El bello regreso de Boards of Canada (BoC)
Han pasado 13 años desde que el dúo de música electrónica escocés (Mike Sandison y Marcus Eoin) sacó disco. Tras una campaña de publicidad exitosa en su público de nicho, con vídeos crípticos en VHS a modo de singles, el pasado 26 de mayo publicaron Inferno, su quinto álbum de estudio. En un mundo donde todo se está desmoronando, Boards of Canada ofrece su apocalipsis esperanzador.
Hauntología y nostalgia
En Inferno un oyente ya acostumbrado a la música de Boards of Canada se sentirá cómodo, como en casa. Encontramos unos paisajes sonoros de IDM (Intelligent Dance Music) y Downtempo llenos de samples de programas de televisión, radio, películas, etc. Crean una atmósfera psicodélica en la que también predominan las guitarras eléctricas y sintetizadores, ésto ultimo siendo una novedad en su carrera. Este ambiente sonoro entra a la perfección en el campo de la hauntología, término acuñado por el filósofo Jacques Derride en su libro Espectros de Marx y que, aplicado a la música, son aquellas canciones que te hacen recordar un pasado, uno que puede que ni hayas existido en él, pero en el que te puedes identificar. Si Derrida indicaba en su libro que el triunfo del capitalismo significaba el fin de la historia, Inferno indica el fin del futuro. El pasado estará presente hasta el fin de los días y convive en todos nosotros.
Nada nuevo bajo el sol abrasador
A pesar de que el álbum es grandioso en toda su escucha, es cierto que apenas sorprende. Inferno no supone un salto evolutivo en la carrera de los escoceses salvo en ciertas puntilladas instrumentales, pero no supone un gran problema. Tampoco caen en un estancamiento: sus 18 cortes son un regalo al mundo, y algo que tenemos que apreciar en esta época actual. Aunque también es cierto que no todas las canciones son sobresalientes. Destaco especialmente Father and son, una de las piezas menos interesantes del álbum. También sucede el excesivo uso de canciones cortas a modo de interludios como Acts of Magic o Memory Death.
La calma durante la tormenta
Se agradece la existencia de discos como Inferno. Discos que abogan por una escucha activa a lxs oyentes interesados en el arte. No hay espacio para canciones cortas sin sustancia, preparadas al punto para la playlist de turno. No tiene cabida una escucha pasiva. Inferno está hecho para volver y volver y volver. Es ir descubriendo y catando los detalles, desentrañando los misterios que esconde en sus canciones. Los sampleos, inquietos y misteriosos, no sólo son añadidos y modificados para que las canciones suenen bien. También pueden contar una historia, añadir capas de profundidad a la temática del álbum. Si en algo son expertos Boards of Canada son en crear un misterio que puede tardar años en ser resuelto. Por citar un ejemplo, su segundo álbum, Geogaddi, sigue siendo objeto de investigación por sus fans más acérrimos.
Evolución hacia un futuro mejor
Inferno está dividido en dos partes. En la primera predomina el downtempo, mientras que en la segunda se pasa a una ambientación ambient y lo-fi. Con esto los hermanos escoceses nos llevan por un viaje a los infiernos. Canciones como Prophecy At 1420 MHz o Hydrogen Helium Lithium Leviathan crean un paisaje sonoro que puede recordar un apocalipsis, especialmente en la segunda con esos sintetizadores que parecen de una película de los 80. En la segunda parte, notamos en cortes como Deep Time o la increíble You Retreat in Time and Space que ese apocalipsis se está terminado, y que hay una luz, o algo parecido a una. Los hermanos escoceses son conscientes de que este mundo en el que vivimos no está bien: un calentamiento global que no para, un aumento de la extrema derecha, el auge del individualismo, del minimalismo, la pérdida de capacidad de atención, etc. Sin embargo, hay una esperanza para el dúo. Hay un espacio para dejarse llevar por su música, permitirse el lujo de aburrirse, dar un paseo largo contemplando la naturaleza. Desgraciadamente, esta estructura de dos partes no casa del todo bien. No estropea la experiencia del álbum, pero sí es cierto que deja cierta falta de cohesión en algunas ocasiones.
Conclusiones finales
Inferno es un álbum magnífico. Es una pieza deliciosa de electrónica que demuestra una vez más que Boards of Canada es un grupo legendario y una de las grandes figuras de la música IDM y de la electrónica en general. No es una obra perfecta, y puede que su narrativa no cuaje del todo a la perfección, pero ofrece unas piezas notables en su mayoría, canciones que suenan a pasado y a futuro al mismo tiempo. Además, Inferno puede ser un punto de partida para muchas personas y así inicar este gran viaje como es la música de Boards of Canada. Sin duda es uno de los grandes álbumes de este 2026 y de lo mejor de lo que llevamos de década. Somos unos seres humanos afortunados. Somos unos afortunados vivir en una época en la que Mike Sandison y Marcus Eoin hacen música.


