Uzumaki se suma a la lista de adaptaciones imposibles: el desplome de calidad del segundo episodio deja retratado el poco cariño que le pusieron a la obra de Junji Ito aún con cinco años de desarrollo
El anuncio de un anime de Uzumaki fue una sorpresa agridulce para los lectores de Junji Ito. Y es que, existiendo la Junji Ito Collection, las expectativas en un nuevo anime de Ito eran bastante bajas. Con la aparición de una plataforma de streaming como Max y la colaboración de un estudio como Production I.G, algo de esperanza había. No obstante, el segundo episodio lo echa todo por la borda.
Algo pasa con el papel que no permite a la animación hacer su trabajo. Junji Ito es uno de los mangakas mejor consolidados de todo Japón: ligado al terror desde pequeño (leía mangas de Umezu y Shinichi Koga junto a sus hermanas), ha conseguido crear personajes y conceptos que aún persisten en esencia y se toman de referencia para otras obras que, claramente, tienen «apariencia Junji Ito».
Brevísima introducción antes del horror en Max
El horror cósmico y el body horror son las marcas de nacimiento que tienen la gran mayoría de sus trabajos. Uzumaki, publicado originalmente en 1998, fue su segundo gran éxito. El primero se trataba de Tomie, su manga de horror shōjo serializado en la revista mensual Monthly Halloween de la editorial Asahi Shinbum del año 1987 al 2000.
Fue Tomie lo que le dio la carrerilla que necesitaba para comenzar a crear las demás obras que la sucederían y lo que hizo que su estilo se definiese. Cuando Uzumaki llegó, su tipo de body horror estaba a punto de ser retratado en su totalidad, y en el caso del horror cósmico, a este le faltaban aún varias pinceladas para matizarse.

Uzumaki introdujo una nueva dimensión de horror del cual los personajes intentaban escapar. Tomie, en su propia saga, se trataba de una chica atractiva que era incapaz de recibir un «no» por respuesta, ¿pero qué sucede cuando el monstruo no es un monstruo, cuando no se puede tocar? ¿Qué pasa cuando lo que te causa pesadillas es una espiral?
El poder ineludible del caos
Algo pasa también con las espirales. En Uzumaki, Junji Ito transforma un patrón geométrico en un símbolo omnipresente de caos, obsesión, destrucción, e infinito. La espiral no solo es un elemento visual recurrente, sino un principio metafísico que descompone el orden natural y psicológico de las cosas.
En Uzumaki, la espiral no tiene un origen claramente explicado ni un propósito definido; simplemente existe como un poder destructivo e ineludible. Actúa como una metáfora de lo inevitable y lo cíclico; refleja la insignificancia de la humanidad frente a fuerzas incomprensibles.
El padre de Shuichi, uno de los protagonistas, desarrolla una fijación irracional con las formas espirales, acumulando objetos con este patrón hasta perder su cordura. Esta obsesión inicial marca el tono de Uzumaki. La espiral no es solo un símbolo, sino una fuerza que atrapa a las personas en un ciclo de locura y obsesión. Una vez que los personajes perciben la espiral ya no pueden escapar de su influencia, lo que los lleva a una inevitable destrucción.
«Aún sigo viendo espirales»
Además, la espiral también se come el entorno físico de Kurouzu y a sus habitantes: Kirie y Shuichi deben huir de las espirales si es que quieren seguir con vida. Esto, sin embargo, también se ha visto en el propio estudio de animación mientras que Uzumaki era creado.
Durante su producción, los creadores llegaron a pensar que el proyecto estaba maldito debido a los múltiples contratiempos y retrasos que enfrentaron. Desde su anuncio en 2019, el anime sufrió varias postergaciones, principalmente atribuidas a la pandemia, pero también a problemas técnicos y de producción.
Hiroshi Nagahama, el director, mencionó en una entrevista a Vulture que, a pesar de los esfuerzos del equipo por seguir adelante, parecía que las dificultades no cesaban. El estilo visual para capturar la esencia de de Junji Ito añadieron una complejidad extra: alimentaba la idea de que el proyecto estaba bajo una especie de maldición, lo que encajaba extrañamente con la atmósfera ominosa del propio Uzumaki.
Es irónico que este supuesto proyecto maldito haya resultado de esta manera: un uso dudoso del rotoscopio, cambios de estudio de animación, trazos defectuosos y personajes inmóviles. El primer episodio termina siendo un auténtico catfish en comparación con lo que se prometía y con lo que se encuentra más adelante.
De la casi perfección al desastre absoluto
Cuando veo el primer episodio de Uzumaki mi propia lengua se convierte en una espiral y admito que, tal vez, iba con las expectativas demasiado bajas. Encuentro calcos exactos a las escenas del manga, trazos ideales para representar las sombras de Ito, y –raro en mí–, el episodio no se me hace lento aún tratándose de anime.

El rotoscopio, ya criticado muchas veces en el anime (como en el caso de Las flores del mal), da fallos mínimos. El rotoscopio es un proceso en el que se traza sobre secuencias de acción en vivo, frame por frame, para crear una animación que reproduce fielmente los movimientos de los actores. Originalmente, se hacía de forma manual, pero hoy en día se puede hacer de manera digital.
Hay un cuidado exquisito en las líneas de los personajes (parece que la industria aprende rápido de los errores de los otros estudios). El trazo sobre el movimiento funciona a la perfección… parece que hay tanto mimo como en una película de Studio Ghibli. La trama es adaptada de forma casi religiosa, y estaba a punto de decir que el anime de Uzumaki es, sorprendentemente, de esos productos en la que la diferencia entre «leerse el libro o ver la película» es mínima. Todo esto, poniendo de excepción que tal vez es un producto algo acelerado, (lo que en el terror es un turn off impresionante), y las pausas en el manga al pasar de página sirven como silencios imprescindibles que el anime no tiene.
El segundo episodio, sin embargo, hace que mi lengua se desenrosque y dejo de ver espirales. También dejo de ver a Junji Ito. En su lugar, veo un producto a medio hacer, y una decepción que se suma al Junji Itos Collection.
¿Qué es lo que ha pasado?
Demasiado bien estaba saliendo el rotoscopio. Después de la magistral técnica que se ve en el episodio 1, nos encontramos con un producto a medio hacer en el episodio 2.
Uzumaki Anime Sees a heavy drop in animation in episode 2.
What actually even happened??pic.twitter.com/c2aZznqsDm
— Anime News And Facts (@AniNewsAndFacts) October 6, 2024
Teniendo en cuenta de que esto es el ecuador de la serie (tan solo contará con cuatro episodios), ya podemos hablar de una gran decepción para Uzumaki. El trailer que lanzaron para mostrar el estilo de animación no es real.
En el episodio 2 de Uzumaki nos encontramos con un rotoscopio mal hecho (peor incluso que el de Las Flores del Mal), con personajes inmóviles que tan solo mueven la mandíbula al hablar, y demasiadas escenas sin movimiento. El combate entre Kirie y Kyoko, lo que podría haber sido el punto fuerte del episodio, parece ser el anteproyecto del anteproyecto de lo que podría ser un material definido. ¿Qué es lo que ha pasado?
Con todo esto, el episodio 2 se convierte en una sombra del episodio 1. Las escenas clave carecen de dinamismo, y los personajes parecen congelados en un mar de inmovilidad, lo que le quita todo el peso emocional a los momentos de climax (como el ya mencionado combate entre Kirie y Kyoko). La tensión que tan bien capturaba la espiral del horror en el primer episodio se diluye por completo, y lo que parecía una adaptación fiel a la obra maestra de Junji Ito se convierte en un experimento fallido.
Un cambio en el estudio de animación nunca es buena señal
Mientras que intentábamos salir del bucle de pensamiento de «¿Qué ha sido lo que acabo de ver?», en los créditos finales del episodio aparece lo que puede ser una explicación al bajón de calidad que Uzumaki tiene.

Hiroshi Nagahama, el director original de Uzumaki, es reemplazado por Yuji Moriyama. Aparece, de la nada, Taiki Nishimura, y el remate final es ver que el estudio de animación Fugaku ha sido reemplazado por el estudio Akatsuki. Este repentino cambio en el equipo creativo y el estudio de animación parece ser la clave detrás de la caída en la calidad de Uzumaki, pero esto, en realidad, tiene mucha historia detrás.
Mientras que el primer episodio contó con dos directores de animación (Koichi Sato y Hiroshi Nagahama), en el segundo episodio sorprendentemente participaron hasta 25 directores distintos. Esto ha generado especulaciones de que Adult Swim podría haber despedido al equipo original después de que el episodio dirigido por Nagahama resultara mucho más laborioso de lo anticipado.
Tras su salida, el estudio Akatsuki, con Yuji Moriyama como nuevo director, asumió el proyecto. Se cree que recurrieron a un outsourcing extremo, delegando la animación en varios estudios chinos, lo que habría resultado en estas secuencias con poca coherencia y consistencia visual.
Cuando algo es imposible de adaptar
La respuesta negativa que ha recibido Uzumaki no solo se limita a su calidad técnica, sino que también refleja una decepción en el manejo del legado de Junji Ito.
Sucede en este caso lo mismo que ocurrió con Berserk. Hay veces que la animación no puede tolerar lo que se dibuja en el papel. Tanto Kentaro Miura como Junji Ito tienen un estilo con el que es necesario detenerse en los detalles, y, con el ritmo acelerado que existe en el mundo de la animación, estas piezas se convierten en intocables e inadaptables.
Si bien aún quedan dos episodios por delante, es difícil imaginar que Uzumaki pueda recuperarse de esta desviación. El proyecto ha pasado de ser una de las adaptaciones más esperadas a una decepción que no refleja la brillantez ni el horror visceral de la obra original. En lugar de llevarnos a las profundidades de una espiral de terror, el anime parece haber quedado atrapado en una espiral de su propia desintegración creativa.

