La artista madrileña presenta un EP de siete temas que fusiona electrónica industrial, sensibilidad queer y crítica al acelerado capitalismo
El erotismo, la nostalgia y el desplome emocional se fusionan en FDM, la última obra de Nina Emocional. Con una propuesta musical vanguardista y radical, la artista sugiere una «banda sonora del apocalipsis» que se mueve entre el glitch, el reggaetón alterado y el pop experimental, consolidando su voz como una de las más íntimas e innovadoras de la escena electrónica en España.
Nina Emocional, una artista multidisciplinar, presenta su nuevo EP llamado FDM, un trabajo lleno de erotismo, nostalgia queer y escenarios sonoros que oscilan entre la electrónica industrial y lo sentimental. El trabajo, que abarca siete canciones, fue presentado en primera instancia durante el festival Sónar de Barcelona y se encuentra disponible desde el 26 de junio de 2025.
FDM, que según la propia artista se refiere a una «banda sonora del apocalipsis», surge de un año completo de reflexión creativa en el que Nina exploró la percepción de que «el mundo se iba a desmoronar». El producto final es un EP que explora beats dramáticos, ambient, hyperpop e influencias industriales, definido por texturas sintéticas que se desmoronan y se reestructuran en una narración sonora de intimidad, anhelo y crítica.
Así, Nina sigue fortaleciendo una identidad artística caracterizada por la disidencia, la emoción y la irreverencia, expandiendo los confines del pop experimental con una sensibilidad queer radical. La artista madrileña consigue convertir su cosmos interno en un trabajo en el que los bajos potentes y las melodías suaves se fusionan en una creación que no sacrifica lo andrógino ni lo sensual.
Track by track: un manifiesto sonoro
El EP inicia con 7. Es un tema enérgico con texturas de sueño influenciado por artistas como SOPHIE o Arca. Establece los cimientos del viaje emocional que propone FDM. Le sigue 666. Es una de las secciones más privadas del disco, en la que los sonidos industriales se fusionan con violines y capas vocales que meditan sobre la vida y el placer a pesar de la incertidumbre.
Por otro lado, Komura presenta el reggaetón en una combinación con la electrónica de la diáspora latina que evoca lo perturbador y lo dulce. En KWIA, este ritmo reggaetonero se potencia con melodías épicas que hacen referencia al anime. Incluso incorpora un fragmento de un discurso de La Pasionaria. Trata asuntos como el antifascismo y la colectivización, esenciales en la perspectiva política de la artista.
En OG, Nina evidencia su destreza para fusionar vulnerabilidad y potencia, con una producción enérgica que fluctúa entre glitch, electro y pop experimental. Pussy Wet, una obra creada en colaboración con Pedro García Buisan, es su tema más íntimo y personal, en el que presenta en prosa una carta donde se autodefine como «una mártir que posee voz y relata historias».
El EP finaliza con Vudú. Es una canción con matices de magia negra y bajos de dubstep. Está creada por Nina después de adquirir habilidades en YouTube. De esta manera finaliza su labor más personal hasta el momento.
Autoproducción y visión global
FDM fue una producción propia de Nina Emocional, mezclada por Isidro Acedo y masterizada por Alex Ferrer. Este trabajo incorpora influencias de Massive Attack, trip hop y dubstep. Establece a Nina como una de las voces más radicales y prometedoras de la electrónica española contemporánea, con alcance global.
En lugar de simplemente cantar, Nina invoca emociones, imágenes y realidades potenciales que desafían las fronteras del género, la música y la sensibilidad actual.


