La cantante ha recuperado los derechos de toda su música, videoclips, arte visual, canciones inéditas y películas de conciertos hasta reputation
En 2019, Scooter Braun adquirió Big Machine Records y, con ello, los derechos de la música de Taylor Swift, sin darle la oportunidad de comprarlos. La cantante inició entonces la regrabación de sus seis primeros álbumes para recuperar el control sobre su trabajo. Ahora, ha comprado los masters originales y es oficialmente dueña de toda su música.
Mediante una carta publicada en la página oficial de Taylor Swift, la artista ha anunciado que ha comprado los derechos de su música, desde el debut hasta su sexto álbum de estudio, reputation. De este modo, por primera vez en su carrera, la artista es dueña de todos sus álbumes de estudio, vídeos musicales, arte visual, canciones inéditas y películas de conciertos.
Según informa Billboard, la artista ha pagado aproximadamente 360 millones de dólares a Shamrock Capital para cerrar el acuerdo. No es la primera vez que intenta comprar sus masters, pero las negociaciones anteriores no llegaron a nada por desacuerdos entre las partes. Esta vez ha sido diferente. Una fuente cercana a las negociaciones le cuenta a PEOPLE que el trato se ha cerrado directamente entre el equipo de Taylor y los socios gestores de Shamrock. Ahora sí: es la dueña de todo su catálogo. “Esto ha pasado a pesar de Scooter Braun, no por él”, dice la fuente.

La pérdida de su música
Taylor Swift comenzó en la industria musical de manera profesional con 15 años, en 2005, firmando un contrato discográfico con Big Machine Records. Bajo ese sello, grabó sus primeros seis álbumes, desde Taylor Swift hasta reputation. La discográfica era la dueña de las grabaciones originales (masters) de sus álbumes, mientras que la cantante solo poseía los derechos de las letras.
Tras el lanzamiento de reputation en 2017, el contrato de Taylor Swift con Big Machine Records concluyó. En 2018, firmó un nuevo acuerdo con Republic Records, incluyendo una cláusula fundamental: ser la propietaria de todos los masters de la música que grabara, comenzando con el álbum Lover, publicado en 2019.
En 2019, Scott Borchetta, fundador de Big Machine Records, vendió la compañía —junto con los masters de Taylor Swift— a Scooter Braun, quien entonces era mánager de estrellas como Ariana Grande y Justin Bieber. Todo esto ocurrió sin el consentimiento de Taylor, quien denunció públicamente que nunca le ofrecieron la posibilidad de comprar los masters de su propia música.

En noviembre de 2020, Scooter Braun vendió los masters de Taylor Swift, junto con otros activos, a Shamrock Capital, una firma de inversión privada, por una cifra que se rumorea superó los 300 millones de dólares. Aunque Shamrock Capital se puso en contacto con Taylor para negociar la compra de sus masters, la cantante rechazó la oferta, ya que, además de ponerlos a un precio desorbitado, según los términos del acuerdo, Scooter Braun seguiría obteniendo beneficios económicos de su música. Por ello, Taylor decidió continuar con su plan de regrabaciones, que le permiten recuperar el control total sobre sus canciones.
¿Por qué es importante poseer los masters?
En la industria musical, quien posee los masters tiene un control significativo sobre cómo y dónde se pueden utilizar esas grabaciones específicas, por ejemplo, en anuncios, películas, o videojuegos. La explotación comercial de estos masters representa una de las principales fuentes de ingresos generadas por las canciones grabadas.
Los compositores de letras o melodías también obtienen beneficios a través de los derechos de autor; sin embargo, no poseer los masters implica no tener la propiedad de las canciones grabadas. Esto no solo supone pérdidas de ingresos económicos, sino también del propio legado artístico.
Taylor’s Version: la respuesta de Taylor Swift
Poco después de la venta de sus masters, Taylor Swift anunció que comenzaría a regrabar sus primeros seis álbumes. Según su contrato con Big Machine Records, no podía volver a grabar sus canciones hasta que pasaran cinco años desde el lanzamiento de cada álbum o dos años después de finalizar su relación con el sello, lo que ocurriera más tarde. Como su contrato terminó en noviembre de 2018, legalmente pudo comenzar a regrabar en noviembre de 2020.
El objetivo principal de estas nuevas versiones era recuperar la propiedad total de sus canciones, con ligeros cambios en la producción, más pulida y actualizada. Al lanzar las Taylor’s Versions, Taylor también planeaba devaluar los masters originales para que las reproducciones y usos comerciales favorecieran a sus nuevas grabaciones.

Las regrabaciones que Swift ha lanzado hasta la fecha han sido Fearless (Taylor’s Version), RED (Taylor’s Version), Speak Now (Taylor’s Version) y 1989 (Taylor’s Version). Para entusiasmar aún más a los swifties y revivir esas icónicas etapas de su carrera, cada álbum incluye canciones inéditas con la etiqueta From The Vault. Estos relanzamientos han sido un éxito rotundo tanto comercial como críticamente, llegando en algunos casos a superar el rendimiento de los álbumes originales en las listas de éxitos.
Taylor Swift (Debut) (Taylor’s Version) y Reputation (Taylor’s Version)
Taylor Swift (Debut) y reputation (Taylor’s Version) aún estaban pendientes de lanzamiento. De los dos, la regrabación de reputation era el más esperado por la mayoría de los swifties, debido a su fuerte significado y narrativa.
Taylor ha sido honesta sobre la situación de este álbum en la carta. Ha confesado que apenas ha regrabado una parte, ya que le resulta difícil volver emocionalmente a esa etapa de su vida. Además, «es el único álbum que pensé que no se podía mejorar regrabándolo», admitió, explicando que por ahora prefiere posponerlo, aunque no descarta lanzar más adelante las canciones From The Vault.

Sobre Debut (Taylor’s Version), Taylor asegura que ya lo tiene regrabado y que “ama cómo suena”. Cree que ambos álbumes pueden resurgir cuando llegue el momento adecuado, pero, si eso ocurre, no será desde la tristeza, sino como una celebración.
20 años de lucha
Después de casi 20 años de carrera, Taylor Swift es, por primera vez, dueña de toda su música, su trabajo y su historia. Tras un proceso lleno de altibajos, ha logrado guardar sus masters originales a buen recaudo. Su caso se ha convertido en un ejemplo para artistas de todas las generaciones, especialmente para quienes están empezando, recordándoles la importancia de poseer la propiedad de sus grabaciones. Por eso, a pesar de todo lo vivido, Taylor tiene claro “qué importante ha sido que todo esto suceda”.

