamente efectiva, con el toque de melodrama perfecto para hacerla lacrimógena, pero real, como la vida misma. Las decisiones tienen consecuencias, y el tiempo no se detiene, la vida pasa, y aquello que dejamos pasar u ocultamos, pesa en la conciencia.
(In)necesaria
Es una serie que se acerca al corazón de las personas. Si por algo merece la pena, es porque mantiene viva la historia y ha permitido a gente que no la conocía adentrarse en ella.
En definitiva, One Day puede ser innecesaria, pero su existencia es la de una serie que no defrauda, manteniendo vivo un relato imprescindible, puro y vital.

