Molino inaugura La biblioteca de los libros prohibidos y demuestra una vez más que los grandes clásicos nunca pasan de moda
La reciente adaptación cinematográfica, protagonizada por Jacob Elordi y Margot Robbie, de la novela de Emily Brontë ha vuelto a poner en el foco una de las mejores obras de la literatura inglesa. Pese a su polémica recepción en 1847, Cumbres borrascosas ha sobrevivido hasta convertirse en un clásico de indiscutible valor.

Dos casas, dos familias, dos apellidos
Un nuevo inquilino llega a la Granja de los Tordos y el misterioso carácter de su anfitrión lo incita a adentrarse en el pasado de este y de la mansión que habita, Cumbres borrascosas. A través de la criada, Nelly Dean, descubre que su casero, Heathcliff, había sido adoptado de niño por los dueños de la casa. Despreciado por casi todos los que lo rodeaban, desarrolló un fuerte y salvaje vínculo con Catherine Earnshaw, la hija de la familia.
Pese a la intensa atracción entre ambos, la joven termina casándose con el heredero de la Granja de los Tordos, Edgar Linton. Esto desencadena la huida de Heathcliff, que regresa años más tarde cargado de rencor. Su vuelta sacude ambas casas y tanto sus habitantes como sus descendientes se ven atrapados en una vorágine de odio y violencia durante varias generaciones.
El amor también puede ser amargo
Cumbres borrascosas es, sin duda, una obra de difícil clasificación. Decir que se trata de una historia de amor es simplemente insuficiente y la despoja de toda su complejidad argumental. El sentimiento romántico como lo entendemos hoy no basta para explicar la pasión desenfrenada entre Heathcliff y Catherine. Ella es caprichosa y altanera, mientras que la infancia marginada de él lo convierte en un personaje cruel y vengativo. Lo que empieza como una complicidad infantil se torna en una relación tempestuosa que terminará destruyéndolos a ambos y persiguiéndolos más allá de la muerte.

Escenarios y estilo
La historia transcurre en los páramos de Yorkshire, en dos mansiones vecinas, alejadas de toda civilización. La evolución de los personajes y su carácter están marcados por la soledad y el aislamiento. Su personalidad se ve, al mismo tiempo, reflejada en la naturaleza que los rodea. Las tormentas, las nevadas, el viento; son fuerzas vivas y caprichosas, igual que los protagonistas. Las estaciones son un espejo de su estado de ánimo y el paisaje parece una extensión de sus salvajes sentimientos.
Uno de los aspectos más comentados y discutidos actualmente es el lenguaje de la novela. Su estilo literario se ha visto como un impedimento a la hora de cautivar a los lectores más jóvenes. Sin embargo, no hay que olvidar que se trata de una obra del siglo XIX y que esta complejidad no hace sino consolidar su importancia. La autora experimenta con el inglés para llevar a cabo una magistral caracterización lingüística de los personajes y de su estrato social.
‘Cumbres Borrascosas’, una nueva adaptación entre la novedad y la polémica
Ruptura con la moral de la época
Ya desde su publicación en 1847, Cumbres borrascosas escandalizó a la sociedad victoriana. Brontë construye personajes depravados, egoístas y carentes de empatía, cuya visión del amor dista mucho del ideal romántico imperante. El uso, además, de múltiples narradores y saltos temporales, aporta profundidad al relato y supone una novedad en la literatura de la época. Esa modernidad, junto a la dudosa moral de los protagonistas, hicieron que la obra fuese cuestionada y despreciada por los lectores del momento.
Pero incluso hoy en día, la novela no está exenta de controversia. Sus personajes siguen despertando sentimientos encontrados y su nueva aparición en la gran pantalla no ha dejado a nadie indiferente. Es una historia que incomoda y que remueve temas vigentes como las diferencias sociales, el trauma intergeneracional o las relaciones tóxicas. Por eso es tan necesaria la labor de editoriales como Molino que, más allá de devolver Cumbres borrascosas a la vida, la ha devuelto a debate, a discusión y a reflexión.
Una única obra
Emily Brontë nació en 1818 en un pequeño pueblo de Yorkshire. El entorno aislado y rural en el que vivía la llevó a escribir poesía y novela, pasión que compartía con sus hermanas Charlotte y Anne. Las tres se vieron obligadas a utilizar seudónimos, pero ninguna de sus obras fue tan polémica como Cumbres borrascosas.
Publicada bajo el nombre de Ellis Bell, la crudeza de la novela refleja el carácter reservado y la delicada salud de su autora. Brontë desafía las estrictas normas sociales y morales que regían la literatura de la Inglaterra victoriana. Lejos de presentar personajes ejemplares, los protagonistas de Cumbres borrascosas son pasionales y rebeldes. Además, su innovadora estructura narrativa desconcertó a la crítica del momento y la obra fue rechazada por inmoral y violenta.


