Sobre One Piece y su grandeza
Hace unas pocas semanas me puse al día con la obra de Eiichiro Oda. Han sido casi 1200 capítulos donde he experimentado todas las emociones posibles. Entre ellas, la sorpresa y fascinación cuando echo la vista atrás y pienso sobre lo inmenso y maravillosa que ha sido el manga. Intentaré no destripar nada, porque os merecéis contemplar esta obra con vuestros propios ojos y mente.
Hay una frase que funciona como una máxima que es «el proceso es más importante que el resultado». «Viaje antes que destino» también se podría decir, los que hemos leído El Archivo de Las Tormentas lo sabemos de sobra. Y estoy de acuerdo con eso: en ocasiones, nos obcecamos tanto con la meta final que no damos valor a todo ese largo recorrido donde hemos dedicado mucho tiempo a una actividad en concreto y hemos aprendido de ello, aún sin darnos cuenta.
One Piece más o menos es así. Es obvio que todo por lo que han pasado los Mugiwara —Piratas de Hombre de Paja en castellano— es importante para su desarrollo no solo de forma grupal, sino individualmente.
Han enfrentado todo tipo de peligros y obstáculos en forma de violencia racista y clasista, crímenes de guerra y genocidios. Está siendo un viaje inmenso por todo tipo de ecosistemas y culturas. Pero el final de One Piece, es lo más importante. Es su resultado.
Ese tesoro por el que se lleva esperando casi treinta años ya —y los que quedan— es tan importante como todo el recorrido. Es el clímax de los clímax. El día que se muestre lo que es el One Piece, los routers explotarán de la sobrecarga. Miles de llamadas a la compañía telefónica correspondiente. Servidores enteros cayéndose. El fin del mundo, en cierta manera.
No exagero al escribir cuando digo que este acontecimiento será uno de los mayores de la cultura popular. Un evento que hará hablar a millones de personas. Se recuerda a la persona lectora que One Piece, actualmente el cómic más vendido del mundo, y Eiichiro Oda es el octavo autor más vendido de la historia. Esto no es «un manga más, del montón», Es una obra maestra que, aunque aún inacabada, ya se puede categorizar como tal.
Espero que esto sirva como motivación para que empecéis One Piece o lo retoméis. Aseguro que lo que voy a poner a continuación es una realidad: no es tarde para ponerse al día.
Es cierto que, en los días que se ha publicado esta columna, ha ocurrido algo colosal, pero que esto no desanime a los curiosos. Recomiendo que esquiven el mayor número de spoilers con la mayor agilidad posible, que no tengan miedo y que, sobre todo, disfruten.


