Javier Sanz profundiza su carrera con una novela negra donde el bullying y el acoso son la trama que engloban la vida de Mara, una joven con problemas familiares
Javier Sanz, con 22 años y estudiando fisioterapeuta, se adentra en el mundo de la literatura con su primera obra escrita Bala perdida. Una historia en la que el acoso y la falta de cariño paternal hacia Mara, son el centro de una trama que marcará un gran impacto en el transcurso de su vida y de la historia.
Pregunta: Cuéntanos un poco quién eres. ¿Qué estudias y qué hobbies tienes?
Respuesta: Me llamo Javi y soy casi fisioterapeuta, ya que en junio de este mismo año terminó la carrera. Elegí esta carrera de manera muy vocacional, aunque me inspiré un poco en el padre de un amigo mío, que es osteópata. Durante mi bachillerato iba mucho a su clínica a tratarme y me gustó, así que decidí estudiar fisioterapia. Lo tenía muy pensado antes de meterme en la carrera la verdad. En cuanto a los hobbies, me gusta mucho el fútbol, practicarlo en todo caso. También, hago mucho deporte de distintas disciplinas, y evidentemente, leer y escribir.
P: ¿Qué te llevó o cómo surgió la idea de escribir tu primer libro? ¿Qué te inspiró para hacerlo?
R: Hubo un momento en el que empecé a leer mucho más de lo habitual. Fue hace un par de años, cuando empecé la carrera, cuando me empecé a interesar de manera más concreta en la lectura. Entonces, un día leyendo, me pregunté por qué no podía ser yo la persona que estuviera escribiendo un libro, así que el verano anterior, como tenía mucho tiempo libre, decidí empezar. A raíz de esa pregunta que me hice al inicio del verano, cogí un cuaderno, hice un esquema de lo que quería que apareciera y fue así como empecé a escribir. Durante los meses siguientes hice el proceso de edición y ya lo publiqué para que todo el mundo pudiera leerlo.

P: ¿Cómo describirías el contenido y el mensaje principal de Bala perdida?
R: No lo hice en concreto para transmitir un único mensaje. Pero sí que mi obra trata sobre el bullying y la adolescencia, aunque está un poco más alejado de la fantasía. En la actualidad hay muchos chavales que lo están pasando muy mal, que tienen vidas muy complicadas y que además sufren acoso, y este libro resume muy bien la posibilidad de salir de todo eso. Trato de inspirar a los jóvenes a que crean ellos mismos, que mejoren y que aprendan lo que ellos quieran y que sobre todo crean en ellos.
Preescritura y proceso de creación literaria
P: ¿Cuál fue el proceso de escritura?
R: Como he mencionado antes, empecé escribiendo en un cuaderno y soltando las ideas. Es verdad, que había días que escribía más y otros menos. Intentaba pasar entre dos y tres horas escribiendo y desarrollando las ideas, pero esto es como todo; hay días que estás muy inspirado y otros que no, entonces no haces, ni escribes nada. No obstante, tuve tres tramas para tres libros distintos, pero al tiempo sentí que no me motivaba nada.
P: ¿Encontraste algún desafío particular durante la creación de la obra?
R: Cuando llevaba varios capítulos tenía la sensación de que esa historia no tenía nada, ni me generaba nada. Por lo que también es un desafío ver que lo que tienes en la cabeza no te está haciendo sentir nada. Sin embargo, poco a poco fui creando Bala perdida, al fin y al cabo, me considero una persona muy creativa y con bastante imaginación, por lo que me fue bastante sencillo seguir adelante con el libro. Sí que es verdad, que cuando lo plasman y lo empiezas a escribir en el documento Word, empiezan a surgir distintas dudas, ideas; que a priori pueden parecer aspectos positivos, pero a la larga ese exceso de imaginación puede jugar en tu contra. Y también, por otro lado, el tiempo que conlleva escribir un libro y el proceso de edición, que en mi caso fue lo que más me costó, son grandes desafíos de la escritura.
P: Siendo tu primera obra literaria, ¿tienes algún referente o algún libro que te haya marcado para construir tu novela?
R: Aunque de pequeño no leía casi nada, cuando crecí empecé a leer mucho a Camila Läckberg, que es una autora sueca de novela negra. Sin embargo, para escribir Bala perdida sí que me he inspirado, sobre todo, en la figura de Javier Castillo. Me encanta como escritor, me gusta la forma en la que trabaja su obra a través de los cambios de tiempo, el enfoque de los personajes y demás. Por lo tanto, uno de los que más me ha marcado, ha sido Javier del Castillo, no solo por ser de nuestro país, sino también por su forma de trabajar y de ser. Mis libros favoritos y que también me han inspirado mucho son El día que se perdió la cordura, El día que se perdió el amor y La chica de nieve.
El mejor consejo para una obra: soñar, ilusionarse y hacer lo que quieras
P: Ahora mismo, ¿tienes algún plan futuro en el mundo de la literatura?
R: Hace unas semanas comencé en otra obra que sí que va a tener esos cambios en el tiempo, que te he mencionado antes. También trabajaré para describir de manera más detallada a varios personajes, no solo uno o dos. Pero todo con paciencia y tranquilidad. Al fin y al cabo, yo he empezado como un hobby. Evidentemente, si surgen oportunidades se aprovecharán, porque quiero aprender, pero no quiero que una cosa que me gusta, se convierta en un trabajo y que termine no disfrutando de ello. Está claro que quiero aprender, quiero seguir creciendo en la literatura y en la creación de obras literarias, llegar a ser reconocido en España y en el mundo, pero siempre y cuando disfrute haciéndolas
P: ¿Algún consejo que te hubiera gustado que te hubieran dicho antes de empezar a escribir, y que puedas decir para futuros escritores?
R: Uno de los consejos que me hubiera gustado escuchar hace tiempo es que hay que tirarse a la piscina sin miedo. En resumen, que lo hagan sin preocuparme por lo que dirán. Yo no empecé antes porque me daba un poco de vergüenza decir que me gustaba escribir y leer. Al final, el libro también es un poco un reflejo de mi personalidad. Aunque haya tenido una buena adolescencia, siempre ha estado ahí el ser juzgado por lo que te gusta y te deja de gustar. En conclusión, que se dejen llevar por la imaginación y que confíen en ellos. Al final gente hablando va a haber siempre, por lo que, que hagan lo que les guste.


