El famoso escritor de poesía retoma la novela con Alguien a quien querer
Siendo uno de los escritores más sonados de la literatura actual española con poemarios como Puedes hacerme lo que quieras, La piel en los labios, o Ahora que ya bailas, Miguel Gane se enfrenta de nuevo a un género que le provoca respeto y emoción al mismo tiempo: la novela.
Algo a lo que pertenecer
Un factor que caracteriza este viaje es el sentimiento que tienen los protagonistas de buscar y compartir la necesidad de pertenecer a algo. Ambos personajes están perdidos, jugando con esa dualidad de la realidad y el síndrome del impostor que les caracteriza por no saber aceptar su propia realidad y fingir su personalidad. Elisa quiere ser alguien que no es y vive a las fueras. Valentín quiere ser el mejor y vive en el centro de Madrid. Esa unión de sitios y lugares simboliza el mundo globalizado. Con dos protagonistas tan iguales sin saberlo, lo que los une es el amor por la literatura.
Acompañada de un intralenguaje, la nueva novela de Miguel Gane muestra unos escritos sin un único espacio narrativo, con lo que cada lugar tiene un significado de sensación. Rumanía vuelve a estar presente, y las abejas nunca dejarán el enjambre literario, por lo que siempre tendrá un hueco en las letras del autor. No obstante, la verdadera esencia del escritor sigue acaparando la narrativa: sensibilidad. Aunque en esta ocasión las rimas no se liguen con los versos cortos, mediante palabras que no se cuentan se experimentan un cúmulo de emociones que ambientan al lector en una psicología de la vergüenza entrelazada con mentira, como dos personas que se abren la puerta por respeto sin saber quien pasará primero.
Miguel Gane: «Me cuesta pensar en el lector a la hora de escribir»
El pasado 26 de febrero, Miguel Gane organizó un encuentro con sus lectores en el que hablaba, con una copa de vino en la mano, sobre su vuelta a un género que le produce bastante respeto. En aquella hora y media que el novelista compartió con sus oyentes que no tuvo marcado nada desde el principio, afirmando con total seguridad que «lo fácil es hacer personajes difíciles y lo difícil es hacer personajes fáciles».

Además confesó que en la novela siempre hay una parte personal, pero que eso el lector nunca lo ve. Lejos de verse reflejado en sus propias creaciones, explicaba que a nivel personal no buscaba ser ni Valentín ni Elisa. Las ideas para la creación de la novela nacen de una cancelación, de esa necesidad del ser humano de juzgar todo lo que ve aunque posteriormente pueda no decirlo.
Al ser un género que siempre le ha provocado bastante controversia, Miguel se sinceró diciendo que odiaba las tramas, ya que siente que le cuesta mucho pensar en esta clase de lectores a la hora de escribir. En este medio tuvimos la oportunidad de preguntarle sobre como solucionar ese conflicto literario con un género con el que no estás habituado a escribir:
Pregunta (P): Has mencionado antes que a nivel personal has aprendido a que no te gustaría ser como tus protagonistas, ¿cómo es escribir un libro con dos personajes con los que no te identificas para nada? ¿sufriste algún tipo de bloqueo a la hora de encontrar la identidad de los mismos?
Respuesta (R): «Mira, es como cuando estas saliendo con una persona de la que estás enamorado al principio pero luego al final dices: búa, el peor ser humano de mi vida. Pues un poco así es esa sensación con ellos. No es que sea el peor personaje de mi vida pero simplemente no quiero actuar como actúan ellos.
No me bloquee en ningún momento porque hablé mucho sobre el libro. De hecho, recuerdo una conversación con Victor (amigo de Miguel) en Atenas mientras nos dábamos un baño diciéndole «voy muy jodido y tengo que entregar la novela ya», y entonces él me dijo «tu piensa que los muertos también hablan» (refiriéndose a la hermana de la protagonista) y entonces se desbloqueó todo. También esta ocasión tenía a Ana (editora), con la que no había trabajado antes y entonces naturalmente con su ayuda yo he tenido mucha facilidad para encontrar respuestas a esas preguntas que no veía. Cuando yo estaba bloqueado con la trama nos reuníamos y hablábamos para buscar alguna solución. He aprendido a escuchar mucho a tus editores, ellos son tus otras miradas. Al final el libro lo escribes tú, pero tu editor también lo ve y lo visualiza. Hablando se resuelven las cosas.»
Próximos proyectos
Por último, de cara a futuros proyectos, la duda de si había conseguido reconciliarse con la novela seguía ahí, y necesitaba ser resuelta. El autor comentó lo siguiente: «Ideas de novela siempre hay, a una mente creativa siempre le surgen cosas. El próximo será poemario, no obstante me apetece mucho seguir haciendo novela. No sé muy bien que hacer».

